Algo grave, o muy grave, está pasando en el Poder Judicial; en la Suprema Corte de Justicia.

 

Y es muy grave porque sin más explicación que rebuscados alegatos propios de tinterillos, la Primera Sala del Máximo Tribunal declaró inconstitucional el artículo 362 del Código Penal del Distrito Federal que tipifica la “alteración de la paz pública”.

 

A partir de esa decisión de la Corte, según distintas interpretaciones, lo que está proponiendo el máximo tribunal es la conversión de un conjunto de delitos, como el vandalismo, en libertades. Es decir, que esos delitos son parte de la libertad de expresión.

 

Pero debemos insistir: Algo muy grave está pasando en la Corte; en el Poder Judicial en su conjunto y es que apenas hace unas cuantas horas, el pleno de la Corte determinó como inconstitucional el delito de “ultraje a la autoridad”. Es decir, que según el máximo tribunal, de ahora en adelante sería legal insultar, ofender, degradar… a cualquier autoridad.

 

El ultraje a la autoridad es parte del artículo 287 del Código Penal del Distrito Federal y la Corte resolvió la declaratoria de inconstitucionalidad a raíz de un amparo solicitado por dos ciudadanos que purgaban sendas condenas a causa de ese delito.

 

Pero la historia no termina ahí. Debemos seguir insistiendo.

 

Algo muy grave ocurre en el Poder Judicial, y no sólo en la Suprema Corte. ¿Por qué?

 

Porque de manera inexplicable –y al parecer por consigna–, un juez federal reclasificó los delitos por los que fue detenido y se encuentra en prisión el narcomenudista Jorge Emilio Esquivel Muñoz, apodado El Yorch, quien formaba parte del grupo delictivo que desde hace casi 20 años tiene en su poder al auditorio Che Guevara de la UNAM.

 

Resulta que la titular del Juzgado Décimo Primero de Distrito de Procesos Penales Federales, dictó auto de formal prisión contra El Yorch, pero al mismo tiempo reclasificó el delito de narcotráfico por el que fue detenido el presunto estudiante y, con ese cambio, habría la posibilidad para que Jorge Emilio Esquivel Muñoz pueda salir bajo fianza.

 

¿Por qué razón un juez federal actúa de esa manera?

 

¿Por qué se establece una justicia a modo para un delincuente al que se le garantiza que podrá seguir en la calle mediante una engañosa reclasificación del delito por el que fue detenido?

 

¿No fue suficiente que haya sido detenido en flagrancia con la posesión de 50 grapas de cocaína y 300 gramos de marihuana, además de una cantidad importante de pastillas de distintas drogas?

 

Algo está pasando en la Corte y en el Poder Judicial.

 

Algo de lo que probablemente pronto nos arrepentiremos como sociedad.

 

Al tiempo.

 

@RicardoAlemanMx

@OpinionLSR



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