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Estas son las cinco peores cárceles de México

Reprobadas por la CNDH y con deficiencias en prácticamente todos los rubros, estos centros penitenciarios atentan contra reclusos y en ocasiones hasta guardias

  • RODRIGO GUTIÉRREZ GONZÁLEZ
  • 05/05/2018
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Estas son las cinco peores cárceles de México
Estas son las cinco peores cárceles de México (Foto CNDH)

En un país con un endeble sistema penitenciario, tres estados del país albergan las cinco peores cárceles de México.

Así lo señala el “Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria (DNSP)” realizado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

Autogobierno, hacinamiento de reos, objetos y sustancias prohibidas, así como privilegios de unos presos sobre otros, son algunas de las irregularidades que presentan estos Centros de Readaptación Social (Ceresos).

CIUDAD VICTORIA

El Centro de Readaptación de Ciudad Victoria, en Tamaulipas, es la peor prisión estatal de acuerdo con el informe de la CNDH.

Con una calificación de 4.01, la prisión tamaulipeca tiene una población de 928 reos, aunque su capacidad es de 900, por ello, la sobrepoblación, el hacinamiento y deficiente reparación de hombres y mujeres en la cárcel es una de sus principales irregularidades.

Las violaciones a los derechos humanos dentro de la prisión preocupación a la CNDH, pues no hay programas de atención y prevención, ni vías para la remisión de quejas.

El autogobierno parece prevalecer dentro del penal, lo que genera actividades ilícitas como extorsiones y sobornos.

Las instalaciones, así como la higiene en el servicio alimenticio y de salud, es otra de las irregularidades del penal.

La reinserción social, la principal razón de ser de los Ceferesos, es prácticamente nula en la cárcel tamaulipeca.

En el penal de Ciudad Victoria se han registrado peleas, balaceras, motines e intentos de fuga, algunas de ellas consumadas.

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Incluso, el pasado 22 de marzo del 2017, 29 reos del penal de Ciudad Victoria se escaparon a través de un túnel de cinco metros de profundidad por 40 de largo.

IGUALA

Guerrero alberga a tres de las cinco peores prisiones estatales del país. Una de ellas es el Centro Regional de Reinserción Social de Iguala.

La calificación que la CNDH le dio a este penal guerrerense es de 4.05. Alberga 435 reos, donde la capacidad es de 527.

Carencias en los servicios de salud, así como en la separación de reos hombres y mujeres, sin mencionar las latentes violaciones a los derechos humanos, son algunas de las irregularidades del penal.

La falta de capacitación del personal penitenciario facilita las actividades ilícitas y el autogobierno dentro de la prisión.

El penal de Iguala registra una deficiente atención a grupos vulnerables, como mujeres, adultos mayores, indígenas, con discapacidad, con SIDA o VIH, así como LGBTTTI.  

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El pasado 15 de enero, elementos de la Policía Estatal realizaron un operativo dentro de la prisión de iguala decomisando drogas, armas y demás objetos prohibidos.

Cocaína, goma de opio, marihuana, heroína, solvente, cuchillos, tijeras, navajas, cúteres, pantallas, billetes, monedas y hasta teléfonos celulares, fueron parte del botín.

Años antes, en enero del 2014, un grupo armado que intentó adentrarse en la prisión guerrerense provocó un enfrentamiento que dejó nueve muertos.

ACAPULCO

El tercer penal con la peor calificación otorgada por la CNDH es el Centro Regional de Reinserción Social de Acapulco con 4.08.  

Con una sobrepoblación de 460 internos, el penal de Acapulco sufre de autogobierno y violaciones a los derechos humanos.

Registra además, pésimas instalaciones específicamente en la cocina y en la enfermería, lo que provoca deficiencias en la alimentación y el servicio de salud de los internos.

Los nulos programas educativos, deportivos y laborales imposibilitan la readaptación social de los reos.

De las 110 mujeres que están recluidas en el penal de Acapulco, 27 tienen hijos que viven con ellas dentro de las cárceles.

El pasado 6 de julio, una riña entre internos derivó en una masacre: 28 muertos, al menos dos decapitados, así como tres heridos.

Aquella ocasión, sin explicar cómo, el vocero de Seguridad de Guerrero, Roberto Álvarez Heredia, señalo que presos del módulo de seguridad para reos federales salieron de sus celdas y agredieron con armas punzocortantes a reos del módulo tres del centro penitenciario.

La versión oficial dice que la riña fue a causa de “la pugna permanente de grupos contrarios al interior del penal”. Pero versiones extraoficiales sostienen que los presos fueron ejecutados con la complicidad de custodios en medio de un ritual de la Santa Muerte, comandado por miembros del Cártel Independiente de Acapulco (CIDA).

Tras la masacre, en el penal hallaron armas de diversos calibres, desde .38 súper, hasta calibre .223 y 7.62, pertenecientes a fusiles AR-15 y AK-4.

TEPIC

El Centro de Rehabilitación Social Venustiano Carranza, ubicado en Tepic, Nayarit, tuvo una calificación de 4.15.

La población en el penal nayarita duplica la capacidad de internos permitidos, al tener 2 mil 156 reos, cuando el máximo es de 960 reclusos. Esto provoca el hacinamiento de los reos y deficiencias en la separación de hombres y mujeres.

Las irregularidades en el funcionamiento del centro por parte del titular provocan el autogobierno dentro del penal.

La alimentación y el servicio de salud registran deficiencias que ponen en peligro la estancia digna del recluso.

Como en la mayoría de las cárceles, la insuficiencia de personal dentro del reclusorio provoca el autogobierno del mismo.

Los programas de reinserción social y de protección a grupos vulnerables son escasos.

El 4 de diciembre del año pasado, una riña dentro de los internos dejó tres muertos y nueve heridos.

TAXCO DE ALARCÓN

El quinto peor penal estatal en el país es el Centro de Reinserción Social de Taxco de Alarcón, el cual recibió una calificación de 4.17 por parte de la CNDH.

La cárcel guerrerense tiene 94 reos, pese a que la capacidad de este es apenas de 72 reclusos.

Esto sin mencionar que los hijos de dos mujeres presas viven en dicho penal guerrerense.

El penal de Taxco sigue la constante de los demás centros penitenciarios: hay hacinamiento, prevalece el autogobierno, no hay programas de readaptación social y en las condiciones en las que viven los reos hay latentes violaciones a los derechos humanos.

Pese a ser uno de las peores cárceles del país, el Centro de Reinserción Social de Taxco de Alarcón no ha registrado altercados recientes.