Cuentan que en la antigua Roma el tráfico vehicular llegó a ser tan pesado que el César, en su calidad de curator viarum (director de las grandes vías) prohibió la circulación de las carretas durante el día, excepto de aquellas que transportaran materiales para la construcción de los templos de los dioses o para otras grandes obras públicas. La medida ciertamente mejoró la situación durante el día, pero generó una indeseable consecuencia: el ruido de las carretas por la noche no dejaba dormir a los habitantes de la gran ciudad de Roma.

 

No deja de ser por lo menos curioso que más de dos mil años después los urbanitas sigamos debatiendo acaloradamente sobre cómo resolver el ya milenario problema de los congestionamientos vehiculares, porque hay que recordar que éstos acompañan, por igual, a miles de ciudades de países ricos y pobres, en todos los continentes del planeta.

 

La verdad es que, aunque seguirá siendo un problema inherente a las aglomeraciones urbanas, hay casos graves en los que la gente se ve obligada a dejar una buena parte de su vida en los trayectos del transporte cotidiano. Por eso vale la pena seguir esforzándose en encontrar nuevas maneras de lidiar con ello.

 

Una de ellas es contar con mejores diagnósticos del problema, para lo cual el avance de las tecnologías de información y telecomunicaciones ha traído nuevas maneras de medir los congestionamientos vehiculares. Es por ello que los métodos que utilizan contadores manuales y mangueritas atravesadas en las calles son ya meros anacronismos; ahora se usan sistemas de monitoreo en tiempo real con transmisión de información por internet y uso de grandes bases de datos (big data) para realizar análisis que hace muy poco eran impensables.

 

Empiezan a surgir empresas internacionales que utilizan estas metodologías, si bien sus resultados no son coincidentes. En esta ocasión comentaremos lo publicado por la empresa INRIX, que clama contar con el mayor número de redes conectadas a dispositivos electrónicos en autos de todo el mundo y que acaba de publicar su reporte sobre el tráfico en un número sorprendente de ciudades: 1,064 en 38 países. Los resultados ofrecen una enorme cantidad de información que habrá que analizar con detenimiento, pero por lo pronto vale la pena comentar algunos puntos sobresalientes.

 

Uno de los indicadores utilizados por INRIX se refiere al número de horas que un vehículo permanece parado en congestionamientos de tránsito en una semana laboral. Los resultados de 2016 indican que, al promediar ese dato para las principales ciudades de cada país, los países con el mayor número de horas de estancamiento fueron: Tailandia con 61 horas a la semana, Colombia e Indonesia con 47, y los Estados Unidos y Rusia, cada uno con 42 horas semanales.

 

En cuanto a las ciudades, hay algunas sorpresas que contravienen la impresión que se tenía en algunos de los casos. El Oscar de las horas de estancamiento en una semana laboral se lo lleva por aclamación la ciudad de Los Ángeles, con 104 horas; le siguen Moscú, con 91 horas, Nueva York con 89, San Francisco con 82, Bogotá con 79, Sao Paulo con 77, Londres con 73, y varios lugares después, en el catorceavo lugar, la Ciudad de México con 61 horas de estancamiento total en una semana laboral. Dentro de las primeras 20 peores ciudades con base en este indicador hay 10 que pertenecen a los Estados Unidos; INRIX saca a la Ciudad de México del pódium mundial de vencedores.

 

Los datos publicados incluyen un número importante de ciudades mexicanas, aparte de la capital del país. Según esto, siguen en orden decreciente Guadalajara con 33 horas de estancamiento por semana laboral, Matamoros con 32, Monterrey con 31, Tula con 30, Puebla y Reynosa con 29, Tijuana con 26 y Querétaro con 24. Si bien estas son las primeras 10, la lista continúa con otras 38 ciudades del país. Valdrá la pena usar estos datos para complementar los análisis que hemos hecho sobre estos temas en México.

 

Terminamos regresando al ranking mundial con la entrega del segundo de los Oscares, el correspondiente a otro de los indicadores utilizados y que mide la velocidad promedio de circulación en horas pico. El promedio mundial fue de 14 km/hora, pero el primer lugar de las 1,064 ciudades monitoreadas es otra sorpresa, lo obtuvo ni más ni menos que la ciudad de Oaxaca, con la velocidad promedio de circulación más baja de todas, alrededor de 5 km/hora. Ya habrá ocasión de seguir comentando el tema.   

 

 

@lmf_Aequum 

@OpinionLSR


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