DINERO

El arte de endeudarse: qué deudas son buenas y cuáles no

No todas las deudas son malas, por eso te presentamos algunos factores que debes tomar en consideración antes de adquirir préstamos

  • REDACCIÓN
  • 17/07/2018
  • 00:00 hrs
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El arte de endeudarse: qué deudas son buenas y cuáles no
No todas las deudas son malas (foto. tomada de la web)

Endeudarse fue visto con malos ojos porque es perder autonomía: poner en riesgo el patrimonio y la libertad. Además, parece indebido gastar lo que todavía no se gana. Esta severidad se fue perdiendo. Desde el siglo XVIII empezó a prohibirse la prisión por deudas. Y el XX fue más lejos: estimuló el consumo a crédito ("Viaje ahora, pague después").

No todas las deudas son malas, por eso te presentamos algunos factores que debes tomar en consideración antes de adquirir préstamos.

¿Es bueno endeudarse?

 Para responder a esta pregunta, es necesario primero analizar otra pregunta: ¿Para qué me voy a endeudar ahora?

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El endeudamiento es parte de la cultura financiera ya sea personal, familiar o empresarial. Se endeuda con el propósito de cumplir una meta o consolidar un crecimiento.

Ahora, ¿para qué piensa endeudarse? ¿Para estudiar, para comprar una vivienda, para montar un negocio, para comprar maquinaria, para desarrollar alguna actividad productiva? Para este tipo de necesidades, el endeudamiento es positivo. No hay que tener miedo a endeudarse. El endeudarse ayuda a cumplir objetivos, pero si no se lo hace con control y conciencia se transforma en algo negativo.

Ahora, ¿cuándo debe endeudarse? Cuando compra ciertos artículos, sobre todo por su precio y trascendencia, es más beneficioso que se endeude a que desembolse su precio en efectivo o porque tal vez su propósito de compra es más costoso que el dinero que tenga en mano; como una casa, por ejemplo.

Los tips de las deudas

 Es bueno endeudarse con un crédito cuando lo que compre pueda:


1) Aumentar su valor con el paso del tiempo. Es decir, que en el futuro lo adquirido costará más que lo que pagó inicialmente, más coste de financiación (por ejemplo, una vivienda u otro inmueble).

2) Generar ingresos (por ejemplo, el lanzamiento de un negocio) o reducir gastos durante la vida del préstamo (por ejemplo, comprar una casa para no tener que pagar alquiler) por importes que superan los costes de la deuda.

En estos casos estamos hablando de deudas grandes. De montos importantes, muy difíciles de pagar en efectivo. También es aconsejable recurrir al crédito cuando el bien resulta necesario pero que no se podría pagar en efectivo sin liquidar los ahorros u otras inversiones (por ejemplo, un auto).

Y hay que aprender de una vez por todas a diferenciar entre lo necesario y lo que se desea.

Eso sí, siempre es indispensable tener claro el presupuesto para no meterse en una deuda de la que será difícil salir. Ante tentaciones impagables, ¡huya!

3) Una deuda mala o inconveniente incluye todas las que se contraen para adquirir bienes que no necesitamos o que no podemos permitirnos. Objetos suntuarios, por lo general.

4) Algo que debemos evitar es usar un crédito para adquirir algo que va a durar menos que el plazo para pagarlo. Por ejemplo, las vacaciones. Para gastos que se consuman rápidamente siempre es preferible ahorrar hasta poder pagarlos en efectivo.

Y, sobre todo, huya:

5) De los créditos express, que suelen tener altos intereses, pagos aplazados con tarjetas de crédito (esos de compre hoy y pague después de tres meses). Estas deudas son sumamente peligrosas porque si no se controlan puede provocar el efecto 'bola de nieve'.

Pero, principalmente, antes de adquirir una de estas deudas, deténgase a pensar y calcule cuánto van a aumentar al mes los gastos adicionales del reembolso del préstamo o crédito más los intereses.