El mariscal comunista Josip Broz Tito gobernó la ex Yugoslavia durante 35 años, de 1945 hasta que falleció en 1980. Asistieron a su funeral un gran número de líderes mundiales, Jasper Ridley en la obra biográfica que dedicó a Tito, señala que ni siquiera Kennedy o Churchill, tuvieron tal afluencia de personalidades. Representantes de 128 países, de ambos bandos de la Guerra Fría entre las superpotencias y de los países no alineados se dieron cita en Belgrado para despedir al mariscal.

 

Su importancia en la historia radica en diversos e importantes factores, su devoción por el comunismo, su confrontación con Stalin para salvaguardar a Yugoslavia de la dominación Rusa, su genio diplomático y militar para mantener unido a su país, preservar su independencia y neutralidad en medio de la luchas intestinas libradas por las superpotencias, además su condición de estadista indiscutible para divisar los beneficios de una coexistencia pacífica entre el capitalismo y el comunismo durante la Guerra Fría.

 

Un líder comunista señalado como un dictador moderado que buscaba el equilibrio entre las diferentes facciones al interior, pero ciertamente al exterior siempre propugnó por la independencia y autodeterminación de su nación.

 

Fidel Castro tuvo la oportunidad de tener varios encuentros con él, promovieron y encabezaron además el Movimiento de Países No Alineados. Recordemos que esta agrupación se concibió con la finalidad de que los Estados miembros conservarán su posición neutral y no se aliaran a ninguna de las superpotencias de la Guerra Fría, los Estados Unidos o la Unión Soviética. Empero su trascendencia fue mucho más allá, propiciando un papel en suma activo en materia de política internacional. Se comenzaron a perfilar y a gestar los principios de Bandug que debían regir las relaciones entre las grandes naciones y las pequeñas, entre las poderosas y menos favorecidas, enunciando entre los ejes rectores, el respeto a la soberanía e integridad territorial de las naciones, la igualdad entre ellas y sus pueblos, abstención de ejercer algún tipo de presión por parte de un país a otro, respeto al derecho de toda nación para defenderse y luchar contra el imperialismo en todas sus formas, el respeto a la justicia y a las obligaciones internacionales, éstos entre otros postulados de gran valía en torno a la coexistencia pacífica entre todas las naciones de la comunidad global.

 

Tito, líder comunista indiscutible de los países de Europa del Este y Fidel, figura destacada entre los países del llamado tercer mundo. Ambos líderes históricos polémicos, pero indiscutiblemente osados, determinantes y excepcionales en lo que a la trasformación de sus naciones e influencia internacional se refiere.

 

Ridley, menciona que Maclean un oficial británico que tuvo un papel protagónico durante la Segunda Guerra Mundial, pensaba que Tito se consideraba en el papel de Áyax desafiando el rayo, es decir a Rusia, definitivamente esto también se puede aplicar a Castro, quien desafió firme y permanentemente a Estados Unidos.

 

Tito y Fidel no estuvieron exentos de divergencias entre sí, a tal punto que en 1979 tuvieron que reunirse previamente antes de la sexta cumbre, en la Habana, Cuba para evitar una escisión entre los países no alineados. Sin embargo, ambos estadistas, inequívocamente, marcaron un hito en la política internacional del siglo XX, que para muchos terminó con Fidel.

 

En este punto, la historia es exacta y nos precisa que Yugoslavia no sobrevivió a la muerte de Tito. Ahora, con el “descongelamiento” de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos y la llegada de Trump al poder, la pregunta es ¿si el actual régimen cubano sobrevivirá a la ausencia de Fidel?

 

kopry.50@gmail.com

@OpinionLSR


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