Una singular coalición de intereses, por encima de los partidos, está permitiendo que avance en Oaxaca la construcción de un candidato con un conocimiento virtualmente nulo en el estado, pero con indudable presencia en el ánimo del presidente Peña Nieto.  El ejercicio puede resultar singular, o derivar en un fracaso cuyas repercusiones alcanzarían el 2018.

 

Gerardo Gutiérrez Candiani, quien esta semana dejará la presidencia del Consejo Coordinador Empresarial, es el personaje bajo análisis del PRI que preside Manlio Fabio Beltrones. Por ello es que en días recientes el coordinador del Consejo Político de ese organismo, Joaquín Hendricks, anunció que el Institucional se abriría a la postulación de candidatos “externos” con rumbo a los comicios del próximo año, cuando serán renovadas 12 gubernaturas.

 

Hendricks subrayó entonces que una condición para una candidatura de esta naturaleza sería que no hubiera aspirantes internos con las cartas credenciales de un no militante. Gutiérrez Candiani puede presumir hoy el apoyo de un presidente de la República priísta, amistad estrecha con el actual gobernador, Gabino Cué, de perfil perredista, y un pacto de ambos con el ex gobernador Diódoro Carrasco, también ex priista como Cué pero que ha recibido cobijo incluso por parte del PAN.

 

La dupla Gutiérrez Candiani-Cué (cuya amistad data de la infancia por la cercanía de sus respectivos padres) ha permitido empezar a construir un consenso entre élites del estado. Los dos diarios más importantes de la entidad, “Noticias” y “El Imparcial”, cuya rivalidad en otros temas cruza décadas, han coincido en las semanas recientes en otorgar amplios espacios al que también fuera presidente nacional de Coparmex, donde empujó para sucederlo a Juan Pablo Castañón, a quien ahora toma de la mano nuevamente para llevarlo a conducir el CCE.

 

El Imparcial, de corte oficialista, dedicó ayer domingo su nota principal de portada a una amplia entrevista a Gutiérrez Candiani, quien además de frases de cartabón, adelantó una definición sobre su eventual candidatura. “De que voy a participar, voy a participar”.

 

Lo singular es que a todas luces se adelanta a ser postulado por el PRI, con la bendición presidencial. Y que lo hace pese a que en encuestas recientes es presentado con apenas un punto porcentual en las intenciones del voto ciudadano.  El PRI no sólo se alista a postular a un externo: ha decidido inventarlo desde cero, aunque contando con la ayuda de otros “externos”: un segmento del PRD y del PAN.

 

Hasta ahora los estudios de preferencias ciudadanas han ubicado como el priísta con mayor proyección a Alejandro Murat, director del Infonavit e hijo de José Murat, un controvertido ex gobernador que se confrontó con diversos sectores del estado, entre ellos el citado diario “Noticias”, el más importante de la entidad. Es razonable suponer que esos sectores no muestran mayor entusiasmo cuando escuchan hablar del apellido Murat, aun cuando padre e hijo sean ya diferenciados con claridad en amplios segmentos de Oaxaca.

 

Otro ex gobernador, Ulises Ruiz, tanto o más polémico que su antecesor José Murat, tiene su propio aspirante  en la persona del actual senador por minoría Eviel Pérez, quien en 2010 perdió ante Cué en la disputa por gubernatura, y en 2012 no logró ganar tampoco la senaduría de mayoría.  Los equipos de Ruiz y de Pérez Magaña han difundido que cuentan con el apoyo del dirigente priísta Manlio Fabio Beltrones. 

 

La operación en favor de Gutiérrez Candiani buscará intentar según se ha filtrado, el que el PAN (que llegó a analizar postularlo bajo sus siglas) se sume a su causa por la vía de no competir en alianza con el PRD y otros partidos de oposición, lo que en 2010 fue la clave para imponer una alternancia política en el estado.

 

Sin una alianza de esta naturaleza es muy difícil que la oposición se preserve en el gobierno del estado. El propio PRD se halla dividido entre el senador Benjamín Robles, con las mejores calificaciones en su partido según encuestas, y el diputado federal José Antonio Stefan, favorito del gobernador Cué para obtener la nominación perredista.  En las últimas semanas se perfiló la posibilidad de que Robles contienda como candidato independiente o que sea postulado por Morena, el partido de Andrés Manuel López Obrador.

 

Está casi descartada la posibilidad de que la oposición acuda unida a la contienda oaxaqueña en el 2012. Un candidato fuerte del PRI tendría altas probabilidades de ganar en tal contexto. Ese candidato puede ser Gutiérrez Candiani a condición de que en el breve lapso de las próximas ocho semanas repunte dramáticamente su posición en las encuestas.

 

De no lograrlo, el PRI tendrá que decidir si aborta su postulación o le apuesta a una conjunción de intereses que quizá pueda hacer ganar a un desconocido, pero quizá también se desplome y provoque un suicidio colectivo con costos para el 2018.

 

 

rockroberto@gmail.com



 

 



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