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Las osamentas "sin rostro" halladas en Hidalgo

Desde 2011, suman 337 vestigios humanos encontrados, de los cuales sólo en siete casos hay indicios de identidad

  • ÁXEL CHÁVEZ / CORRESPONSAL
  • 16/11/2017
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Las osamentas sin rostro halladas en Hidalgo
Imagen ilustrativa (Foto. tomada de la web)

Hidalgo (La Silla Rota).- En junio pasado, cuando estaban en busca de piezas arqueológicas, un grupo de jornaleros excavó en el cerro de San Pedro, zona limítrofe entre los municipios de Apan y Almoloya, en el Altiplano de Hidalgo. En una cavidad, sin embargo, encontraron un fémur, hueso del muslo más voluminoso, fuerte y largo del cuerpo humano, junto con posibles vestigios de una cadera.

La Coordinación Estatal de Seguridad resguardó el perímetro en dicho mes, así como los restos óseos, parte de 30, incluidos osamentas y cadáveres sin identificar, hallados entre el 1 de enero y el 13 de noviembre de 2017 en territorio estatal.

Desde 2011, sin embargo, son 337 vestigios humanos encontrados, de los cuales sólo en siete casos hay indicios de identidad, reveló a La Silla Rota la Unidad de Transparencia del Poder Ejecutivo en respuesta a una solicitud de información (folio 00704617).  

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Estos corresponden a osamentas halladas en la calle Fernando Soto, en la colonia Centro de Pachuca, y en Tulancingo, así como un cuerpo en la demarcación serrana de Jacala, en 2016, así como cadáveres en Pachuca, Tizayuca e Ixmiquilpan (dos) el año actual.

Del total de cuerpos, 239 estaban completos y, en calidad de desconocidos, fueron enviados a la fosa común.

Cadáveres con narco vs cadáveres sin narco

En 2013,  fueron encontrados 15 restos y cadáveres anónimos en 12 municipios; esto pese a que Hidalgo no registró el establecimiento de más cárteles del narcotráfico, según el listado que elabora el Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia, de la Procuraduría General de la República (PGR)

La cifra, sin embargo, incrementó a 79 los doce meses siguientes, en 21 localidades.

Cráneos en Actopan, Huichapan, Pachuca e Ixmiquilpan, una mandíbula en la capital y un pie en Actopan son parte de estos hallazgos, así como restos óseos en Tula, Acaxochitlán, Zacualtipán, Apan, Tepeji y Actopan, además de osamentas en Zimapán, Tepeji e Ixmiquilpan.

Los hallazgos en 2014 superan a los documentados en los dos primeros años de gobierno de José Francisco Olvera Ruiz, cuando la Policía Federal (PF) reconoció la operación de La Familia Michoacana y de Los Zetas: 40 en 2012 y 41 en 2011 –una cabeza en Pachuca–.

En ese lapso, refiere el “Informe Especial sobre Desaparición de Personas y Fosas Clandestinas en México”, que elaboró la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), se descubrieron 28 cadáveres en seis sepulcros apócrifos. En el documento, publicado el 6 de abril pasado, el organismo autónomo reveló que existieron omisiones por parte de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJH) para proporcionar información sobre entierros ilegales de enero de 2007 a septiembre 2016.

El segundo periodo con más cuerpos y vestigios humanos localizados es 2016, con 74, incluidos un tórax en Tizayuca y uno más Tulancingo, cráneos en Tulancingo y Tula, además de una pierna en Tepeji, donde también fue encontrado un decapitado.

De acuerdo con el informe que elaboró el sistema de procuración de justicia estatal, a petición de La Silla Rota, dos restos estaban calcinados, en Huejutla, y seis eran fetos abandonados en Tizayuca, Mixquiahuala y Ciudad Sahagún (localidad de Tepeapulco) y Pachuca, donde también fue dejado el cadáver de recién nacido, al igual que en Ixmiquilpan.

Los últimos hallazgos en estos seis años, diez meses y 13 días ocurrieron en Ixmiquilpan y en el panteón de Pachuquilla, en Mineral de la Reforma. En el primer caso, tras la investigación pericial, hay indicios de que se trate de un hombre que respondía al nombre de Rigoberto R.C., mientras que en el segundo sitio fueron abandonados un cuerpo y la parte derecha de un tórax.

Los jornaleros que excavaron en el Cerro de San Pedro siguieron una leyenda, la cual refiere que al interior se encuentra una gran pirámide cubierta de tierra y rocas, que resguarda piezas de obsidiana y objetos tallados en oro. En el lugar, sin embargo, encontraron un fémur y vestigios humanos.