El diputado federal, Quirino Ordaz, quien mostraba notable rezago en las encuestas previas a la definición de la candidatura del PRI para la gubernatura de Sinaloa, resultó el tercero en discordia beneficiado por el choque entre dos grupos políticos dominantes en el estado. El resultado por ahora, es incierto.  

 

Estos grupos son el encabezado por el controvertido empresario Jesús Vizcarra y David López, ex vocero presidencial, y el impulsado por el gobernador Mario López Valdez –mejor conocido por su acrónimo, Malova-, que en 2010 rompió con el PRI y ganó el cargo al frente de una alianza opositora.

 

De acuerdo con fuentes consultadas, Vizcarra y López  hicieron llegar a Los Pinos a inicios de enero una terna de prospectos a la candidatura priísta, formada  por ellos mismos y por el citado Ordaz Coppel. El primer agraviado de esta gestión fue el padre político de David López, Heriberto Galindo, que en los años 70 formó u grupo bautizado “Chilorio Power” que atrajo a varios jóvenes entre ellos el citado David López, quien en los últimos años tomó el liderazgo de esa facción.

 

En las semanas siguientes la propuesta del “Chilorio” se confrontó con la largamente cocinada precandidatura de Gerardo Vargas, un conocido priísta que se ha desempeñado como secretario de Gobierno en la gestión de Malova y fue impulsado por éste.

 

Los estudios levantados en los meses previos ubicaban en el primer lugar de las preferencias a Vizcarra Calderón, empresario multinacional que ha fundado compañías desde la adolescencia y es uno de los procesadores y exportadores de carne más importantes del mundo. Su lado oscuro lo ofrece el ser sobrino del narcotraficante Inés Calderón y aparecer en fotografías cerca de otros capos de las drogas. Porque en Sinaloa las mafias también juegan.  En 2010 Vizcarra buscó la gubernatura en 2010 pero fue derrotado, precisamente, por Malova.

 

De acuerdo con los mismos estudios, atrás de Vizcarra aparecían Aarón Irízar, senador ligado con el ex candidato presidencial Francisco Labastida Ochoa, y el referido Gerardo Vargas. Lo que surgió entonces fue una alianza entre Vizcarra y David López bajo la consigna de “cualquiera, menos Vargas”, con el argumento de que era indigno para el PRI ceder el control de la candidatura a Malova, que había desertado de sus filas.

 

Desde el círculo del gobernador aliancista surgió otra consigna: “Cualquiera, menos Vizcarra”. Tras dos años de distanciamiento con la dirigencia nacional del PRI, que encabezaba César Camacho, la llegada de Manlio Fabio Beltrones al partido generó un acercamiento con su viejo compañero de bancada en el Senado. Malova y Manlio se dijeron públicamente “amigos”. 

 

El 13 de enero Beltrones convocó al DF a la decena de políticos mencionados como aspirantes, con la notable ausencia de Vizcarra, que en público anunciaba su declinación pero en privado buscaba una luz verde desde Los Pinos. Tras el encuentro, Beltrones dijo en privado a por lo menos uno de los asistentes: “Obtuve más información de sus miradas y gestos que de sus palabras… Informaré al Presidente”.

 

Testimonios diversos daban cuenta el fin de semana pasado que  Malova y Beltrones mantenían comunicación vía mensajes telefónicos. El primero habría ofrecido apoyar al candidato que el PRI postulara -salvo Vizcarra-, pero pedía ayuda para facilitar la tarea.  Cuando se anunció el triunfo  del priísta Ignacio Peralta en Colima, Malova le escribió a Beltrones para felicitarlo. Éste respondió: “Voy a necesitar tu ayuda en Sinaloa”. Tomó una semana entender a qué se refería el sonorense: Vizcarra no, pero tampoco Vargas. 

 

Hasta antes del lanzamiento de Ordaz Coppel los sondeos disponibles anticipaban un triunfo priísta en los comicios locales de junio próximo –cuando también se renovarán alcaldías y Congreso local-, dado el predominio del Institucional en ese estado, que nunca había tenido una alternancia partidista en la gubernatura hasta la llegada de Malova.

 

El único partido opositor relevante en el estado es el PAN, seguido no por el PRD, sino por el Partido Sinaloense, que encabeza el ex dirigente universitario Héctor Melesio Cuén.

 

Acción Nacional se halla sin candidato a la vista. Fuentes del mismo confiaron a este espacio que tanto el diputado independiente Manuel Clouthier como Heriberto Félix, ex secretario de Desarrollo Social con Felipe Calderón, rechazaron asumir una candidatura panista. El escándalo agravado en torno a la diputada local panista Lucero Sánchez oscureció aún más el panorama al panismo. Su liderazgo local tiene previsto abrir a consulta la postulación de un externo, que muy probablemente será el citado Cuén.

 

Manuel Clouthier se declaraba a inicios de la semana pasada reflexionando sobre si se postularía o no como independiente para buscar la gubernatura, lo que se consideraba remoto.

 

Históricamente, en Sinaloa el PRI sólo ha perdido cuando se fractura, sea a nivel municipal o estatal.  Si ello ocurre con el lanzamiento de Quirino Ordaz, el futuro permitirá varios escenarios. En caso contrario, el PRI regresará a la gubernatura.

 

robertorock@gmail.com

 

 



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