Ante la molestia generalizada por el aumento al precio de la gasolina, el presidente Enrique Peña Nieto apareció el miércoles pasado en cadena nacional para decir que comprende “la molestia y el enojo” que la medida causó “entre la población en general y entre distintos sectores de nuestra sociedad” y que este incremento “no es resultado de la Reforma Energética, ni de la Reforma Hacendaria, ni se debe tampoco a un incremento en los impuestos”, sino que se debe al “aumento en los precios internacionales de la gasolina”. Mencionó, además, que es “una medida responsable y consistente para preservar la estabilidad de la economía del país”.

 

Y más allá de que expertos entrevistados por El Economista afirman que la medida sí tiene fines recaudatorios[1] y que de acuerdo con un estudio de Dinero en Imagen, en México pagamos 5.83 pesos de impuestos por cada litro de gasolina Magna, 6.56 pesos por litro de Premium y 6.43 pesos por litro de Diesel[2], la molestia generalizada tiene mucho que ver, además, con la notoria irresponsabilidad y el derroche con que se manejan los recursos públicos en nuestro país.

 

Porque las incongruencias saltan a la vista, ya que un país como Estados Unidos cuenta con 100 senadores y 435 representantes (equivalente a nuestros diputados), mientras que en México tenemos 128 senadores y 500 diputados. Y esto a pesar de que hay diferencias abismales entre ambos países: Estados Unidos tiene 50 estados y México 32, además de que Estados Unidos cuenta con 325 millones de habitantes y México con 120 millones; siendo ambos factores que tradicionalmente se toman al determinar el número de legisladores.

 

¿Por qué un país como México, que es más pequeño, pobre y tiene menos habitantes que los Estados Unidos, la mayor potencia del mundo, cuenta un mayor número de representantes populares? ¿Y por qué muchos de estos legisladores no representan a nadie, como los famosos plurinominales?

 

Es cierto que en sus orígenes (la época en la que el PRI arrasaba cualquier elección) los plurinominales permitieron la llegada de la oposición al Congreso, pero en una época en la que tenemos una verdadera competencia electoral su presencia es innecesaria y ha permitido que políticos como Carlos Romero Deschamps ocupen una curul durante cerca de 20 años (ha sido 3 veces diputado: 1979-1982, 1991-1994 y 2000-2003 y 2 veces senador: 1994-2000 y 2012-2018)… y como les decía, siempre sin competir por el puesto.

 

Ah, porque ser legislador es un trabajo muy redituable, ya que en un país en el que el salario mínimo será durante el 2017 de poco más de $80 pesos diarios ($2,400 si lo multiplicamos por los 30 días del mes y poco más de $30 mil si tomamos en cuenta aguinaldo y prima vacacional), cada diputado ganará, de acuerdo con un artículo publicado por Excélsior[3], ¡1 millón 942 mil 911 pesos!... y los senadores van a ganar todavía un poco más.

 

Y, como si esto no fuera suficiente, Quadratín dio a conocer que la Cámara de Diputados destinará poco más de 9 millones 321 mil 720 pesos para comprar vales de gasolina para los legisladores, personal administrativo, directivos y otros trabajadores[4]; mientras que los integrantes de la Mesa Directiva del Senado gozarán de ¡10 mil pesos mensuales[5]!

 

¡Legisladores ricos en un país de pobres!

 

Y aunque el de estos señores no es el único caso de percepciones desproporcionadas en nuestro país, me he enfocado en ellos porque ahora resulta que hay muchos inconformes con estos aumentos… cuando sólo algunos legisladores del PRD y casi todos los de Morena votaron en contra de la Ley de Ingresos de la Federación para el 2017 (disposición que incluye estos incrementos), de acuerdo con un cuadro que dio a conocer el 28 de diciembre la legisladora de este último partido, Araceli Damián.

 

https://goo.gl/UEVU0t

 

Así que muchos de nuestros representantes votan una cosa y, cuando ven que hay molestia, condenan lo que apoyaron y tratan de sacar provecho (igual que con la Reforma Energética y el Pacto por México, por citar dos ejemplos recientes).

 

Demasiado hemos escuchado, además, sobre pensiones, casas (blancas y de descanso), viajes, autos y liquidaciones; lo que explica la molestia y el coraje que han provocado bloqueos, saqueos y enfrentamientos. Es como si en una familia de 8 integrantes uno de los hermanos dijera que, para nivelar sus finanzas, todos deberán limitarse a comer sopa… pero él no sólo disfruta su sopita, sino también carne y pasteles, acompañando todo con un buen vino francés. Y cuando los demás protestan, dice que todo es por su bien y que, de no actuar así, los resultados serían peores a futuro… y sigue comiendo a cuerpo de rey… o, en otras palabras, sigue jalando una liga que al final puede romperse.

 

Y a nadie conviene que eso suceda.

 

@IvanLopezGallo

@OpinionLSR

 

*Iván LópezgalloEstudió Historia en la UNAM. Es Licenciado en Administración de Empresas, Licenciado en Periodismo, Maestro en Narrativa y producción Digital y candidato a Doctor en Administración. Premio México de Periodismo y Premio Nacional de Locución (ambos en 2010) y Mención Honorífica en el Certamen Nacional de Periodismo 2009, todos en Reportaje por Televisión. Es colaborador del Instituto Mora desde 2015.

 

@institutomora

www.mora.edu.mx

 

[1] Incremento en gasolinas tiene fin recaudatorio: especialistas fiscales

[2] Lo que costaría la gasolina sin impuestos

[3] Diputados se asignan casi 2 mdp en salario anual para 2017

[4] Diputados prevén gasto millonario vales gasolina 2017

[5] Tendrán diputados más gasolina gratis

 

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