La probabilidad de un ataque de los Estados Unidos contra Corea del Norte, parece ser una posibilidad latente que se está gestando desde la Casa Blanca como parte de la política global del presidente Donald Trump, para recobrar el protagonismo mundial perdido en los últimos años.

 

El bombardeo de los Estados Unidos a Siria hace una semana y la bomba lanzada los días recientes sobre Afganistán, más el despliegue del buque USS Carl Vinson rumbo a las costas de Corea del Norte, han puesto en alerta a los ejércitos de Rusia, China, Japón, Irán y Corea del Sur sobre un posible escenario bélico en el mar asiático.

 

Sin duda, una conflagración bélica en esa región del planeta, preocupa tanto por las vidas humanas que podría cobrar la cruzada de Donald Trump, como por las implicaciones geopolíticas que ello traería con el involucramiento de más de una nación en un conflicto en esa zona.

 

La intención de Donald Trump de amedrentar al gobierno de Kim Jong-un no ha tenido los efectos esperados y antes de eso, el presidente norcoreano, ha respondido amenazante aseverando que atacará sin piedad a los Estados Unidos en caso de ser acatados.

 

Parece que las armas están veladas para una conflagración que podría ser inminente en cualquier momento, por lo que habrá que estar atentos a los acontecimientos de los siguientes días en caso de que uno de los dos mandatarios decida lanzar un ataque.

 

Desafortunadamente y amén como ya mencionaba de las posibles vidas que podría cobrar una conflagración entre estos países, los bolsillos de los mexicanos se verán afectados en caso de que inicien las hostilidades. Las consecuencias de la reforma energética y de la apertura de los precios de las gasolinas a los vaivenes de los precios internacionales del petróleo, socavarán en un escenario de conflicto bélico el poder adquisitivo de los mexicanos.

 

De todos es sabido que en un ambiente de guerra, los precios internacionales del petróleo subirán a los cielos y junto con ellos, el de los energéticos derivados del crudo, principalmente el de las gasolinas, el diésel y la turbosina para los aviones.

 

Cierto, ahora en un concierto de globalización y libre mercado, del cual ya no podemos extraernos, los precios de los energéticos son mucho más volátiles que antes, pues son los mercados externos y no los internos, quienes determinarán el costo y el alza de las gasolinas en México para los próximos meses.

 

Como hemos mencionado en otras ocasiones, la llamada reforma energética, se ha concebido con el único objetivo de usufructuar las riquezas energéticas mexicanas por quienes ven en esta industria, un simple acto comercial en el que se intercambian mercancías para obtener la mayor rentabilidad sin el menor esfuerzo y evitando en todo momento involucrarse en los procesos de transformación.

 

Esa es lamentablemente, la fórmula que están aplicando los empresarios gasolineros y quienes definieron las reglas de juego del mercado de las gasolinas en México. De hecho, muchos de los personajes involucrados en redactar la llamada reforma energética, acondicionaron la comercialización, distribución y almacenaje de gasolinas como uno de los negocios principales de este mercado, pues para ellos, lo más importante es asegurar el suministro del combustible y no su producción. Ofrecer servicios dicen, es mucho más rentable que producir.

 

Esa medida, es la que pone a los consumidores mexicanos de gasolina en manos de los vaivenes de los mercados internacionales pues ahora resultará que para México país productor de petróleo, será más perjudicial que benéfico un incremento de los precios internacionales del crudo. En pocas palabras, mientras no se refinen gasolinas en México, los precios seguirán al alza.

 

La sola tensión de las relaciones entre los Estados Unidos y Corea del Norte, ya han influido en la volatilidad de los precios del barril de petróleo que registró en la última semana un incrementó del 4.8%, tendencia que seguirá al alza conforme se vayan sucediendo las declaraciones por parte de los mandatarios de ambas naciones.

 

De alguna forma, la guerra ya comenzó y junto con ella, se avecina una oleada de inestabilidad económica en la que muchos países como México que dependen abierta y totalmente de los vaivenes de los mercados internacionales de los energéticos, se verán afectados ante un posible enfrentamiento bélico.

 

La guerra preventiva de los Estados Unidos es una fórmula que ya ha sido probada anteriormente y que no arrojó los resultados esperados en Irak, ésta nueva aventura en Corea del Norte y Siria, podría meter al gobierno de Donald Trump en una encrucijada de la que difícilmente saldría tan bien librada como cuando derrocó a Sadam Husein y a Muamar el Gadafi en Libia.

 

En aquella ocasión, la intervención norteamericana en Irak tenía como objetivo detectar armas de destrucción masiva lo cual nunca ocurrió, lo que le valió al gobierno de Bush el repudio de la comunidad mundial.

 

La iniciativa lanzada sobre Afganistán, hace rememorar aquellos días en Bagdad en donde luego de miles de toneladas de bombas vertidas en la capital iraquí, no se encontraron ningún tipo de arma de destrucción masiva. La bomba lanzada el pasado jueves 13 de abril sobre las supuestas bases de mando del ejército islamista, hasta el momento reportan 36 muertos.

 

Resulta inverosímil el resultado de tan potente arma, cuando de acuerdo con datos oficiales, generó menos bajas que un carro bomba que llega a cobrar la vida de hasta cien inocentes. ¿qué quiere decir esto? Que la acción no está correspondiendo a los resultados y que quizás tal vez el gobierno de Donald Trump quiera jugar nuevamente con la percepción de la comunidad mundial. Sólo que ahora, sus acciones están muy cerca de las fronteras de China, Rusia e Irán.

 

Los ejércitos de éstos tres países, están preparando también sus armas en caso de una guerra entre los Estados Unidos y Corea del Norte, y aunque el gigante asiático antes aliado incondicional del gobierno de Kim Joun-un se está desmarcando de su alianza de protección mutua, tampoco permanecerá impávido ante un ataque a Corea del Norte, sobre todo cuando Washington, continúa presionando por la independencia de Taiwán.

 

Finalmente, tal vez de los males, el menos es que los mexicanos terminemos pagando más por las gasolinas hacia finales de año por culpa de una reforma energética que solo sirve a los intereses de unos cuantos, al final, lo más importante será evitar una conflagración bélica en una de las zonas más peligrosas del planeta como lo es Asia-Oriental.

 

@ijm14

@OpinionLSR


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