La exoneración de Arturo Escobar, dirigente del Partido Verde Ecologista de México (PVEM),  tendrá el efecto de una bomba de profundidad en diversos frentes del sistema político: golpeará la ya maltrecha credibilidad del gobierno, de sus partidos afines, de funcionarios clave, del Poder Judicial Federal… A la larga, todos lamentaremos la tolerancia en las instituciones hacia el culto al cinismo.

 

El episodio puede tener aún expresiones adicionales de deterioro en la imagen pública de la administración Peña Nieto si se concreta el regreso de Escobar a su puesto en la Secretaría de Gobernación. De ocurrir ello, se multiplicará el repudio que atrajo en organismos de la sociedad civil desde el momento mismo en el que se anunció su nombramiento.

 

Este escándalo se vio aderezado con las nuevas acciones decretadas por el Instituto Nacional Electoral a cargo de Lorenzo Córdova, penalizando por enésima ocasión al Verde, ahora por el desvío de fondos públicos para poner a nombre de un particular un inmueble comprado  por el partido. En el PVEM, un partido manejado como empresa familiar, seguramente habrá nuevas voces de protesta.

 

Sin embargo, esta historia exhibió las crecientes fisuras que afectan áreas sensibles del gobierno. Es el caso de la apuesta cifrada por la procuradora Arely Gómez o de un sector del PRI para buscar la demolición de Escobar o de su jefe, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio.

 

En esta hora se desconocen aún detalles sobre cómo y por qué evolucionaron las cosas como lo hicieron. Curiosamente, lo que estamos por ver será más interesante y más relevante que lo que hemos presenciado ya en esta accidentada historia. Aquí algunas pistas que ameritan seguimiento ciudadano:

 

1.- El secretario Osorio Chong, operador de la alianza político-electoral con el PVEM, fue presentado como defensor de Escobar tras el singular anuncio de la PGR de que se le investigaba por delitos electorales. Sin embargo, aceptó la renuncia de dirigente del Verde.

 

El retorno de Escobar a su cargo ubicaría a Osorio como el responsable de la operación para salvar el pellejo de su aliado político, de presionar a los medios para acorralar al fiscal de FEPADE, Santiago, Nieto, por presunto conflicto de interés, y de presionar a la juez que se negó a otorgar la orden de aprehensión en contra del dirigente del PVEM.¿Qué hará Osorio?

 

2.- La procuradora Arely Gómez, ella misma ex titular de la FEPADE,es responsable directa de las tareas del fiscal Nieto. Por su escritorio debió haber pasado el comunicado en donde se anunciaba la investigación en contra de Escobar aun antes de saber si el juzgado otorgaría o no la orden.

 

De inmediato se asumió que el evento constituía “fuego amigo” de la procuradora en contra de Osorio y de Escobar. ¿La tormenta posterior y sus repercusiones en el gobierno Peña Nieto llevaron a Gómez y a su fiscal electoral a debilitar el caso sobre Escobar para inducir su exoneración? ¿El escándalo por este fracaso pone en riesgo la cabeza de la procuradora o del fiscal Nieto?

 

3.- El PRI bajo la presidencia de Manlio Fabio Beltrones fue uno de los más firmes defensores de Escobar. El Institucional tiene gracias al Verde el margen de maniobra que le permite conservar mayoría en el Congreso y abrir espacios personajes que ya no logran cabida en el partido oficial cuando de candidaturas se trata. Todos los reportes disponibles confirman que Beltrones conserva su ruptura con el secretario Osorio Chong. ¿Presionará Beltrones por la reinstalación de Escobar en Gobernación o en otro cargo de relevancia?

 

El próximo año habrá elecciones en 13 estados del país, que serán un escenario importante para conocer la reacción del electorado frente al estilo de los señores del Verde y sus aliados políticos.

 

Una de las entidades que renovará gobernador es Quintana Roo, que conduce actualmente el priísta Roberto Borge. El proceso para designar al candidato del PRI ha resultado accidentado y se prevén riesgos de fractura dentro del partido oficial por este motivo.

 

Ello puede alentar otra locura que el propietario-administrador PVEM, Jorge Emilio González, ha venido acariciando desde hace años: lograr ser postulado para gobernar esa entidad, que entiende como un arca abierta e inagotable.

 

El modelo de González está a la vista: el caso Chiapas, donde el gobernador Manuel Velasco ha agotado el erario con un frenesí por la promoción personal, pero también ha abierto la chequera para que el Verde incurra en su propia orgía de gastos con cargo al pueblo chiapaneco, uno de los más pobres y atrasados del país.

 

De ese tamaño es el desaforado cinismo que afecta la política de nuestros días.

 

rockroberto@gmail.com



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