La política contra las drogas del prohibicionismo extremo ha sido un total fracaso. Décadas de combate contra las drogas y enervantes con un enfoque punitivo sólo han generado ganancias para unos cuantos con este negocio ilícito a costa de miles y miles de muertos, desapariciones forzadas, desplazamientos internos, daños colaterales y demás afectaciones graves. En síntesis: muerte, violaciones graves a derechos humanos y cifras estratosféricas de ganancias para unos cuantos narcotraficantes y sus aliados.

 

Cuando alguien me dice que hay que revisar muy bien legalizar algunos aspectos del cultivo y consumo de enervantes, porque eso puede no funcionar. Entonces mi respuesta es que lo que está claro es que no ha servido el actual esquema. Urge un viraje estratégico para terminar con este flagelo. 

 

Al respecto desde hace años han existido diversas iniciativas en el Congreso de la Unión para despenalizar la mariguana, para su regulación o su uso medicinal. Desde el año 2000 se han presentado en el Congreso de la Unión múltiples iniciativas sobre la cannabis, seis hablan sobre el uso de la misma, cuatro sobre la regulación de su consumo y su uso medicinal y dos sobre su legalización.

 

Según el Sistema de Información Legislativa de la Secretaría de Gobernación, más de la mitad fueron desechadas y el resto se encuentra “pendiente” en las diferentes Cámaras del Congreso de la Unión. Ninguna llegó a analizarse en las comisiones de Salud, Seguridad o Justicia.

 

La primera iniciativa que se refería de manera concreta al uso medicinal y la regulación del consumo de la mariguana fue propuesta por la ex diputada Elsa Conde Rodríguez, del extinto Partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina (PASC), el 27 de noviembre de 2007.

 

En aquel texto, Conde Rodríguez planteaba que el Estado es el principal responsable de permitir el ejercicio pleno del derecho al acceso seguro y legal para las personas cuya condición de salud requería el uso de mariguana para mitigar dolores o síntomas que no eliminan los medicamentos regulados hasta ese entonces.

 

Otra iniciativa fue presentada por el hoy militante del Panal, René Arce, cuando fue senador por el PRD el 6 de noviembre de 2008, solicitando que se legalizara el huso, siembra, transporte, distribución, consumo, importación y exportación de mariguana, proponiendo desde ese momento un debate nacional con base en datos científicos.

 

El 21 de abril de 2010, Víctor Hugo Círigo, siendo diputado por el Partido Convergencia, propuso legalizar el consumo de mariguana para el uso terapéutico y para reducir los efectos del narcotráfico.

 

El 12 de febrero de 2013, el ex diputado perredista Fernando Belaunzarán presentó en 7 ocasiones una iniciativa que pretendía legalizar la venta y consumo de mariguana, además de elevar a 30 gramos la dosis que se puede portar de esa droga sin que sea un delito, permitiendo el cultivo de dicha droga en el país, proponiendo que todo recurso proveniente de la producción, distribución y venta de la misma se acumulara en un fondo destinado a prevenir y atender adicciones.

 

Una quinta iniciativa fue presentada por el senador Mario Delgado, el 11 de marzo de 2014, en la que pretendía regular el uso de la mariguana con fines médicos, eliminar la prescripción médica y elevar de 5 a 30 gramos la posesión de yerba para consumo personal, así como permitir el autocultivo de hasta 300 gramos para inhibir el mercado negro, añadiendo que el narcomenudeo debería ser competencia exclusiva de las entidades federativas.

 

Finalmente, el 11 de noviembre de 2015, la senadora priísta Cristina Díaz planteó mediante una iniciativa permitir el uso y la importación de esta droga y sus derivados con fines terapéuticos, eliminándola de las sustancias prohibidas.

 

En 2014 Vidal Llerenas, entonces diputado local, y un grupo de académicos, presentaron una iniciativa en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal en la que se propone crear espacios para el abastecimiento seguro, acercar a los consumidores a la información y servicios que requieren y alejarlos de la exposición a otras drogas.

 

La iniciativa fue turnada a la Comisión de Salud y en la de Procuración de Justicia de la ALDF, donde no fue dictaminada.

