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Angela Merkel, la mujer más poderosa del mundo y no usa tacones

"No se puede liderar al mundo de puntitas", dijo Merkel, quien prefiere concentrarse en gobernar que en cómo caminar con tacones
Angela Merkel, la mujer más poderosa del mundo y no usa taconesAngela Merkel, canciller alemana (Imagen de El Caribe)

Angela Dorothea Merkel, nació en Hamburgo, entonces en la Alemania Occidental, el 17 de julio de 1954. Su nombre original era Angela Dorothea Kasner, es una química y política alemana que desempeña las funciones de canciller de su país desde 2005.

En 1977 se casó con el físico Ulrich Merkel, de quien se divorció en 1982 y de quien toma su apellido actual, que no sólo mantuvo tras el divorcio, sino tras haberse casado en segundas nupcias en 1998 con Joachim Sauer, catedrático de química en Berlín. La pareja no tiene hijos.

Fue estudiante de Física en la Universidad de Leipzig entre 1973 y 1978, en la que se doctoró en 1986 con una tesis sobre química cuántica titulada «Influencia de la correlación espacial de la velocidad de reacción bimolecular de reacciones elementales en los medios densos», donde obtuvo una calificación de «sobresaliente».

Merkel es presidente de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU por sus siglas en alemán) desde el año 2000, ejerciendo a la vez como diputada del Bundestag, cámara baja del parlamento alemán, donde representa a un grupo de distritos que incluye los de Pomerania Occidental y Rügen, así como la ciudad de Greifswald.

(Imagen de Tiempo Regio Diario Informativo)

Desde el comienzo su gobierno se ha enfocado en mantener la productividad alemana y continuar con su fortalecimiento económico y político en el continente europeo, con un notorio acercamiento a Rusia y una clara predominancia sobre la Unión Europea. Igualmente ha destacado Merkel por el manejo que le ha dado a la crisis económica de 2008-2013, ejecutando una férrea política de austeridad y disciplina en Europa, además de lograr mantener los efectos de la misma al margen de la economía alemana, lo cual le ha permitido gozar de una notoria popularidad en su nación.

Merkel ha presidido el G8 y también fue presidente del Consejo Europeo, siendo la segunda mujer en la historia en desempeñar ambos cargos, sólo precedida en dicho mérito por la ex primera ministra del Reino Unido, Margaret Thatcher. Igualmente su influencia sobre la Unión Europea y las decisiones que se han venido tomando a través de la misma en los últimos años, ha sido tan notoria desde su ascenso al poder, tanto así que se la considera la líder de facto de dicha entidad, recibiendo el apelativo de The Decider. Además desempeñó un rol clave en la materialización del Tratado de Lisboa y fue la impulsora de la Declaración de Berlín.

(Imagen de Fashion avec Passion)

Angela Merkel, es considerada la mujer más poderosa del mundo, según Forbes.

En materia doméstica llevó a cabo una Reforma del Sistema de Salud en Alemania y se ha enfocado en el desarrollo energético de su país, defendiendo el uso de la energía nuclear, así como impulsando programas para la fortificación de fuentes alternativas de energía en el país germano.

Parte de la prensa europea ha comparado a Angela Merkel con la ex primera ministra británica Margaret Thatcher: ambas forman parte de partidos de derecha y su formación es científica.

Bajo el contexto de la crisis migratoria que atraviesa Europa diversos medios de comunicación le han otorgado el título de Mamá Angela (traducido al alemán como Mutter Angela) en referencia a las políticas de solidaridad con los refugiados víctimas de los conflictos sociales y militares en el Medio Oriente.

(Imagen de Rt)

Domina el ruso y el inglés. Su oficina particular está adornada con una imagen de la zarina de origen alemán Catalina la Grande.

En muchos artículos publicados por la prensa se puede leer sobre el estilo de vestir de Merkel como un perfil políticamente correcto.

La esencia de sus trajes: un conjunto con pantalones llevado con zapatos  mocasines bajos e invariablemente complementado por un collar discreto, hacen que frecuentemente Merkel sea la más brillantemente colorida presencia de las reuniones de los líderes mundiales – hombres o mujeres-. BBC, por ejemplo, escogió presentar una comparación entre Angela Merkel y Margaret Thatcher. El ya famoso Pantone Merkel tiene por autor a un diseñador gráfico holandés y hay quien afirma que tiene un traje sastre diferente para cada día del año.

El tema del estilo de Angela Merkel está en realidad, tratado con la misma sobriedad, la misma sensatez a la cual ella representa. Algo fuera de lo común en el ambiente político, lo que incluso propició que de pronto los zapatos de Ángela Merkel se volvieran el centro de la geopolítica global.

En una de sus visitas a Argentina la prensa llenó más planas con encabezados como: "Polémica por diferencia de zapatos entre presidentas Angela Merkel y Cristina Fernández" que con los temas tratados en la reunión de ambas.

La anécdota versa entre Merkel y su asistente Beate quien trataba de convencerla de aceptar usar unos zapatos Gucci de tacón de 10 centímetros y de más de 3 mil euros que la Sociedad Europea de la Moda donó a la Cancillería. Los modistas de Europa le pedían encarecidamente los usara en la foto del G20 con los estadistas de las 20 mayores economías del planeta y sus cónyuges. Una foto de grupo que enseguida daría la vuelta al mundo.

(Especial)

Merkel tomó el par de Gucci y se los calzó. Caminó encima de ellos mientras mantenía el equilibrio y exclamaba: ¡Pero implica caminar de puntas, como una bailarina! Con estos zapatos puestos debo elegir entre caminar sobre ellos o pensar. Ambas cosas no se pueden a la vez.

Su asistente insistía en que sería la única mujer estadista, y no solo eso: la mujer más poderosa del mundo, y por eso los modistos de Europa le rogaban que esa persona más poderosa del mundo, que sería por primera vez en la historia una mujer, usara esos zapatos de tacón y hasta querían publicar al otro día una plana en los periódicos principales del mundo la foto y la leyenda: Alta sobre sus zapatos altos.

Angela Merkel mientras usaba los altos tacones recordaba en voz alta que a las mujeres chinas, en los tiempos imperiales, les amarraban de niñas los pies, para que no les crecieran, y así nunca pudieran huir de los hogares de sus padres y luego de los hogares de sus maridos.

Y de los zapatitos de tacón decía, son las cárceles portátiles de las mujeres de Occidente.

Merkel después de caminar un rato sobre ellos, dijo enfática: "Que me disculpen los señores de la moda" y al volver a ponerse sus mocasines planos afirmó:


No se puede liderar al mundo de puntitas"

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