Desastres que ocultan otros desastres

“Mi escuela quedó devastada, entre lodo y piedras. De la tierra sobresale un pedazo de pizarrón y restos de una banca de madera. Ya no hay nada, de lo que era mi escuela primaria.” Dice la maestra Josefina Ramírez de la sierra de Guerrero. “Familias enteras se quedaron sin nada, sus casas quedaron arrasadas y los niños están con sus padres atendiendo su sobrevivencia.”

MANUEL FUENTES 25/09/2013 05:00 a.m.


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Datos iniciales dan cuenta de que por lo menos 43 mil planteles educativos han sufrido daños severos, pero son más de 800 escuelas que han sufrido pérdida total ante el paso de los ciclones Manuel e Ingrid. Los maestros se quedaron sin escuela y los niños no acaban del asombro de cómo sus espacios diarios fueron arrasados por toneladas de escombros. Ya no tienen nada.

Los recursos económicos, más de 12 mil millones de pesos, para poder atender los daños, ya lo dijo el presidente de la república, son insuficientes. ¿Cómo se hará frente a estos destrozos en donde ya hay por lo menos 312 municipios de 14 estados de la república donde se ha hecho la declaratoria de emergencia?

Muchos de los maestros se han convertido en líderes de su comunidad. A ellos los han buscado padres de familia y junto con ellos gestionan ante las autoridades la entrega de las despensas, la atención de los heridos y la búsqueda de desaparecidos. En muchas comunidades, es mayor el peso moral de un profesor que el de un presidente municipal.

A los profesores los buscan para pedirles consejos, son un medio para unir pueblos que enfrentan una emergencia grave. ¿Qué vamos a hacer profesor? –se destruyó la escuela y casi todas nuestras casas.

A los profesores les tienen confianza y a las autoridades les exige respuesta.

Si el gobierno no va a tener recursos inmediatos para reconstruir las escuelas y las casas de las poblaciones más pobres, existe el riesgo de la pérdida del ciclo escolar en los lugares donde la infraestructura escolar ha desaparecido.

Con motivo de la reforma educativa, los sabios redactores de la Ley General de Educación (LGE) establecieron “que las donaciones o cuotas voluntarias destinadas a dicha educación en ningún caso se entenderán como contraprestaciones del servicio educativo”. Ello ha motivado antes de los desastres que con esa redacción se justifique la exigencia de cuotas a los padres de familia para reparaciones de las escuelas. –No son obligatorias las cuotas pero tienen que traer dinero para las reparaciones. Todo verbal, nada escrito para que no haya evidencia.

Ahora con estos desastres, es previsible que se fuerce a los padres de familia a ser los donatarios obligados, a pesar de la miseria en la que se encuentran. Ya desde ahora, el gobierno dice que no tiene dinero suficiente para la reconstrucción, y los padres de familia, ante la ausencia de escuela de sus hijos, serán los primeros obligados.

El diseño de la reforma educativa ha previsto que el gobierno se desligue de obligaciones. Esos redactores de la LGE tuvieron la grandiosa idea de aprobar la “autonomía de gestión escolar” (ver artículo 12 XII Bis) que aplicará en las escuelas públicas de educación básica (que comprende la preescolar, primaria y secundaria) y media superior para desligar al estado de sus responsabilidades.

¿Qué fines tiene la llamada autonomía escolar? Obligar a los padres de familia y alumnos conjuntamente con el director de la escuela a asumir responsabilidades materiales de administración que le corresponde ejercer exclusivamente a las autoridades. El artículo 28 bis de la LGE da facultades para:

“…mejorar su infraestructura, comprar materiales educativos, resolver problemas de operación básicos y propiciar condiciones de participación para que los alumnos, maestros y padres de familia, bajo el liderazgo del director, se involucren en la resolución de los retos que cada escuela enfrenta”

Eso evitará que se acuse a los gobiernos, federal y estatales de ser los responsables de las carencias. Será muy fácil que se laven las manos y ahora sean ellos los promotores de esa “autonomía de gestión escolar”

El Congreso de la Unión, a través de los “brillantes” legisladores, con sus honrosas excepciones, ha dado manga ancha al secretario de educación pública federal para que emita “Lineamientos” para redactarlos como le venga en gana acerca de esa “autonomía de gestión de las escuelas”.

Los desastres ocultan otros desastres cometidos por la clase gobernante para destruir la educación pública, que se debe impartir en forma gratuita en la educación básica media y superior con respeto a los alumnos, padres de familia y docentes. Tratan de hacer todo lo posible para calmar a los maestros y decirles que no pasa nada, que sus derechos están a salvo, pero es una mentira. Después de los estragos de los desastres se verá el tamaño de la inconformidad.

Correo: mfuentesmz@yahoo.com.mx
Twitter: @Manuel_FuentesM


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