 

Una iniciativa más reciente sobre legalización de la mariguana se presentó en la Cámara de Diputados el pasado 3 de Marzo promovida por la bancada del PRD.

 

En nuestro caso los diputados de Movimiento Ciudadano en el Congreso de Guerrero presentamos el pasado 17 de Marzo la primera iniciativa para legalizar el cultivo de la amapola con fines medicinales, para que a su vez el poder legislativo local ejerza su facultad de iniciativa ante el Congreso Federal en términos del artículo 71 fracción III de la Constitución Política de la República. Esta iniciativa fue turnada a las comisiones de justicia y salud y esperamos que en breve pueda ser dictaminada.

 

México enfrenta actualmente una ola de violencia inimaginada, encabezada por los grupos de delincuencia organizada que, entre otras actividades, controlanla producción, distribución y consumo de mariguana y amapola en nuestro país y en otros países a los que exportan dichos productos.

 

Nuestra ubicación estratégica geopolíticamente abre puertas al mayor consumidor del mundo: Estados Unidos, país que vive una ola de cambios que ha logrado que diversos estados de la Unión se sumen a una legalización del consumo de mariguana, lo que ha influido a su vez en que los capos de la droga en México hayan fortalecido su accionar en el narcotráfico de heroína, morfina y opio producto de la amapola que se siembra en grandes cantidades en estados como Guerrero.

 

Mientras este acontecimiento continúa en crecimiento tanto en Estados Unidos como en países como Uruguay, en nuestro país, como ya ha quedado claro, el costo que pagamos por no legalizar la mariguana o permitir el cultivo de la amapola con fines medicinales continúa siendo extremadamente alto y la divisa son las vidas y el sufrimiento de miles de personas.

 

En el país, según la Encuesta Nacional de Adicciones 2011 en lo que se refiere a drogas ilícitas, la mariguana sigue siendo la de mayor consumo con un 80% del total de drogas, con avances en el control del consumo, pero sin avances legales, por los que cualquier medida es insuficiente.

 

En el caso de la mariguana conforme a la Ley General de Salud, la “dosis máxima de consumo personal e inmediato” es de apenas cinco gramos, y la falsa moral de la mayoría de la clase política continúa ofreciendo la “apertura de discusión” como un avance que, en realidad, simplemente ha sido una barrera para la legalización de dicha droga.

 

Como ha sido claro, este falso e interminable debate ha tardado al menos una década y podrían transcurrir muchos años más en la irracionalidad de prohibir el consumo individual, pero combatiendo el tráfico de la droga.

 

El verdadero peligro de posponer la legalización está en las vidas que cuesta diariamente esta decisión y en el abaratamiento de la droga en Estados Unidos con la permisión de su cultivo y consumo, en el caso de la mariguana, que apunta a una legalización total, lo que hará más rentable para los narcotraficantes la venta local que la exportación y seguirán orientando su actividad delictiva a la amapola y sus productos que siguen prohibidos en los Estados Unidos.

 

La legalización significaría tener un control mayor sobre la demanda, a pesar de que siguiera existiendo el contrabando como en otros mercados. También serviría para la recaudación de impuestos que, como se propone en algunas iniciativas, pueda ser dirigido a prevención o rehabilitación de adictos que recuperarían también su calidad de vida al ser tratados como enfermos y no como delincuentes.

 

Según la misma Encuesta, cuatro de cada cinco mexicanos se opondría a la legalización, pero dos de cada tres está a favor del uso medicinal. Es evidente que éste debe ser el punto de arranque para la despenalización de la mariguana, que dicho sea de paso, también fortalece el derecho de las personas a decidir libremente sobre sus cuerpos. Como también lo es, desde luego, para insistir en la legalización del cultivo de amapola con fines medicinales.

 

Esta decisión ya no puede esperar, ni puede seguir perdiéndose en debates perpetuos y dilatorios de falsas moralidades que sólo sirven en los hechos para que los delincuentes se sigan enriqueciendo con el sufrimiento de millones de mexicanos. Pasemos del enfoque punitivo y prohibitivo al enfoque sanitario y de interés público.

 

@RicardoMeb

@OpinionLSR

 



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