Actualmente los Estados enfrentan desafíos para los que parecen ser muy pequeños, como el cambio climático, la desigualdad acrecentada por las migraciones y la corrupción fomentada por empresas transnacionales; pero también otros para los que parecen muy grandes y lentos, como la gestión de un hospital o una escuela, las tareas administrativas municipales, el cuidado de un parque o la provisión adecuada de agua potable. Por esto la población está descontenta con las autoridades y con la democracia: sus políticas públicas no han dado los resultados esperados o no generan lo necesario para mejorar sus vidas cotidianas.

 

Dos pilares del gobierno abierto, la información pública y la participación ciudadana, pueden colaborar a enfrentar ese dilema. En primer lugar, la información pública permite a las autoridades y la población compartir un lenguaje y, sobre todo, evidencia. En segundo lugar, los mecanismos de participación ciudadana permiten que la información sea útil.

 

Con transparencia y participación ciudadana podremos intentar un cambio en nuestra democracia. A qué me refiero. Primero, con estos dos pilares del gobierno abierto los problemas públicos más urgentes de atender no serán decididos por unos pocos, sino una decisión conjunta de la población y las autoridades. Segundo, una vez definidos en conjunto, la solución a esos problemas públicos podrá ser un ejercicio de cocreación, resultado del diálogo, debate, deliberación y, muy importante, consenso entre la sociedad y los servidores públicos. Tercero, la población involucrada en el proceso de definición del problema y las acciones para solucionarlo, también podrá acompañar la implementación de la política pública y la evaluación de los resultados. Cuarto, cada uno de los pasos permitirá restaurar el vínculo de confianza entre la población y las autoridades, y así aumentar la probabilidad de que las políticas puestas en marcha den los resultados esperados, es decir, que mejoren la vida cotidiana de la población.

 

Las palabras permanecen, los conceptos cambian. El gobierno abierto puede ayudarnos a cambiar el concepto de la palabra democracia; tan devaluado hoy en la esfera pública mexicana. No es igual escuchar “democracia” y pensar “ellos me representan, yo soy quien manda y me aseguraré que hagan aquello para lo cual los elegí”, a pensar: "ya voté, vuelvo a participar dentro de tres o seis años”.

 

¿Por dónde comenzar ese cambio? ¿Cómo hacerlo? La Métrica de Gobierno Abierto, elaborada por CIDE a instancia del INAI, nos da una agenda de acciones para mejorar la transparencia y la participación ciudadana de las autoridades en los tres niveles de gobierno, de los tres poderes y de otros sujetos obligados de los marcos normativos de transparencia, como son los órganos autónomos, sindicatos, partidos políticos y universidades.

 

La Métrica de Gobierno Abierto mide lo que un ciudadano puede conocer sobre lo que realizan los gobiernos y qué tanto puede incidir en sus decisiones. Abre la oportunidad para que en el Estado mexicano se implementen acciones que aseguren que la transparencia y la participación ciudadana sean una realidad, no sólo etiquetas, modas o quimeras. Invito a los servidores públicos y a la población a consultar los resultados, pero, sobre todo, a que transformen esos resultados en una agenda para que las instituciones que les interesan sean transparentes y fomenten participación.

 

Los desafíos que enfrentan los estados modernos no desaparecerán, pero las estrategias para enfrentarlos pueden cambiar. Es imprescindible involucrar a la población y darle la información que nos permita encontrar soluciones entre todos. Pese a los desafíos, es necesario tomar decisiones concretas que se conviertan en acciones que nos permitan construir el país que todos deseamos: un México justo. Es decir, un país que combate la desigualdad y la corrupción, que construye comunidades más seguras y, simultáneamente, garantiza plenamente los derechos al agua, a la salud, a la educación. Convirtamos al gobierno abierto en la agenda de trabajo que nos lleve paso a paso hacia ese México que todos anhelamos. Demos los primeros pasos: consolidemos un país transparente y participativo.

 

@joelsas

@OpinionLSR

 

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