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“Ángeles Azules”: las niñas prostitutas de Medellín

Aquí no hay proxenetas, ninguna persona las “obliga”, pero sí una situación: la pobreza es lo que las orilla a vender su cuerpo por muy poco

  • REDACCIÓN
  • 28/03/2019
  • 18:06 hrs
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“Ángeles Azules”: las niñas prostitutas de Medellín
Uno de los "Ángeles Azules" (Foto tomada de El País)

Son bellas y jóvenes, muy jóvenes, pero en su piel vive un color azul muy pálido ocasionado por su mala alimentación, sus desvelos, así como por la incontrolable adicción a las drogas.

Se trata de los “Ángeles Azules”, un grupo de niñas quienes, ante la pobreza, se dedican a prostituirse en la autopista que va de Medellín a Bogotá, en Colombia.

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La historia de estas menores es relatada por Mabel Lozano, para el diario El País, quien se reunió con “Todas con las Mujeres”, colectivo que trabaja contra las prácticas más perversas de la violencia de género y que pusieron el dicho mote a las jóvenes prostitutas.

Patricia, una de las menores, tiene apenas 14 años. Lozano la describe como una niña con facciones casi perfectas, sonrisa angelical y extrema delgadez. Ella desertó de la escuela dos años atrás.

La joven explica cómo es que ingresó a “Ángeles Azules”: recuerda sus 11 años, todo iba muy bien, su mamá los mantenía a ella y a sus dos hermanos menores vendiendo hot dogs. El negocio no iba mal, incluso su madre le compró un celular a Patricia.

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Sin embargo, la situación se complicó y ante la falta de dinero la mamá de Patricia acudió a los prestamistas “gota a gota”, quienes facilitan el préstamo de dinero a pequeños empresarios, pero que terminan pagando mucho debido a los grandes intereses.

La familia de Patricia les pagaba todos los días, hasta que ya no pudieron, entonces le dieron una golpiza a su mamá y amenazaron con violar a su hermana menor. Para finalizar la deuda les entregó el carro de comida, su único medio de ingreso.

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Por su fuera poco, en la escuela les quitaron el desayuno y el transporte. Patricia ya no quiso volver a la escuela, no le gustaba estudiar con hambre y lo poco de comida que había en su casa prefería dárselo a sus hermanos menores. Dicha situación lo que la orilló a la prostitución, a través de una amiga.

“No había que darles besos —¡qué asco!— ni dejarse penetrar, solo mamárselo y le pagaban a una hasta 20 mil pesos colombianos (alrededor de 120 pesos mexicanos). En un rato se podía hacer unos más de 200 mil pesos colombianos (mil 200 pesos mexicanos)”.

Patricia comenzó a prostituirse, primero, algunas noches; luego fue todos los días. Ella no quería que su mamá lo supiera, pero un día la siguió y la descubrió, para ella no fue tan malo pues ahora, dice, está al pendiente de ella y anota la placa del carro donde se sube, “por seguridad”.

Todas con las Mujeres”, precisa Mabel Lozano, están haciendo un documental sobre estos “Ángeles Azules” ingresando en la vida de al menos seis de sus integrantes.

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En una ocasión, una de las niñas fue golpeada y arrojada de un camión en marcha sólo por exigir el pago antes de ofrecer el “servicio sexual”.

Entre las entrevistadas para el documental está Ángela, de 15 años, quien ya tiene un largo historial de intentos de suicidio.

También Camilia que sufre depresión y se ha vuelto adicta al “basuco”, el sobrante del raspado de la cocaína, altamente adictivo y degenerativo.

O María, una niña que entró en su casa y encontró a su hermano ahorcándose y no llegó a tiempo para sostenerle los pies para que no muriera.

En “Ángeles Azules” no ha madames ni proxenetas, tampoco hoteles de lujo o turistas extranjeros, solo pobreza.

Con información de El País

rgg