DEPORTES

El trágico final de Soraya Jiménez, el primer oro femenil para México en Juegos Olímpicos

La historia de Soraya Jiménez, la primer presea dorada femenil para México que cumpliría 42 años

  • DANIELA MUÑOZ
  • 05/08/2019
  • 13:27 hrs
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El trágico final de Soraya Jiménez, el primer oro femenil para México en Juegos Olímpicos
La muerte de Soraya Jiménez estremeció al deporte mexicano. (FOTO DE LA WEB)

Soraya Jiménez Mendivil, leyenda del deporte mexicano, cumpliría hoy 42 años. La halterista, grabó con letras de oro su nombre en el deporte femenil, al convertirse en la primera mujer mexicana en conquistar una medalla de oro en unos Juegos Olímpicos. Sin embargo, hasta el día de su muerte en 2013 con 35 años de edad, salieron a la luz  los problemas que condujeron a la histórica medallista olímpica a un trágico final.

Un 18 de septiembre del año 2000, Soraya Jiménez pintó de tricolor el Centro de Convenciones y Exposiciones de Sydney al hacer historia por convertirse en la primer mexicana en colgarse una presea dorada en los JJ.OO., haciendo sonar el Himno Nacional Mexicano en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000.

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Gracias a ese glorioso triunfo, la pesista abrió las puertas para que otras mujeres comenzaran a practicar dicho deporte, y marcó el inicio de una constante cosecha de preseas de atletas mexicanas en justas olímpicas.

Su sorpresiva muerte el 28 de marzo de 2013, a los 35 años de edad por un infarto, estremeció al mundo del deporte, pues muchos no imaginaban la magnitud de los problemas que vivía Soraya Jiménez, con múltiples problemas de salud, económicos, depresiones y el olvido de las autoridades del deporte.

La campeona olímpica tenía 14 operaciones en la pierna izquierda, pérdida de un pulmón, tres veces influenza y cinco paros cardiorrespiratorios.

En 2010, en entrevista para la Revista Proceso, Soraya contó como vivía en una precaria situación física a causa de las múltiples intervenciones quirúrgicas que le habían realizado y las presiones que enfrentó como atleta de alto rendimiento.

Aunado a esto, la medallista olímpica sobrevivía únicamente con el pulmón izquierdo desde que en 2007 le extirparon el derecho, a causa de la influenza tipo B que contrajo en julio de ese año durante los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro.

Además, la levantadora de pesas cayó en coma en 2009 debido a la influenza AH1N1 que azotó al país que la mantuvo al filo de la muerte durante 15 días.

En 2010, para mantenerse, Soraya Jiménez, recibía una beca mensual de su único patrocinador: Grupo Uribe, dedicado a la industria gasera y automotriz.

De acuerdo a una entrevista de Proceso, hecha por Beatriz Pereyra, el hermano de Soraya, José Luis Jiménez, asegura que la atleta falleció esperando que sus amigos del deporte o uno de los tantos políticos que se le acercaron, cumpliera con la promesa de darle trabajo.

No quería limosna ni que le regalaran dinero. Quería una oportunidad para ganarse la vida y sentirse útil”.

Aunque no parecía la gravedad de su situación económica, vivía en la Condesa por un departamento que se compró regresando de Sídney, cuando se ganó la medalla, con 1.7 millones de pesos que le dio como premio el Estado de México. Mientras que Gas Uribe, le regaló una camioneta Mercedes que costaba 800 mil pesos, dos años después la vendió y se fue comprando coches más baratos. Le afectaba depender de sus papás a los 35 años.

Daba clases de halterofilia en la UEM (Universidad del Estado de México). Iba y venía de Toluca diario. En casetas y gasolina se le iba el sueldo. Lo hacía por gusto. Veía a los chavos con posibilidades de triunfar y lo hacía por ellos. Televisa le pagaba una exclusiva por temporadas, no sé de cuánto, era para garantizar que estuviera con ellos en Juegos Olímpicos y eventos importantes. De ahí se ayudaba”, aseguró su hermano en entrevista.

Los últimos años de Soraya Jiménez los vivió físicamente muy deteriorada por años de cirugías, enfermedades y tratamientos, mientras que anímicamente llegó hasta el psiquiatra, ya que no tenía con que mantenerse al día.

La deportista será recordada por ser la primera mujer mexicana en conquistar el oro olímpico en Sydney 2000, dejando su legado en la halterofilia y el deporte mexicano en general.

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