A falta de argumentos políticos, a falta de conceptos, de fuerza ideológica, de doctrina política, de proyecto de estado, de fuerza popular y de arrastre voluntario, las campañas electorales en México se convierten en vertedero de promesas improbables, inmundicia y oprobio.

 

Así pasa en los estados que el 3 de abril iniciaron campaña: Estado de México, Coahuila y Nayarit. Veracruz hasta mayo de este año.

 

En Coahuila son siete los candidatos de diferentes colores y sabores, dos de ellos son independientes en tiempo de promesas de independencia partidaria.

 

La confronta está entre la coalición “Por un Coahuila seguro” que está compuesta de siete partidos que encabeza el PRI para apoyar a Miguel Ángel Riquelme Solís, en tanto que Morena lleva a Armando Guadiana Tijerina, un empresario minero que promete acabar con la corrupción e impunidad. También está el PRD con Mary Thelma Guajardo Villarreal; el PAN José Guillermo Anaya Llamas y el PT con José Ángel Pérez Hernández.

 

Pero ahí la cereza del pastel está en lo inverosímil; lo que ni en las peores pesadillas políticas hubiera ocurrido: El ex gobernador Humberto Moreira Valdez es candidato ‘pluri’ a diputado local del Partido Joven.Esto luego de que el político acusara que el PRI que no lo apoyó pese a que lo dirigió a nivel nacional y es consejero municipal, estatal y nacional priísta. Las aberraciones políticas son de esta medida.

 

Los nayaritas elegirán, además de mandatario estatal, a los integrantes del Congreso local, de ellos 18 de mayoría relativa y 12 de representación proporcional, 20 presidentes municipales y 197 regidurías, de las cuales 138 son de mayoría relativa y 59 de representación proporcional.

 

Los contendientes a gobernador por Nayarit: la Coalición Nayarit de Todos, integrada por los partidos PRI, Verde Ecologista de México  y Nueva Alianza. El candidato es Manuel Humberto Cota Jiménez; la Coalición Juntos por ti, integrada por  el PAN, PRD, PT y de la Revolución Socialista (PRS), con su candidato Antonio Echevarría Domínguez.

 

Morena va con Miguel Ángel Navarro Quintero y la de Movimiento Ciudadano con Raúl José Mejía González. Los candidatos independientes: Víctor Manuel Chávez Vázquez, Antonio Ayón Bañuelos e Hilario Ramírez Villanueva…

 

…Aunque todo el ambiente político está cubierto por la reciente detención de Édgar Veytia, el ex Fiscal General, lo que parece dar tono a lo que será el resultado adverso a los priístas.

 

Pero el punto central de las elecciones este año está en el Estado de México, en donde todos los partidos están echando la carne al asador y ya comenzaron la guerra de los pasteles sucios.

 

Por el PRI va la familia interminable siempre en el poder ahí: en este caso con Alfredo del Mazo, familiar cercano del Presidente Peña Nieto y descendiente de gobernadores y a quien desde la federación, como al interior del estado, apoyan porque el partido en el gobierno estatal y federal no quieren perder lo que significaría el inicio de su derrota en 2018. Así que ahí de todo se vale para ellos y así se presume que se filtró hace poco los presuntos pecados familiares de la candidata del PAN Josefina Vázquez Mota, lo que le ha generado debilidad política…

 

Por Morena va Delfina Gómez muy apoyada por el cabeza de encuestas nacionales, Andrés Manuel López Obrador, aunque lo que sigue ahora es que ella misma cale aún más profundo si quiere conseguir el triunfo en un bastión priísta y en donde estos mismos priístas que hicieron un mal gobierno están dispuestos a todo para ‘no fallarle al Presidente Peña Nieto’.

 

En todos los casos, los partidos políticos ya hacen su aquelarre y se apropian del proceso democrático, con candidatos que quedan a la medida de sus aspiraciones de poder y a la medida de sus ambiciones de prevalencia política. Todo se vale en la lucha por conseguir el mando. Ya vimos el filtrado de la familia feliz de la candidata panista Josefina Vázquez Mota, que de todas maneras tiene pocas posibilidades de ganar ahí… ¿Quién sigue?

 

A saber: El elector no elige. Son los partidos los que ponen en la mesa a sus candidatos que no han sido elegidos ni por sus propios militantes pero sí por la nomenclatura de partido, cada uno.

 

Al final el elector tiene que votar por quienes ya ellos votaron y por quienes, con frecuencia, ni siquiera conocen, ni saben cuáles son sus ideas o ideales, ni cuáles sus servicios a la patria o pobreza o riqueza personal, virtudes o defectos, inteligencia o no. En fin, el elector elige lo ya elegido… Eso es. Pero no se construye así la democracia.

 

La democracia requiere de la participación de todos para que de esos todos emanen quienes habrán de ser gobierno. Y quienes habrán de ser gobierno deberán tener vínculos con quienes serán gobernados porque conocen sus aspiraciones, necesidades y expectativas políticas, sociales y económicas.

 

Por el contrario, lo que resulta de que no sea el ciudadano el que elige a quien habrá de ser candidato en cada partido es que surgen personajes como los Duarte, Borge y más, muchos más, que ahora mismo medran con el poder y los recursos del poder…

 

Así que finjamos que somos felices y sí, que la gente en los estados que tienen elección acudan a votar, porque al final de cuentas ese es el capital político primero, lo que sigue es la participación real y directa… ¿hasta cuándo? 

 



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