México fue uno de los primeros países del mundo en garantizar, al menos en una de sus entidades federativas, el entonces Distrito Federal, el matrimonio igualitario. A partir de la reforma, el Código Civil no señala que la unión matrimonial tiene que ser solo entre un hombre y una mujer. La reforma fue un punto de inflexión en la percepción pública nacional sobre el tema de la diversidad sexual y el derecho de las personas en ese sentido.

 

El logro fue de un conjunto de ciudadanos y organizaciones que han luchado por los derechos de la población LGTBTTTI, de políticos y funcionarios que entendieron la obligación del Estado de garantizar los derechos humanos de las personas, como Marcelo Ebrard, David Razú y Leticia Bonifaz.  

 

Es verdad que la discriminación por preferencia o identidad sexual es severa en México, las prácticas homofóbicas  generan violencia e incluso la muerte, pero también cada vez más actores se comprometen a garantizar estos derechos. Sin embargo, se requiere de reformas legislativas y políticas públicas más contundentes en la materia.

 

En ese sentido presenté una iniciativa para establecer el matrimonio igualitario en el Código Civil federal (realizó una propuesta similar la diputada del PRD Maricela Contreras, también protagonista de la reforma del D.F. por cierto). Me parece que ya es momento de que desde el ámbito federal se impulse el derecho de las personas a unir su vida a la persona que desee.

 

Además de la Ciudad de México, el matrimonio igualitario es posible en Coahuila y en Nayarit. Adicional a ello, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha declarado inconstitucionales los códigos civiles del resto de las entidades, precisamente porque no garantizan la libertad de casarse con otra persona independientemente de su sexo. Sin embargo, salvo en las entidades citadas, las parejas del mismo sexo que desean contraer matrimonio deben establecer un juicio para garantizar sus derechos. Se trata de una de las formas de discriminación más evidentes de nuestra sociedad.

 

El cambiar el Código Civil federal permitiría que este tipo de parejas puedan casarse en embajadas y cuando se encuentran en el mar territorial del país. Sería también un paso para impulsar que todos los códigos civiles sean modificados para permitir este tipo de uniones.

 

Se trata de reconocer los derechos de las personas a elegir a su pareja, pero también compartir servicios médicos, la seguridad social y la crianza de los hijos. Con matrimonio igualitario las personas de la población LGTBTTTI podrían encontrar mejores formas de inclusión en la sociedad y, por lo tanto, de calidad de vida.

 

México ha avanzado de manera notable en establecer en sus normas constitucionales la obligatoriedad de garantizar los derechos humanos de las personas. Sin embargo, el camino de adecuar la legislación secundaria es en ese sentido. No deberíamos tener un debate mayor para legislar en temas como el matrimonio igualitario; así como no podemos distinguir a las personas por su raza o género, tampoco por su preferencia o identidad sexual. Por lo contrario, se requieren de políticas que ataquen los factores que hacen que la discriminación persista. El objetivo de un marco legal democrático es adecuar la norma para que regule de mejor manera los fenómenos que suceden en la sociedad. Todos vamos a estar mejor si las personas pueden elegir libremente el tipo de familia que desean tener y que corresponde a loque piensan y sienten.

 

El sustento de la sociedad debe de ser la familia, pero en el entendido de que existen varias versiones de la misma, que requieren del marco legal adecuado a sus características.

 

México tiene una tradición de estado laico que desarrolla políticas públicas basadas en los derechos constitucionales de las personas y en la búsqueda del bien común. En esa tradición es urgente que en el  ámbito federal, en el que aplica un código civil, se legisle para corregir la ley en un tema en el que la propia corte de la nación llama a legislar. No se trata de un tema exclusivo del ámbito local, ya que quien interpreta nuestras leyes lo señala como un derecho de todos los mexicanos. A 5 años del matrimonio igualitario la Ciudad de México es un mejor lugar, más incluyente, más armónico, porque un grupo importante de la población está mejor incluido en la sociedad.

 

El matrimonio detonó también nuevas políticas públicas y mejores actitudes sociales al respecto, no obstante el camino es aún largo e incluso en la capital estamos lejos de vencer a la homofobia. En este momento los legisladores federales tenemos en nuestras manos la posibilidad concreta de modificar el Código Civil Federal en favor de millones de mexicanos, familiares, amigos, hijos. Ojalá el compromiso en favor de la igualdad se refleje en hacer realidad el matrimonio igualitario.

 

@vidallerenas

@OpinionLSR



Debe iniciar sesión para poder enviar información

Debe iniciar sesión para poder enviar información