Los recientes videos difundidos a través de las redes con el presunto propósito de promover la imagen del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong,  deben ser consideraos un acto fallido. No porque se descubra como quien corre al frente del pelotón de aspirantes a la candidatura presidencial del PRI para el 2018. Más bien por lo contrario.

 

La salida del gabinete de Luis Videgaray, el poderoso secretario de Hacienda, sin duda el hombre que exhibía la mayor influencia sobre el presidente Peña Nieto, dejó a Osorio Chong  como el hombre fuerte del gobierno y en consecuencia, el más viable sucesor, según múltiples analistas y, desde luego, de acuerdo también con sus colaboradores. 

 

En esta línea de pensamiento bordó un encuentro entre directivos de varios periódicos convocados por el Carlos Loret de Mola para alentar un debate que en realidad no generó, pues todos coincidieron en que Osorio Chong es el más posicionado en las encuestas y cuenta con una amplia cuota de poder como responsable, por partida doble, de la política interna del país y de los sistemas de seguridad.

 

Sin embargo, pueden identificarse con facilidad al menos cinco razones que impiden otorgar la relevancia necesaria a las aspiraciones del señor Osorio y obligan a tomar con una pizca de sal análisis según los cuales este personaje debe ser considerado un presidenciable consumado.

 

1.- No hay herencia ni continuidad de Peña Nieto.  Osorio no es lo que Luis Donaldo Colosio representó para Carlos Salinas, o Juan Camilo Mouriño para Felipe Calderón.  Ni siquiera se le atribuye el peso que tuvo Francisco Labastida ante Ernesto Zedillo. No encarna el legado del actual Presidente, no es su hijo político, su amigo personal, su confidente ni su cómplice.

 

Es un colaborador valioso, pero sólo un colaborador. Ambos fueron gobernadores simultáneamente, aunque Osorio concluyó un año antes su mandato. Al quedar disponible no fue llamado por Peña para sumar a un aliado valioso, sino que Osorio buscó obsesivamente congraciarse con la estrella ascendente del mexiquense, echando mano de sus padrinos políticos, entre ellos el controvertido ex gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, y la lideresa magisterial Elba Esther Gordillo.

 

2.- No existe una confianza plena de Los Pinos. Durante casi cuatro años el subsecretario del ramo en Gobernación fue Luis Enrique Miranda, actual secretario de Desarrollo Social y estrecho amigo del Presidente.  En todo ese lapso Miranda acordó su agenda directamente con la casa presidencial, incluso al principio de la administración hacía ostensible su autonomía al ausentarse o ignorar reuniones a las que era convocado.  Desde su nueva posición, clave para las próximas elecciones locales y federales, es poco probable que Miranda se subordine ante Osorio. Otros operadores cercanos a Los Pinos, como Humberto Castillejos, el polémico consejero jurídico presidencial, han atraído hacia sí tareas que deberían corresponder a Gobernación, como el cabildeo con el Congreso y la Corte.

 

3.- No existe un agrupamiento en torno a su causa. Osorio Chong ha disputado a dentelladas cada espacio de poder del que goza. No ostenta un liderazgo en la clase política cercana a Peña Nieto, antes al contrario. Sus enfrentamientos con integrantes del gabinete (con la procuradora Arely Gómez, por ejemplo) son cada vez más abiertos y ruidosos, lo mismo que en el PRI (con Manlio Fabio Beltrones, entre otros).

 

4.- El estilo personal de gobernar. Diversos candidatos del PRI derrotados en las elecciones de este año aseguran que Osorio Chong operó a favor de candidatos de la oposición pues tiene mayores nexos con por ejemplo, el gobernador electo de Veracruz, el panista Miguel Ángel Yunes; Carlos Joaquín, en Quintana Roo, o Francisco García Cabeza de Vaca, en Tamaulipas.  Otra vertiente es su inclinación a favorecer a parientes en negocios, como ocurre con su hermano Eduardo, quien opera una red de influencias desde Hidalgo.

 

5.- Las dudas del sector empresarial. Dirigentes del empresariado dan cuenta de reiterada de conversaciones con el secretario de Gobernación en las que éste elude compromisos, incluso cuando se está de cara a crisis como la magisterial.  ¨Se escurre, no da la cara”, comentan.  Y refieren que durante el actual gobierno se ha generado una dinámica perversa, en la que ningún secretario de Estado atiende a los líderes del sector privado si antes no han cruzado la puerta del señor Osorio Chong, pero éste declina resolver, lo que genera una suerte de círculo vicioso en donde se atora una dinámica económica del país y se desgasta la imagen de la administración Peña Nieto y su equipo.

 

En este contexto, la autopromoción de Osorio Chong con los referidos videos (cuya producción luce apresurada, de baja calidad) parece obedecer a otra lógica. Incluso existe la posibilidad de que busque atraer hacia sí los reflectores para mantener en la penumbra a la verdadera carta fuete presidencial, lo que los clásicos de estas lides llamaban “el caballo negro”.

 

robertorock@hotmail.com

@OpinionLSR


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