¿Quién extraña a Elba Esther Gordillo?

Se cumplieron la semana pasada cuatro meses del encarcelamiento de la ex lideresa magisterial Elba Esther Gordillo. El gobierno mantiene en reserva diversas acusaciones adicionales sobre nuevos desvíos con fondos magisteriales, que pueden salir a la luz pública si se requieren en el proceso judicial en marcha. Por otro lado, la vida interna del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), ahora bajo la conducción de Juan Díaz, proyecta una “normalidad” que conjura el riesgo de una revuelta o una crisis interna tras el encarcelamiento de la que fuera su dirigente por casi 25 años.

INFORME CONFIDENCIAL 01/07/2013 00:08 a.m.

Reportes allegados para la presentación de este Informe revelan que en febrero pasado, en los días previos al arresto de Gordillo en el aeropuerto de Toluca, el gobierno de Enrique Peña Nieto evaluó la posibilidad de imponer a un nuevo dirigente en el SNTE, como lo hiciera Carlos Salinas de Gortari en 1989 al derrocar a Carlos Jonguitud Barrios y colocar como su relevo a Elba Esther. Tres opciones fueron analizadas, entre ellas la de Rafael Hernández Ochoa, ex secretario general del SNTE y cabeza de un marginal movimiento disidente que en su momento buscó potenciar Miguel Ángel Yunes, presuntamente por encomienda de la administración de Felipe Calderón Hinojosa. 
La administración federal, bajo el análisis del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, desechó las referidas alternativas y abrió en cambio un periodo de seguimiento a la gestión de Juan Díaz, quien según datos recabados, ha recorrido la mayor parte de las entidades del país con el mismo mensaje: esta es una nueva crisis en la historia del sindicato, el cual debe prevalecer por encima de personas. 
Elba Esther Gordillo permanece en una habitación de hospital en la prisión ubicada en la zona de Tepepan, al sur de la ciudad de México. Ningún dirigente del SNTE la ha visitado, como producto de una presunta consigna dentro del organismo. Tampoco existe registro de que ningún político importante ha buscado reunirse con ella. Nadie entre los gobernadores, alcaldes, legisladores y dirigentes gremiales que en su momento le expresaron lealtad por favores recibidos o se comprometieron en una alianza ya olvidada, como fue el caso del líder del sindicato de trabajadores petroleros, Carlos Romero Deschamps. 
Los reportes disponibles indican que, a diferencia del estatus de control que parece guardar el tema en lo que se refiere al proceso judicial que se le sigue a Gordillo y a la dinámica interna del SNTE, en la familia de la maestra Elba Esther existe un activismo con implicaciones diversas y de difícil pronóstico. La principal protagonista de este tema es su hija y senadora única por el Partido Nueva Alianza (Panal), Mónica Arriola, quien se desempeñaba como secretaria general del Panal, que formalmente presidía Luis Castro. 
Arriola y su hermana, Maricruz Montelongo, presentaron inicialmente amparos ante posibles acciones penales en su contra. Fue un “buscapiés”, según calificaron fuentes cercanas al caso para las cuales sólo se buscaba saber si la Procuraduría General de la República había solicitado órdenes de aprehensión en contra de alguna de ellas, o del esposo de Arriola, Fernando González, quien también buscó un amparo. 
Los tres, Arriola, Montelongo y González, han sido mencionados por una de las protagonistas clave de esta historia, Nora Guadalupe Ugarte, quien durante años fue una de las operadoras financieras centrales en el equipo de Gordillo Morales. Ugarte fue detenida por la PGR y declaró haber sido despedida días antes por la propia maestra Elba Esther, sobre quien dijo que la había amenazado si difundía alguna información sobre los manejos que ordenaba. Ugarte es actualmente uno de los al menos tres testigos protegidos de la PGR en esta causa. 
Otro frente de indefinición es lo que ocurrirá en el Panal, que operó desde su fundación como brazo partidista del SNTE. La nueva dirigencia que encabeza Juan Díaz ha reciclado a algunos integrantes del Panal que Gordillo había “purgado”, y el esfuerzo actual se halla dirigido a bloquear la gestión de Mónica Arriola y apuntalar a Luis Castro como presidente.
La próxima aduana que deberá librar el SNTE es la aprobación de las leyes secundarias derivadas de la reforma educativa. Se prevé que los líderes del gremio acompañen las negociaciones respectivas, lo que sólo se puede alterar si algún tema generara la tensión necesaria para crear una rebelión interna dentro del gremio.



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