La convulsión de los medios

Por: Roberto Rock L.

INFORME CONFIDENCIAL 10/02/2014 01:09 p.m.

La convulsión de los medios
El periódico 24 Horas, concebido bajo el modelo europeo de un diario gratuito de calidad, inició la semana pasada lo que parece un áspero camino hacia su extinción, luego de que su consejo accionario, en especial Antonio Torrado, entró en ruta de colisión con el equipo periodístico que encabeza Raymundo Riva Palacio, que representó su único activo.
 
El diario El Financiero, que había frenado su propia caída tras ser comprado por Manuel Arroyo –acaso el empresario más enigmático en el escenario mediático mexicano-, pospuso un ambicioso proceso de expansión cuando las autoridades financieras anularon una exención fiscal estimada en 250 millones de pesos que le fue extendida durante la administración de Felipe Calderón por el ex secretario de Hacienda y actual senador panista, Ernesto Cordero.
 
En el campo de la televisión, Televisa, propiedad de Emilio Azcárraga,  y Televisión Azteca, de Ricardo Salinas Pliego, han abierto una sorda guerra en contra de empresas de televisión restringida, destacadamente del sistema Dish, que integra el consorcio MVS, presidido por Joaquín Vargas. Esta corporación, lo mismo que algunas empresas de televisión por cable, aplican de inmediato la reforma constitucional que les permite tomar las señales abiertas de Televisa y Azteca para incorporarlas a sus servicios, lo que en la industria se conoce como las prácticas de “must carry” y “must offer”.
 
Adicionalmente, MVS pidió al Instituto Federal de las Telecomunicaciones (Ifetel) declarar a Televisa actor preponderante en el sector, lo que de confirmarse a la luz de la citada reforma en la materia, representaría una presión sobre la televisora para deshacerse de algunas de las compañías en las que tiene presencia.
 
Las anteriores son sólo algunas de las estampas más claras de la convulsión que viven diversos sectores ligados a los medios de comunicación, sea que se trate de periódicos, revistas, televisión o radio.  Nadie se escapa de su propia dosis de crisis, y no es aventurado prever que en los próximos años el panorama de los medios en México se modificará sensiblemente por vez primera en el último medio siglo.
 
Carlos Slim y su poderío económico son un catalizador, pero no el único, de este proceso. Su influencia es ejercida desde diversos flancos, destacadamente la creación de UnoTV, el visionario proyecto para ofrecer información y entretenimiento por Internet. El equipo del ingeniero Slim ha subrayado un matiz importante: el nuevo sistema no se trata de televisión radiodifundida, labor que tienen prohibida expresamente en el título de concesión que les fue otorgado durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari al venderle la red de telefonía fija en el país.
 
A UnoTV se suman Ora.TV, la aventura apadrinada por Larry King, el legendario conductor de CNN, quien calificó la iniciativa como “nueva y audaz”. Por si hiciera falta, Slim también ha lanzado “ClaroTV”, un sistema de televisión bajo demanda, en el esquema que ya ha tenido enorme éxito con “Netflix”, el proyecto que ha puesto a temblar a la televisión abierta en todo el mundo.
 
Con esa plataforma, el dueño del Grupo Carso se permitió un alarde que en los días recientes se consumó exitosamente. Adquirió por una cifra alucinante los derechos para la transmisión de los Juegos de Invierno y el Mundial de Futbol. Conjurando los augurios de un desastre financiero, Slim sumó varias plataformas digitales y al Canal 22 propiedad del Estado mexicano, para garantizar a los anunciantes suficiente penetración entre los consumidores. Pero el campeonato de futbol en Brasil supondrá un reto mucho mayor, por lo que como se dice en ese ámbito, la moneda de Slim está en el aire.
 
El escenario es aún más complejo: el Ifetel debe lanzar en los próximos meses la convocatoria para licitar dos nuevas cadenas nacionales de televisión. Se trata de un negocio que pueden disputar muy pocos, los que quizá resulten menos de los imaginados si se considera la incertidumbre que domina el futuro de la industria. Aún así, el propio Carlos Slim, Olegario Vázquez Raña (dueño de los grupos Ángeles e Imagen Multimedia) e  incluso el citado Manuel Arroyo –éste cada vez con menos consistencia-, son mencionados como los aspirantes abiertos en esta licitación.
 
Se estima que quien gane estas nuevas concesiones deberá invertir cerca de 10 mil millones de pesos en los primeros cinco años, entre el pago de la licitación misma y el establecimiento de infraestructura digital para difundir su nueva señal,  pero la erogación más gravosa será para crear contenido competitivo. Para ello deberá hacer alianzas, campo en el que podrían surgir los nombres de medios como los diarios El Universal y Reforma. Este último periódico, propiedad del regiomontano Alejandro Junco, afina los últimos detalles para lanzar su propio canal de noticias por internet las 24 horas.
 
Se trata apenas de la primera mirada hacia el rostro de los medios de comunicación en México, que en los próximos años presentará seguramente diversas bajas y transformaciones.

FE DE ERRATAS: El dueño de Grupo Carso adquirió los derechos para la transmisión de los Juegos Olímpicos de Invierno Sochi 2014 (Rusia) y los Juegos Olímpicos de Río 2016 (Brasil).    

(robertorock@lasillarota.com).

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