El dominio de Brasil sobre México en el fútbol es evidente, aunque nuestro país ha recortado distancias, ya les ganamos una final olímpica. En otros campos, el del desarrollo, por ejemplo, me temo que es Brasil el que ha ganado terreno. Es verdad que en términos absolutos México es una nación con mejores indicadores sociales que Brasil. Siempre lo ha sido. Brasil es un país toda vía más complejo, más rural, pluriétnico, con mayores diferencias regionales y enormes retos en materia de infraestructura. Lo importante es que Brasil avanzóen reducir la desigualdad y la pobreza, asícomo en crecimiento económico. Brasil, al igual que México, logró estabilidad macroeconómica y fiscal, pero mientras que el costo para nosotros fue el estancamiento, Brasil pudo avanzar en la construcción de una sociedad más justa.

Brasil y México tomaron rumbos distintos, los dos países desarrollaron políticas para superar las crisis financieras de los 80s y 90s, pero mientras que México apostóa que sería exclusivamente el mercado, y la apertura comercial, la que generaría crecimiento, Brasil desarrolló complejas políticas industriales y le otorgóun papel protagónico a la banca gubernamental. Brasil se propuso generar ventajas comparativas endógenas, es decir en actores donde no necesariamente era competitivo, asícomo acelerar la transferencia y el desarrollo de tecnología. Lo anterior en empresas medianas, pero también en las grandes en donde el gobierno mantiene participación y  por lo tanto, asientos en sus consejos.  Brasil, desarrolló también un sinnúmero de proyectos de infraestructura en áreas como puertos, aeropuertos, astilleros, trenes, energía, etc, financiados con inversión pública, pero también por medio de esquemas público –privados en la inversión y en la operación. México, en cambio apenas se avanzóen algunos tramos carreteros, sin ningún proyecto de gran calado que impulsara la demanda interna y generara ventas de largo plazo en áreas como logística y movilidad.

La política social también fue distinta. Si bien, el diseño del célebre programa brasileño Bolsa Familia estáimportado en Oportunidades, la versión brasileña  beneficia a una mayor proporción de familias (Bolsa cubre a más de 13.5 millones de familias y Oportunidades a 5.8, cuando Brasil tiene alrededor de 200 millones de habitantes y nosotros 120). Además, Bolsa Familia atiende dos de las fallas más serias de Oportunidades, ya que contempla acciones para desarrollar capacidades en las comunidades (no solamente capital humano en los individuos) e invierte en mejorar la calidad de la educación que se ofrece en las comunidades más pobres. Las políticas de inclusión social no se limitaron a las transferencias directas, también se incrementóel salario mínimo, se hicieron universales los servicios de salud y se crearon políticas para garantizar el acceso a la educación universitaria de jóvenes que provienes de grupos sociales que ha sido marginados históricamente.

La estabilidad económica, tan justamente apreciada en México, también fue alcanzada por Brasil, pero ellos pudieron crecer y reducir desigualdad y pobreza. En el periodo de 2000 a 2012 la economía brasileña creció3.7%, mientras que la mexicana solamente 2.2 por ciento.

De 2007 a 2012 el porcentaje de personas por debajo de la línea de pobreza establecida en Brasil se redujo de 24 a 16 por ciento, el dato para México es un incremento de 43 a 53 por ciento de la población. Eso no significa necesariamente que existan más pobres o mayor pobreza en México que en Brasil (ya que las líneas establecidas para marcarla no son iguales y en México la metodología cambió) pero definitivamente que se redujo la pobreza en el caso del país sudamericano y que en México se incrementóal menos en términos absolutos. (Ver www.datosbancomundial.org)

Con datos de la CEPAL la pobreza en Brasil pasóde 37 a 25% y la indigencia de 13 a 7% ente 2001 y 2009, mientras que para México la pobreza cae de 39 a 37%, peor aún, la indigencia aumenta de 12 al 13 de 2002 a 2009. Medir desigualdad es difícil, pero los estudios parecen coincidir que mientras Brasil tuvo un decremento importante del principal indicador de desigualdad (de 0.6 al inicio de los 90s a 0.51 en el 2001 del índice Gini de acuerdo con el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística), México tuvo una discreta disminución de 0.54 a 0.50 en un periodo similar, de acuerdo con el académico del Colmex Fernando Cortés.

Independientemente de quién gane el juego mundialista y de que evidentemente existen cosas que Brasil puede aprender de lo que ha sucedido en México en los últimos años, es claro que ese país avanzó más que nosotros en crecimiento y desarrollo. Lo pudo hacer debido a que las instituciones del Estado sirvieron para impulsar la inversión privada, para crear infraestructura productiva y para reducir las brechas de desigualdad entre las personas.

Se duda de la sustentabilidad del modelo brasileño, algunos predicen crecimientos bajos en el futuro, pero no me queda la menor duda de que los últimos años han sido exitosos y dejan ejemplos valiosos para la construcción de una agenda progresista en México. En cuanto al fútbol, me temo que a México le faltan muchas reformas estructurales en su organización antes de pensar en hacer cosas grandes en la copa del mundo.

 

@vidallerenas

 



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