La grave crisis social, económica y política que lastima a los venezolanos ante la represión y la persecución política que ha emprendido el gobierno de Nicolás Maduro contra la oposición y la población obligó a los miembros de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) a convocar a diversas acciones de resistencia civil. Entre ellas se encuentran un paro nacional, la toma de Caracas bajo el hashtag #VamosPaMiraflores programada para el jueves 3 de noviembre así como medidas políticas como la demanda de juicio político y la declaración de abandono del cargo de Presidente por parte la Asamblea Nacional.

 

Las cosas no podrían estar peor – se pensaba hace algunos días – cuando se hacían los preparativos de recolección de firmas para el referéndum revocatorio en medio de una crisis humanitaria por la escasez de productos básicos y medicinas; sin embargo, la respuesta del régimen autoritario y populista de la revolución bolivariana se hizo sentir a través de Diosdado Cabello con medidas de persecución y represión adicionales, como la detención de líderes opositores – como José Vicente García – y el incremento de medidas restrictivas para los presos políticos, como la negación de visitas familiares a Leopoldo López. 

 

Adicionalmente, la economía está fuera de control. A principios del mes pasado el Fondo Monetario Internacional (FMI) presentó en su reunión anual de Washington su pronóstico sobre las economías de América Latina y el Caribe para el año 2017. Se estima que el PIB venezolano se contraerá 10% y alcanzarán una inflación del 475.8%. La respuesta del régimen chavista fue anunciar – por decreto – el cuarto aumento al salario en el año, ahora del 40% a partir del 1 de noviembre, sin que esto represente un incremento del poder adquisitivo y más bien provoque un aumento inflacionario.

 

Ante esto, la comunidad internacional se ha movilizado con diversas acciones, como la mediación de diálogo impulsada por el Papa Francisco que incluye una esperanzadora reunión entre la oposición y el gobierno, a pesar de la maniobra fallida de los publicistas gubernamentales que difundieron una fotografía antigua de Maduro donde recibe la bendición del Pontífice y de la negativa a participar – por el momento - del partido Voluntad Popular que quedó condicionado al cese de la represión y la persecución política contra los demócratas y el pueblo. El comunicado del encuentro da cuenta del diálogo establecido y la instalación inmediata de mesas temáticas buscando llegar a acuerdos con base en el mantenimiento de la paz y el entendimiento entre los venezolanos. Su desenlace es por ahora reservado.

 

De manera conjunta la Internacional Demócrata de Centro (IDC) y la Unión Demócrata Internacional (IDU), organizaciones que agrupan a más de 150 partidos humanistas en el mundo – entre ellos al Partido Acción Nacional, emitieron un comunicado de denuncia enmarcado en la declaración “Devolviendo la libertad, la democracia y la paz a Venezuela” en donde llaman al gobierno venezolano a garantizar las libertades ciudadanas, el respeto a la ley y la libertad de todos los presos políticos.

 

Al mismo tiempo, la Organización de Estados Americanos (OEA) ha emitido extrañamientos y ha expresado, a través de su secretario general Luis Almagro, el saludo al diálogo y la mediación del Vaticano deseando que se logre la pronta liberación de los presos políticos, la agilización de los procesos electorales y la puesta en operación de un canal humanitario. En tanto, se ha intensificado el debate sobre la aplicación de la carta democrática.

 

Durante los próximos días se estarán evaluando las condiciones para mantener el diálogo, sobre todo porque no han cesado los excesos y las señales de falta de sensibilidad del régimen – como magnificar la fotografía del saludo entre Maduro y los líderes de la oposición durante el reciente encuentro; en tanto, la oposición ha declarado que mantiene la exigencia por la liberación de los presos políticos y el rescate del cronograma electoral como medidas mínimas para recuperar la ruta constitucional así como la confirmación de su lucha en tres frentes: el parlamentario, la agenda de calle y a nivel internacional.

 

Es de reconocer que en medio de la grave situación, los líderes de la oposición se mantienen en la lucha no violenta y que no ha faltado voluntad para platicar a pesar de las fuertes presiones de los sectores más radicales del movimiento. Ante la expectativa del diálogo promovido por El Vaticano, aún es tiempo de que Maduro se comporte como el presidente que facilitó la transición pacífica a la democracia. Como en todo conflicto, será de gran beneficio que la comunidad internacional, a través de las organizaciones políticas más representativas y de la posición de cada país, se mantenga activa y solidaria con un pueblo que se debate entre la esperanza de la paz y la matanza. México no puede ni debe permanecer indiferente.

 

@MarcoAdame 

@OpinionLSR


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