México está convulsionado. La semana que está terminando ha sido la peor en mucho tiempo. Una balacera en Playa del Carmen, el ataque a las oficinas de la Procuraduría de Quintana Roo, el lamentable evento que ocurrió en una escuela en Monterrey, la noticia de que el ex Gobernador Duarte hacía negocio con la vida y la salud de las personas, las movilizaciones que continúan en todo el país. A todo esto, se une la toma de protesta Trump en Estados Unidos.

 

Las malas noticias no parecen terminar y los responsables de la mayor parte de estas noticias siguen sin aparecer. El crimen organizado ha penetrado nuestras estructuras sociales, económicas y políticas y no hay una estrategia clara para hacerle frente. El barco no tiene timón. Respuestas inverosímiles y tardías son las que obtienen los ciudadanos de sus gobernantes y de la clase política que parece que no tiene claro el clima de descomposición que se vive en el país.

 

La llegada de Trump al poder el día de hoy complica aún más nuestro escenario. Con un dirigente hostil y agresivo del otro lado de nuestra frontera, la primera potencia en el mundo y del que nuestro país depende tanto, con el que no se puede platicar, México está en uno de sus peores momentos nacional e internacionalmente. La mirada hacia México es cada vez de mayor preocupación desde el extranjero.

 

El desconcierto ciudadano, la corrupción que sexenio tras sexenio parece ir recrudeciéndose, las decisiones erradas y la falta de información han generado un clima de inseguridad e incertidumbre del que no vemos una pronta salida.

 

Es momento de que las y los funcionarios públicos, legisladores, aquellos quienes ostentan un cargo público, partidos políticos y medios de comunicación trabajen por el bien de México. El país ya no aguanta más tiempo las visiones parciales, desarticuladas, la poca planeación, la falta de estrategias y el saqueo de México. La ciudadanía se siente cada vez más desprotegida, enojada y preocupada. No encuentran soluciones, ni que la situación del país mejore y ese escenario no favorece a nadie.

 

Sí, ante las amenazas externas tenemos que unirnos y fortalecer nuestro país. Tenemos que preferir lo nacional a lo de fuera, tenemos que valorar nuestro trabajo, nuestra riqueza y a nuestra gente. Pero ¿qué pasa cuando las peores agresiones vienen desde el interior? ¿qué pasa cuando aquellos que toman decisiones, que dirigen al país, que conforman la inexistente oposición no hacen más que velar por sus propios intereses y los de los cercanos? ¿qué pasa cuando los principales problemas los provocan quienes, electos o no, ostentan un cargo público? Los enemigos internos deben responder por la situación que vive nuestro país.

 

La violencia nunca es el camino. En este momento ciudadanos, empresarios y medios de comunicación debemos estar del mismo lado en defensa de nuestro país. Basta de las alianzas entre políticos, medios de comunicación y empresarios que profundizan y prolongan la corrupción en nuestro país. Denunciemos a los responsables y hagamos que la justicia, aliada también de los políticos, cumpla con sus funciones y sancione a los responsables. Hagamos un México de las y los ciudadanos y no del que se sirven unos cuantos.

 

@C_Humphrey_J 

@OpinionLSR

 

> Lee más del autor


Debe iniciar sesión para poder enviar información

Debe iniciar sesión para poder enviar información