México necesita superar la crisis educativa que afecta al sistema educativo nacional y que impide el desarrollo integral de las nuevas generaciones. Éste es absolutamente deficitario, tal como lo demuestran las evaluaciones nacionales e internacionales que, invariablemente, arrojan resultados reprobatorios desde hace más de cuatro décadas que miden sus resultados de manera consistente.

 

La reforma educativa aprobada en 2012 fue un principio de solución a la demanda de más y mejor educación luego de más de 60 años de un modelo centrado en la cobertura, memorístico y absolutamente desarticulado entre los distintos niveles y sub-sistemas educativos; sin embargo, la primera generación de reformas fue insuficiente y la falta de una visión sobre la educación nacional ha impedido ver sus frutos, por lo que el anuncio del nuevo modelo educativo es una esperanza siempre y cuando se asuma como un verdadero pacto educativo nacional capaz de superar las visiones de corto plazo.

 

El nuevo paradigma de educación de calidad, con equidad e inclusión social, es una exigencia de justicia y la respuesta de fondo a la emergencia nacional que vive el país en lo económico, lo político y lo social. Como lo demuestra la experiencia internacional, no hay salida para las crisis del desarrollo sin un compromiso de fondo con una política educativa que tenga visión de Estado.

 

El modelo educativo recientemente anunciado tiene fortalezas y debilidades. Para empezar, está centrado en el alumno y en el aprendizaje significativo, el cual buscadesarrollar las capacidades socio emocionales del alumno y las capacidades de comprensión más que de repetición. Se insiste en poner la escuela al centro, dotando a cada escuela de autonomía de gestión, lo que de suyo pretende mejorar las condiciones materiales y de equipamiento de los centros educativos. No obstante, no se especifica la ruta para el mejoramiento de las escuelas, el nuevo programa de capacitación magisterial, ni las asignaciones presupuestales que esto requiere en un horizonte de mediano y largo plazo.

 

Destaca el propósito de reconocer las asimetrías regionales para lograr de mejor manera la inclusión social. Esto es un gran avance si lo contrastamos con el enfoque equivocado de la igualdad y unidad del sistema educativo que, por generalista, suprimía múltiples riquezas propias del mosaico pluri-étnico de nuestro país. Adicionalmente, esto permitirá el desarrollo de las habilidades creativas del magisterio nacional al reconocer la capacidad de los maestros mexicanos para enseñar con más libertad con base en el entorno donde se encuentre cada centro escolar. 

 

En el marco curricular común de la educación media y media superior se agrega una modalidad de bachillerato general con capacitación para el trabajo, lo que resulta muy positivo dado el perfil de nuestros estudiantes y la necesidad de incorporarse a la vida laboral para contribuir al sustento familiar o al propio desarrollo de la educación superior. Con esta línea de acción, se da continuidad al bachillerato iniciado hace algunos años por Alonso Lujambio, con el fin de homologar planes de estudio múltiples y dispersos en este nivel educativo.

 

El nuevo modelo supone la centralidad de la evaluación – definido en la última reforma educativa – por lo que habrá de asegurarse la voluntad política de las autoridades para no ceder a presiones y chantajes de algunos sectores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que aún se empeñan en doblegar a las autoridades para mantener sus ilegítimos intereses.  

 

Si algo se puede fortalecer en el modelo educativo anunciado es mejorar el nivel de participación y colaboración de los padres de familia, los cuales sólo aparecen como colaboradores secundarios siendo que, por derecho propio, son los depositarios del derecho primario a la educación de sus hijos. 

 

Finalmente, es importante destacar que el nuevo modelo educativo, más que un programa de educación o expresión de un pliego petitorio con ingentes necesidades presupuestales, se trata de un mapa de navegación, de una verdadera aspiración para responder al principal anhelo de los padres de familia y de los estudiantes que, con mucho, siguen viendo en la educación su principal anhelo y camino de superación. Por todo esto, es preciso que el nuevo modelo sea exitoso y cuente con el respaldo de todos para aplicarlo y mejorarlo permanentemente.

 

@MarcoAdame

@OpinionLSR


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