John Kelly es un militar que se destacó por su trabajo en la invasión estadounidense a Irak y por su empeño en mantener los procedimientos de tortura y la operación como prisión de la base de Guantánamo. Como ministro de seguridad interna de Trump, Kelly ha tomado posiciones muy duras en los temas relacionados con el famoso muro y las deportaciones de migrantes mexicanos, violando sus derechos.

 

Es el funcionario que planteó separar a los hijos de padres que traten  de entrar a los Estados Unidos de manera ilegal. A pesar de que parte del éxitode sutrabajo depende de la cooperación con México, Kelly ha sido muy poco cuidadoso cuando se refiere a asuntos que tienen que ver con nuestro país. Por ejemplo, aseguró que en la parte de la frontera donde existe un río, el muro sería construido en territorio mexicano, para asegurar el agua a las poblaciones de Estados Unidos. La última provocación del general, fue afirmar que un gobierno de izquierda en México sería un peligro para Estados Unidos.

 

El hecho generó un tibio reclamo por parte del gobierno mexicano. Sin embargo, la situación es muy seria ya que no se trata de la opinión de un político que milita en alguna corriente de pensamiento y, por tanto, manifieste su simpatía o rechazo a una figura de otro país. Ese fue el caso de los legisladores mexicanos que se pronunciaron a favor de Hillary Clinton.

 

En este caso un funcionario de primer nivel de la administración de Estados Unidos, encargado de los temas más delicados de la relación, opina sobre las elecciones en México y los posibles candidatos. Posiblemente se trata de una más de las imprudencias de un gobierno lleno de radicales e inexpertos, que no ha podido nombrar a la mayoría de su gabinete y que cambia de consejero de seguridad casi cada semana. Por supuesto que no existe una evaluación experta del tema de México y de la manera como la relación ha sido administrada por décadas.

 

También podría ser, que en realidad las declaraciones de Kelly reflejen el tipo de argumentos que la cancillería mexicana utiliza en su diálogo con los funcionarios del país vecino. Uno se pregunta si se recurre a la idea de que el gobierno de Trump debe cooperar con el de Peña, ante el riesgo de que se incrementen, aún más, las posibilidades de que López Obrador gane la presidencia en el 2018.

 

Si es el caso, el gobierno mexicano no solamente juega una carta peligrosa, sino que estarían subordinando la principal relación diplomática del país, a un fin electoral. En ese caso, resurge la sospecha de que Peña Nieto acordó apoyar a Trump, con su aparentemente absurda invitación a visitar Los Pinos, con trato de Jefe de Estado, para apoyar su campaña. Como se sabe muy poco de los términos de la relación entre ambos gobiernos, ya que no se informa el detalle de los mismos, pues esa es una posibilidad.

 

La idea de que la relación de México con Estados Unidos empeoraría con López Obrador, no tiene fundamento. De hecho, él fue uno de los pocos políticos mexicanos que pidió no pronunciarse durante la elección estadounidense, justo para poder exigir que ellos no se entrometieran en los comicios mexicanos. AMLO ha exigido con firmeza, ante el indiferente gobierno mexicano, que se respeten los derechos de los migrantes y les ha ofrecido su apoyo. Al mismo tiempo, se ha pronunciado por mejorar la relación y realizar las mejoras al TLC que beneficien a ambos países.

 

Ni existe ni ha existido pronunciamiento alguno que pudiera considerarse como anti norteamericano. No tiene sentido, lo que queremos los mexicanos es precisamente reencausar la relación, por una basada en el respeto. Eso lo podría lograr un presidente con liderazgo como López Obrador, no uno permanentemente cuestionado en el frente interno, como Peña.

 

Parecería, por otro lado, que Trump y los suyos se sienten cómodos con un gobierno, como el de Peña, que está dispuesto a  estirar más allá del límite la cooperación en materia de seguridad. Es por eso que el propio Kelly, en su visita a México, no se reunió en su primer encuentro con su contraparte, el secretario de gobernación, sino con los secretarios de Defensa y Marina. El temor de Kelly tal vez se basa en que en un gobierno como el de López Obrador,  tendrá que existir plena trasparencia y límites claros en las labores de inteligencia e intercambio de información entre ambos gobiernos. Será una relación cordial, pero sin subordinación.

 

Lo que debería de hacer el gobierno mexicano es actuar con profesionalismo y sentido de Estado, y en consecuencia informar a su contraparte norteamericana del probable triunfo de Morena y de la intención de López Obrador de dialogar y mejorar la relación con Estados Unidos. Eso sería de gran utilidad para la estabilidad del país.

 

@vidallerenas

@OpinionLSR


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