En diciembre pasado el gobernador José Calzada fue alertado por varios conductos que las encuestas reflejaban una creciente disminución de las intenciones del voto a favor de los candidatos del PRI a las diversas posiciones, incluida la gubernatura, que se disputarían seis meses después.

 

En particular, Calzada tuvo a la mano datos de que el inminente aspirante a relevarlo, el alcalde de Querétaro capital, Roberto Loyola, sería probablemente derrotado por quien se perfilaba como abanderado por el Partido Acción Nacional, Francisco Domínguez, formalmente postulado en febrero siguiente.

 

Calzada decidió no corregir el rumbo y tampoco afinar la estrategia ante indicadores de que tanto los candidatos como su partido, el PRI, serían castigados en las urnas el 7 de junio. El gobernante –que ayer encabezó una desangelada entrega de su sexto y último informe de labores- no pudo, no quiso o no lo dejaron intentar un golpe de timón.

 

Datos aportados en los días recientes configuran una radiografía de la tarea política de Calzada no presentada hasta ahora y que explica, así sea parcialmente, lo ocurrido en los comicios locales. Ello incluye una azarosa conducción política; alejamiento del PRI y de sus principales figuras; hostigamiento sobre voces críticas internas; alineamiento de intereses privados atrás de Loyola, que le dieron un exceso de confianza y lo llevaron a realizar una mediocre campaña. También, cifras al alza en materia de inseguridad. Y por último, que no al final, reportes de corrupción en diversos niveles de la administración estatal. 

 

Este panorama se vio complementado por la falta de identidad ideológica de la clase política queretana, con un pie en el PAN y otro en el PRI, como lo encarnó el propio Roberto Loyola, hermano del ex gobernador panista, Ignacio Loyola (1997-2003).

 

Fuentes priístas cercanas al proceso aseguran que a fin de apuntalar su candidatura, Roberto Loyola negoció un pacto de no agresión y apoyo soterrado  con el aspirante panista a la alcaldía, el diputado federal con licencia Marco Aguilar, lo que desalentó a que figuras priístas con arraigo buscaran competir por la capital. Al final, Aguilar ganó con facilidad, lo que en los hechos ayudó a su correligionario Domínguez a consolidar una ventaja sobre Loyola, quien apareció como novato e ingenuo.    

 

El error de cálculo de Calzada tuvo una repercusión singular: El PRI fue no sólo derrotado en la gubernatura y en casi todas las alcaldías clave del estado, entre ellas la capital. El “tsunami” panista se extendió por las zonas rurales y alcanzó por ejemplo, comunidades de la Sierra Gorda, que en la época moderna del país nunca habían visto autoridades locales que no fueran  emanadas del Institucional.

 

Más allá de los pronósticos que se realizan ya sobre la próxima administración de Francisco “Pancho” Domínguez –al que se le atribuye frivolidad, apego a mafias políticas y escaso rigor administrativo-, será difícil que en los próximos años el PRI experimente una recuperación. Los observadores más optimistas cifran en otros 12 años el lapso de espera antes de que un mandatario priísta regrese al palacio de gobierno del estado.

 

En los días posteriores a los comicios se generó cierta perplejidad ante los resultados en Querétaro, una entidad próspera, donde los reportes de desarrollo económico fueron avalados apenas la semana pasada por la Coneval, que dio cuenta que la pobreza y la desigualdad vienen disminuyendo en el estado. Aun más, Calzada era calificado como el gobernador más eficaz en el país.

 

El problema, como se detalla arriba, estuvo en otra parte. Calzada tumbó en varias ocasiones a los dirigentes locales del PRI, el más reciente Tonatiuh Salinas, al cual alentó para buscar la candidatura, que sin embargo siempre tuvo reservada para Loyola. Al mismo tiempo se alejó de líderes nacionales priístas, entre ellos Manlio Fabio Beltrones, pese a que durante años fue el principal promotor de la candidatura de Calzada desde que éste llegó en 2006 al Senado –sin ganar, en el escaño de primera minoría.

 

Calzada rompió también con uno de los grupos priístas locales más sólidos, el de Mariano Palacios Alcocer, ex gobernador, ex presidente del PRI y actual embajador ante El Vaticano. En ese proceso, el gobernador se alió con un grupo rival de Palacios, el de Enrique Burgos, ex gobernador y actual senador –también de minoría.

 

Los reportes de inseguridad están a la vista, como lo está también el asentamiento de barones del narcotráfico en los fraccionamientos residenciales de la zona metropolitana de Querétaro. Capitales sospechosos se han asentado en la región provenientes de Tamaulipas y Nuevo León. El estado es una ruta estratégica hacia los mercados consumidores del centro del país y del Bajío, y lo cruzan igualmente envíos por carretera y ferrocarril hacia la frontera noreste del país.  El proceso ha venido acompañado de centros de venta de drogas, ejecuciones y cadáveres colgados en los puentes –se trata de “jóvenes suicidas”, ha reportado la prensa local, subordinada al gobierno.

 

El flujo de dinero “negro” catapultó un negocio tradicional de los políticos locales, de varios partidos: la especulación con terrenos urbanos.  Por ello no sorprende que uno de los gremios más poderosos sea el de los notarios, al que pertenecen tanto Roberto Loyola como Enrique Burgos.

 

Han irritado igualmente evidencias de malos manejos en la asignación de contratos gubernamentales, lo mismo para construcciones que de publicidad, donde al parecer surgió una comalada de nuevos millonarios.

 

En ese túnel se metió el gobernador José Calzada. Una  vez que el PRI rescató la Presidencia de la República en 2012, se apuntó para la sucesión del 2018, lo que irritó a más de uno en Los Pinos.

 

Hasta antes del 7 de junio se anticipaba la llegada de Calzada al gabinete del presidente Peña Nieto, y sus colaboradores anticipaban ello como la aduana para “la grande”.  Es incierto que ahora se cumplan cualquiera de esos pronósticos.

 

robertorock@lasillarota.com



Debe iniciar sesión para poder enviar información

Debe iniciar sesión para poder enviar información