La corrupción y su hermana gemela la impunidad son toxinas que poco a poco ha carcomido las bases de las instituciones democráticas, derrumbando el imperio de la ley y deslegitimando el poder público.

 

La corrupción no solamente implica el desvío y el robo de recursos del erario, el cohecho, el peculado, o la utilización patrimonialista de los bienes y recursos públicos, sino también la vinculación entre políticos/ servidores públicos con delincuentes y narcotraficantes.

 

El Estado ha claudicado en su función de garantizar la gobernabilidad y la seguridad por la corrupción política que permite a los delincuentes apoderarse de regiones y que los políticos sirvan a su intereses, consolidando la impunidad en detrimento de la ciudadanía.

 

Los políticos corruptos y vinculados a la delincuencia organizada se protegen, entre otras cosas con el fuero que los blinda.

 

Reconociendo la necesidad de frenar este mal que se ha enquistado en nuestro país y particularmente en Guerrero, en el Congreso local de la entidad propusimos eliminar el fuero, la declaratoria de procedencia en materia de responsabilidad penal, como parte medular del Sistema Estatal Anticorrupción. Sin embargo el PRI y sus aliados se opusieron a esa posibilidad, a la eliminación del fuero, con pretextos burdos y evidentes, que dejan entrever la profundidad que ha alcanzado el cáncer de la corrupción, los intereses creados y la narcopolítica.

 

La lucha emprendida por Movimiento Ciudadano durante la presente legislatura local de Guerrero para eliminar el fuero ha encontrado en el camino coincidencias con otros actores políticos y sociales, que igual que nosotros creen que para erradicar la corrupción en el Estado se deben cubrir tres ejes como parte de un auténtico sistema anticorrupción y anti impunidad: la transparencia, la rendición de cuentas y el castigo a los responsables y la eliminación del fuero.

 

No obstante lo anterior, todos los esfuerzos que emprendamos para abolir este mal, en un futuro inmediato, resultaran inútiles mientras se mantengan las charolas de impunidad, al amparo del fuero. Quienes se sienten intocables y se han acostumbrado a los privilegios y a la impunidad, seguirán delinquiendo, gozando de la actitud proteccionista que hoy demuestran los partidos de siempre, si no se elimina el fuero.

 

Mientras en el Congreso de Guerrero buscábamos que el Sistema Estatal Anticorrupción incluyera la eliminación del fuero, propiamente del juicio de procedencia en materia de responsabilidad penal, y los legisladores del PRI y sus aliados se oponían tajantemente, en las entidades de Nuevo León y Baja California se aprobaba su eliminación, como parte de sus respectivos sistemas anticorrupción que colocaban a este tema como un aspecto central.

 

Este par de victorias no son más que el resultado del esfuerzo de ciudadanos comprometidos y políticos que han visto que el México de hoy no es el mismo de Belisario Domínguez, quien perdiera la vida por denunciar al usurpador Victoriano Huerta en el Senado, cuando los arrestos de legisladores se daban por docenas y hasta se disolvió el Congreso el 10 de octubre de 1913 por parte del propio Huerta.

 

Estas mismas conclusiones han llevado a las legislaturas de Jalisco, Campeche, Querétaro, Guanajuato y al constituyente de la Ciudad de México, además de Nuevo León y Baja California, a eliminar la declaratoria de procedencia, el fuero, dando muestras de voluntad política ejemplar. No ha ocurrido así en Guerrero por la cerrazón del PRI y sus aliados, el fuero goza de cabal salud mientras la impunidad crece.

 

La posición de los Diputados Ciudadanos de eliminar el fuero en Guerrero, ha causado descontentos y malestar entre aquellos grupos de poder que consideran la administración pública como parte de su patrimonio personal y a la actividad política como un blindaje para cometer fechorías.

 

Las voces defensoras del status quo de impunidad han repetido hasta el cansancio que el tema del fuero no se encuentra vinculado al del sistema estatal anticorrupción, lo cual es absurdo como lo han demostrado otras entidades. Un sistema llamado anticorrupción que no contemple eliminar el fuero, en realidad será un sistema estatal de simulación.

 

En Guerrero la narcopolítica se ha extendido terriblemente por el contubernio de políticos y criminales, por prácticamente entregar territorios completos y regiones enteras a grupos de la delincuencia organizada que han infiltrado policías y gobiernos, como en el caso de Iguala con el ex alcalde vinculado a la desaparición de los 43 Jovenes normalistas de Ayotzinapa, José Luis Abarca, que siempre se resguardó en el fuero para tener impunidad.

 

También es el caso de otro Ex alcalde, Willy Reyes, de Tlapa, Guerrero, que acusado de asesinato sigue prófugo y siempre encontró en el fuero su armadura para no enfrentar la justicia. En Guerrero el fuero es el cordón umbilical entre políticos y delincuentes urge eliminarlo, como ya se viene haciendo en varios estados del país.

 

Debe haber libertad para legislar, pero nunca libertad para delinquir como hoy ocurre con el fuero en Guerrero.

 

@RicardoMeb

@OpinionLSR

 

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