Los dreamers y la ciudadanía universal

 

Raymond Gettel en su brillante obra Historia de las ideas políticas nos dice que el Caballero de Chastellux afirmaba que “la nación más próspera es aquella que disfruta de la libertad y del orden, sin desear algún cambio en las condiciones de existencia (…) El ideal de Chastellux se concentra en la unidad del mundo, fortificada en un núcleo o familia de naciones satisfechas y prósperas”, que ven reflejada su felicidad cuando la mayoría de sus ciudadanos disfrutan de un  bienestar real, que sólo puede obtenerse por el mejoramiento de las condiciones de las personas, de esta manera, la prosperidad es el fin principal de la vida, decía Chastellux, tendríamos que agregar también y sin reservas, que el gobierno tiene la responsabilidad de asegurar dicha condición.

 

En el marco de la protesta contra las políticas migratorias instrumentadas por Donald Trump, en la que los latinos radicados en Estados Unidos, decidieron emular lo ocurrido en el Estado de Wisconsin el día 12 de febrero, paralizando las actividades socio-económicas en las que participan. La jornada denominada “Un día sin inmigrantes” consiste en que las personas no vayan a trabajar, no realicen compras, no asistan a la escuela, en suma, que paralicen las actividades cotidianas del país, siendo que uno de los sectores económicos más afectados hasta el cierre de estas líneas era el sector de los restauranteros en Washington. Todo esto al tiempo que Trump declaró en conferencia de prensa en la Casa Blanca que emitirá la próxima semana una nueva orden ejecutiva sobre migración que “protegería de manera integral a nuestro país” dejando entrever que endurecería las medidas de revisión para todos los viajeros que pretendan ingresar a Estados Unidos.

 

Simultáneamente el arrogante empresario, ahora presidente, nominó al primer hispano dentro de su gabinete, Alexander Acosta, decano de la Escuela de Derecho de la Universidad Internacional de la Florida, mismo que fue presentado al Congreso para que ocupe el cargo de Secretario del Trabajo. Esta propuesta presidencial tiene dos objetivos fundamentales, el primero corregir el yerro de no contar con ningún hispano en su gabinete, pese a que muchos votaron por él, y por supuesto también contener los efectos de la nueva protesta “Un día sin inmigrantes”, sin dejar de mencionar además la necesidad de cubrir la declinación del abogado Andrew Puzder, alto ejecutivo de la industria de la comida rápida quien no contó con suficientes apoyos para su nombramiento.

 

Recordemos que los jueces federales en Estados Unidos han frenado los decretos del presidente Trump en torno a sus políticas migratorias, incluso han motivado sus resoluciones en abiertos análisis sobre la discriminación, como el caso resuelto esta semana en Virginia, donde se declaró que había pruebas suficientes para establecer que la orden ejecutiva presidencial contenía elementos prejuiciosos de carácter religiosos contra los musulmanes, dejando sin sustento los alegatos sobre materia de seguridad nacional y preponderando la dignidad de las personas sobre las “preocupaciones” discriminadoras de la Casa Blanca. De igual forma, esta decisión se suma a las resoluciones de otros tres jueces de la Corte de Apelaciones Federales que asestan un golpe crítico al presidente Trump, pues se negaron abiertamente a restablecer su polémica orden ejecutiva prohibiendo la entrada de refugiados y ciudadanos de siete naciones de mayoría musulmana en el país.

 

Por otra parte, también en esta semana Trump se aventuró a mencionar que los dreamers, como Daniel Ramírez Medina quien espera la decisión sobre su deportación en un tribunal en Seattle, constituye una decisión más difícil, refiriéndose a la situación de 750,000 inmigrantes llegados a ese país desde niños, protegidos hasta ahora por la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA por sus siglas en inglés) y que amparaba legalmente la estadía de los dreamers en Estados Unidos.

 

Todo lo anterior, sin duda, está generando en el poderoso, aunque falible dirigente la necesidad de confinar sus paranoias y extravíos, o por lo menos redimensionar el estado de cosas y comprender que no todo se realiza mágicamente con un simple tronar de dedos, sobre todo en un país como Estados Unidos en donde los pesos y contrapesos institucionales no son meramente ornamentales.

 

Los efectos de días con inmigrantes ausentes pero organizados, lo estamos constando, pueden ser letales para diversos sectores económicos, los días sin dreamers de todo el mundo, prefiero no imaginarlos, una nueva ciudadanía global es necesariamente un tema fundamental en la agenda internacional en el que debemos insistir, la necesidad de trascender divisiones geopolíticas es un reto enorme que inexorablemente tendremos que alcanzar, ciudadanos del mundo buscando y generando bienestar general.

  

kopry.50@gmail.com

@OpinionLSR


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