El ¿gobierno? de Enrique Peña Nieto perdió liderazgo. Su caótica administración se ha caracterizado por dejar pasar la galopante corrupción. Hay un deficiente manejo administrativo, y falta de transparencia y sinceridad con los mexicanos.

Descartó, hace algunos meses, que se fueran a dar incrementos en los combustibles, pero la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) recetó, en la víspera, un duro golpe a la economía nacional con un incremento de las gasolinas Magna y Premium lo que viene a hundir aún más en el hoyo de la miseria a los mexicanos.

A la clase rica, a los dueños de Porches, Ferraris, Escalade, Suburbans, Tahoe y otros carros de lujo no les interesa, ni les mueve el bolsillo que se haya elevado en 4.2 puntos porcentuales el litro de Magna para situarse en 13.96 pesos, el mayor en 18 años. La Premium, por su marte, aumentó 3.1 por ciento, al pasar de 14.37 a 14.81 pesos por litro.

La forma tan deficiente como se gobierna a México tiene a los mexicanos con el deseo de que se acabe la actual administración, pero antes de que se vaya se sancione a quienes han hecho pésimos manejos administrativos o aquellos que se han coludido con la delincuencia organizada, desde altas esferas del poder.

Los mexicanos, por decir lo menos, están decepcionados. Hay una fuerte resistencia en las redes sociales y las calles han sido ganadas por el magisterio que exige que se derogue la denominada “Reforma Educativa” que, por todos lados, hace agua y se va a pique, por haberse realizado de manera inconsulta.

Lejos quedaron los tiempos en que la percepción popular era de que el joven Enrique Peña Nieto habría de retomar con fuerza el liderazgo del PRI y darle un puntillazo a las deficientes administraciones de Vicente Fox y Felipe Calderón, ambos del PAN. El primero convirtió a México en un país de changarros y desempleados; el segundo, dejó un reguero de cadáveres en el marco de la lucha contra el narcotráfico. Ninguno de estos dos han sido sancionados por sus desgobiernos.

Las cosas se le están escapando de las manos a Enrique Peña Nieto. No hay un solo día en que no meta las patas, que no patine. No ha logrado siquiera articular un diálogo serio y sostenido con el magisterio que tienen tomadas plazas, calles y bloquean diariamente centros comerciales o el aeropuerto, en el caso de Chiapas.

Peña Nieto ha fracasado. Ha defraudado la confianza de los mexicanos. Ni ha logrado atenuar el impacto que genera diariamente el narcotráfico y menos ha detenido el avance del cáncer de la corrupción de la que forma parte. Cree que con una disculpa tardía los mexicanos le van a perdonar el tema de Casa Blanca. Se equivocó si creyó que este era un pueblo tranquilo, al que le da igual que lo roben y asalten diariamente desde las altas esferas del poder.

Ahora su arremetida contra la economía de los mexicanos con el aumento de los combustibles –para fortalecer la caja fiscal- que necesariamente se trasladan a todos los productos generará un impacto inflacionario del 0.21 por ciento. Todos los alimentos se trasladan por tierra en este país y a este ritmo las perspectivas inflacionarias del 3.2 por ciento para todo el año será rebasado.

Pero mientras en las redes sociales le recuerdan el desgobierno de Peña Nieto, éste anda probando el avión comprado con recursos de todos los mexicanos. No hay moral. El señor se va de paseos, hace algunas visitas de Estado mientras el barco se hunde y una gavilla de alcaldes, comandantes, gobernadores, y funcionarios de todos los niveles están haciendo, literalmente, su agosto.

Esto ya no da para más. Entre enero y junio de este año, la paraestatal Pemex ha reportado pérdidas netas por 145 mil millones de pesos, 21 por ciento menos que en los mismos seis meses del 2015, o casi 40 mil millones de pesos menos de pérdidas, según datos oficiales. Mejor metieran presos a todos los ladrones incrustados desde el sindicato petrolero e investigaran a los directores que salen cada sexenio bien millonarios.

¿Qué más necesitas Enrique Peña Nieto para hundir a México? Procura salir a darte un baño de pueblo, pero sin acarreados y verás que no saldrás bien librado. El hartazgo es tal que ya no ven las horas, cada mexicano, excepto los que están en nómina, extrayendo jugosos recursos, de que te vayas.

Cada día los mexicanos reciben golpes. El de ayer es duro. Si aumentan los combustibles que se aumenten los salarios mínimos para cada región del país. Los legisladores tienen gran culpa pues incluyeron, en la aprobación del PEF 2016 que los precios de las gasolinas y el diésel dependen de tres variables: el precio internacional, el tipo de cambio y el régimen fiscal.

Mientras se debate el incremento de los carburantes, llueven los pedidos para que sean expulsados del PRI y procesados los gobernadores de Chihuahua, César Duarte; Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, y de Quintana Roo, Roberto Borge Angúlo. Los tres tienen serios señalamientos y grafican la galopante corrupción que socava las estructuras de México.

¡Ya basta, presidente! El país no da para más.

 

joseluiscastillejos@gmail.com

@JLCastillejos



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