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8 de cada 10 emprendedoras son informales en México: estudio

Al formalizarse, podrían obtener beneficios como mejores opciones de financiamiento o acceso a nuevos mercados que deriven en mayores ingresos

  • REDACCIÓN
  • 09/07/2021
  • 14:18 hrs
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8 de cada 10 emprendedoras son informales en México: estudio

En México 26% de las trabajadoras son emprendedoras. Del total de mujeres emprendedoras, 82% se encuentra en la informalidad, es decir, hay más de 4 millones de mujeres en esta situación, de acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

Integrarse al mercado de la formalidad supone acceder a beneficios como mejores opciones de financiamiento y nuevos mercados, lo que se reflejaría en mayores ingresos.

Sin embargo, las emprendedoras enfrentan tres principales retos para formalizar su negocio:

-Alto costo de trámites administrativos (en tiempo y dinero)

-La falta de acceso a financiamiento

-Falta de capacitación en temas como finanzas, contabilidad o desarrollo de negocios

De acuerdo con el IMCO, la informalidad afecta la competitividad de México, ya que tiende a estar relacionada con menos productividad y menores salarios a los trabajadores, además limita la capacidad de los negocios para crecer.

Las emprendedoras en el sector formal tienen ingresos mensuales promedio 2.5 veces mayores que aquellas con un negocio en el sector informal, aproximadamente unos 9 mil 535 pesos y 3 mil 707 pesos, respectivamente.

Características de las emprendedoras mexicanas

Según  datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Inegi, el IMCO encontró que una emprendedora mexicana promedio:

-Tiene entre 25 y 44 años

-Está casada

-Tiene uno o dos hijos

-Gana 3 mil 707 pesos al mes

-Estudió hasta secundaria y opera en la informalidad

Sin embargo, a falta de empleos más flexibles, el emprendimiento ha sido una opción para que las mujeres puedan generar un ingreso sin abandonar sus actividades en casa. Esto se ha hecho más evidente para las 4 millones 600 mil mujeres que trabajan por cuenta propia.

¿Qué detiene a las emprendedoras para formalizarse?

De acuerdo con el IMCO existen cinco barreras:

-El costo (en tiempo y dinero) de la formalización.

Hasta 2019, en México tomaba, en promedio, ocho días para formalizar e iniciar un negocio. Sin embargo, hay diferencias entre estados y municipios debido a que cambian los requisitos.

-Falta de acceso a financiamiento. Todo negocio requiere capital. No obstante, para las mujeres es difícil conseguirlo por tener un acceso limitado al sistema bancario.

En 2018, 65% contaba con algún producto financiero pero menos del 30% tenía un crédito bancario formal. Esto ha provocado que su principal fuente de financiamiento sea de círculos más cercanos como sus familias o amigos.

-Falta de conocimientos sobre administración y desarrollo de negocios. Saber de finanzas o contabilidad puede contribuir a la supervivencia y el crecimiento de los negocios. Estos temas se podrían incluir desde los programas de educación básica, ya que 68% de las emprendedoras no alcanza estudios de educación media superior.

-Transparentar, concentrar y simplificar los procesos a nivel local para dar de alta, registrar y operar una empresa, a través de una ventanilla única que incluya la documentación, costos, tiempos y requisitos en cada entidad federativa.

-Preparar y acompañar a las emprendedoras que se quieren formalizar. Aprovechar las capacitaciones y asesorías que ofrece el sector público y privado para formalizar y hacer crecer los negocios.

Sin color de rosa

Según un informe elaborado por el Observatorio Estratégico de la Alianza del Pacífico (OEAP), las mujeres enfrentan retos particulares al emprender. Por ejemplo, mientras que el 50% de los hombres en México sienten tener las habilidades necesarias para emprender, solo el 41% de las mujeres creen ser aptas para poner su propio negocio.

Otros factores que identifica el OEAP son el impacto causado por la familia, la experiencia laboral insuficiente, los modelos propuestos a seguir y la falta de redes de contactos.

Además, están el rezago educativo, la inseguridad respecto de las propias habilidades, la falta de motivación, el encasillamiento propio de los roles sociales y la percepción de riesgos. En cuanto a los retos propios del contexto, encontramos una dificultad objetiva para acceder a financiamiento y la lucha contra los estereotipos.





CJ