“Participación”, del latín participatïo, es la acción y efecto de participar (tomar o recibir parte de algo, compartir, informar). Puede utilizarse el término para nombrar la capacidad de la ciudadanía de involucrarse en las determinaciones de un estado o de un país.

 

La participación ciudadana está indisolublemente ligada a la democracia, o viceversa. Por lo mismo, la participación no se reduce a los procesos de elección únicamente. Kofi Annan, el secretario general de la ONU, dijo al respecto: “La democratización verdadera es algo más que las elecciones”.[1] La Constitución dice que debe ser “un sistema de vida”, además fundado “en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo”.

 

Bajo este precepto, la Ley de Participación Ciudadana del Distrito Federal define a la participación como “el derecho de los ciudadanos y habitantes del Distrito Federal a intervenir y participar, individual o colectivamente, en las decisiones públicas, en la formulación, ejecución y evaluación de las políticas, programas y actos de gobierno”.[2]

 

En ese mismo tenor, debe contribuir a la solución de todos los problemas de interés general, así como al mejoramiento de las leyes que regulan las relaciones en la comunidad y el desarrollo de una cultura democrática de los ciudadanos.

 

Hay valores que a la postre se convierten herramientas de la participación ciudadana son: el respeto, la corresponsabilidad, la responsabilidad social, la solidaridad, pluralidad, tolerancia, autonomía, ciudadanía plena, transparencia y rendición de cuentas, derechos humanos y democracia.

 

Y se traducen, por ejemplo, en el ejercicio práctico en donde juntos, autoridades y ciudadanos como “corresponsables” de brindar respuestas a las problemáticas de la comunidad. Así se asume como “responsabilidad social” el emprender acciones en beneficio de todos. Se practica la “tolerancia” al escuchar las opiniones de los demás, como la “pluralidad” al considerar puntos de vista, y “democráticos” al formar parte de la toma de decisiones en la sociedad.

 

Mecanismos que requieren, en función de dichas atribuciones y responsabilidades, el involucramiento de los ciudadanos en todos los asuntos públicos y de toma de decisiones mediante una participación activa, como son la supervisión y vigilancia de todo acto de gobierno, siempre como coadyuvantes y de la mano de las autoridades correspondientes.

 

Este ejercicio responsable contribuye a una mejor interlocución entre la ciudadanía y aquellos funcionarios públicos con autoridad para tomar decisiones, fortalecer la gobernanza y todo lo que ello representa.

 

Luego entonces, para todo funcionario público la participación ciudadana es parte sustancial del avance democrático de cualquier comunidad, ciudad o Estado.

 

Flor de loto: No me digas cuál es el problema, mejor dime cuál es la solución.

 

@drarmandohdz

 

[1] Kofi Annan: “Informe sobre la democracia en América Latina: Hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos”, 2004, 47.

[2] Artículo 2 de la Ley de Participación Ciudadana del Distrito Federal, ALDF, legislación vigente 2014.



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