Si el año 2000 marcó el cierre de la transición a la democracia electoral con la alternancia de partido en el poder, en el 2016 México tiene la oportunidad de transformar su democracia con la implementación de los Sistemas Nacionales Anticorrupción y de Transparencia. Es momento de acompañar los cambios en la forma de acceder al poder con controles a cómo se ejerce. Estos sistemas abren la oportunidad de “hacer pública de verdad la vida pública del país”, como escribió Daniel Cosío Villegas.

 

El combate a la corrupción ha generado grandes expectativas entre la población y surge la pregunta de si el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) las satisfará. Tal como se aprobaron los marcos normativos que permitirán la implementación de este sistema, el énfasis está en la detección y el castigo. Pero es necesario ir más allá y proponer acciones en materia de prevención. Debemos sancionar los actos de corrupción que ya se cometieron, pero también debemos hacer lo posible ex ante para que estos no ocurran. Por lo tanto es importante definir una agenda específica de acciones para prevenir la corrupción.

 

Un componente fundamental de esta agenda será la vinculación entre el SNA y el Sistema Nacional de Transparencia para que la información pública sirva a población y autoridades para atajar en conjunto los espacios a posibles actos de corrupción. No sólo se trata de castigar individuos corruptos, sino de generar herramientas y prácticas cotidianas en las que la población colabore monitoreando, controlando y denunciando. Entre las labores que realiza el INAI hay tres acciones que pueden contribuir a esta agenda.

 

La primera es la inclusión de compromisos puntuales en el Plan de Acción de México ante la Alianza para el Gobierno Abierto que actualmente se encuentra en proceso de redacción, así como en los Planes de Acción Local de los 23 estados que participan en los ejercicios locales de gobierno abierto.

 

La segunda acción es la iniciativa Seguir la ruta del dinero. Permite pasar de la transparencia de los resultados a la transparencia de los procesos, es decir, de cómo se ejercen los recursos públicos. Hoy la sociedad exige poder rastrear cómo se administran sus impuestos y si se invierten en políticas que mejoren su calidad de vida. Debe saberse en qué se gasta cada peso asignado para el bienestar común, para hacer público de verdad el dinero púbico del país. Hace un mes escribí sobre esta iniciativa en este mismo espacio: Acciones para prevenir la corrupción: seguir la ruta del dinero.

 

La tercera acción es impulsar y consolidar la adopción del Estándar de Contrataciones Abiertas en México. Me quiero detener un poco más en ésta. Hasta hoy las contrataciones públicas en México han sido un icono de percepción de corrupción y desconfianza. Con la creación del SNA no es posible que esta situación se mantenga. En 2014, según cifras de la Secretaría de la Función Pública, el gobierno federal gastó 538 mil millones de pesos en contrataciones, aproximadamente el 20% del presupuesto federal y el 3.7% del PIB.

 

Recientemente, varias contrataciones públicas han interesado ampliamente a la opinión pública no sólo por los importantes montos de recursos invertidos, sino porque en diversos casos de acuerdo con múltiples notas de prensa se presume que pudieron haber existido posibles actos de corrupción o conflictos de interés: los casos de la edificación del Circuito Mexiquense, el Tren de Alta Velocidad México-Querétaro, la línea 12 del metro en la CDMX, el Acueducto de Monterrey, la adquisición de uniformes escolares en Sonora, entre otros.

 

La población exige conocer las condiciones en que fueron hechas estas contrataciones, porque los contratos públicos también son de ellos. Están firmados por los gobiernos en nombre de los mexicanos, por lo que tienen derecho a conocer los contratos públicos y a entender su contenido. Esta información sirve para que los servidores públicos responsables demuestren que actuaron conforme a la ley y sin privilegiar intereses particulares. Ya hay avances en México en esta materia. El sistema Compranet publica la mayor parte de información de las contrataciones hechas por el gobierno federal y gracias a él México es pionero a nivel internacional en este tema. Sin embargo, hoy esto no es suficiente. La información debe estar completa y poder ser utilizada para seguir todos los procesos de adquisiciones públicas por cualquier persona. Por eso, se impulsa el Estándar de Contrataciones Abiertas.

 

Si se adecúa el Estándar para que las instituciones mexicanas cumplan con sus obligaciones de transparencia relacionadas con los procesos de contratación, recientemente actualizados en la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública, se lograría este objetivo. El INAI trabaja para convertirse en ejemplo. Sus contrataciones serán publicadas en una plataforma de software libre y código abierto para gestionar y transparentar esta información; podrá ser replicada por otras instituciones.

 

Además, con miras a ampliar la adopción del Estándar, el INAI forma parte de un grupo de trabajo con Transparencia Mexicana y Presidencia de la República, a través de la Coordinación de la Estrategia Digital Nacional. Las contrataciones abiertas permitirían que las personas sigan cada una de las etapas de una contratación pública, desde que es propuesta hasta que se ejerzan los dineros asignados; se podría vigilar tanto a las autoridades como a los empresarios involucrados y motivar a los beneficiarios a expresar si realmente están siendo beneficiados.

 

La información pública puede servir para incentivar a que todos, autoridades y población, tengan un lenguaje común y colaboren para combatir la corrupción. Las iniciativas del INAI proponen que la transparencia ayude a fortalecer la rendición de cuentas y la confianza entre los diversos actores. A esto me refiero con la importancia de plantear una agenda de prevención de la corrupción. Esta colaboración es la clave para que en el futuro la percepción y el imaginario colectivo ya no incluya a la corrupción como algo habitual y que la apertura sea parte de la vida cotidiana de las instituciones mexicanas.

 

@joelsas

@OpinionLSR

 

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