Llegamos al final de la primera mitad del año, en medio de una pasmosa incertidumbre económica mundial en las que los mercados financieros, parecen no tener idea hacia dónde se dirigen, en donde además, parece que tampoco ninguno de los gobiernos del planeta tienen la capacidad para retomar el rumbo del crecimiento económico.

 

De hecho, cualquier medida adoptada por los bancos centrales, más que aciertos son reacciones paleativas ante hechos que difícilmente, se podrán contener en el futuro. En México, el banco central finalmente decidió aumentar las tasas de referencia, 50 puntos base, era la dosis mínima requerida ante las circunstancias del momento, un aumento mayor o menor podría haber generado cualquier otra reacción menos la que se espera.

 

La decisión del Banco de México está enfocada básicamente en detener los embates especulativos contra el peso, y esperar a que pase la turbulencia financiera global que desató el Brexit. La realidad es que el incremento de tasas sólo es un dique para contener la avalancha que se avecina, pues la economía mundial parece estar sostenida por alfileres.

 

Ninguna de las economías del mundo consideradas lideres, parecen tener la fórmula para retomar el crecimiento económico en el corto plazo y antes de eso, algunos países como Estados Unidos o Japón, apuestan a que sus economías internas se activen y den signos de recuperación sostenida para superar la política de tasas negativas y ahuyentar con ello, el fantasma de la estanflación que en un escenario como el actual, sería verdaderamente catástrofrico.

 

Para México el panorama no es halagador, en primera instancia, Banxico tomó ya dos decisiones que parecían lógicas bajo los conceptos de la economía neoliberal, por un lado, la semana pasada, recortó en 32 mil millones de pesos el presupuesto, el dato no es menor, ya que éste, es el segundo recorte del año, es decir, el gobierno redujo ya su gasto presupuestario para 2016, en 164 mil millones de pesos en tan sólo tres meses y medio.

 

El objetivo del banco central es reducir el gasto corriente para evitar un incremento del déficit y así, presiones inflacionarias en el futuro. El problema es que como es bien sabido, habrá menos gasto en educación, salud, infraestructura y se detendrán proyectos que beneficiarían a la sociedad.

 

El aumento de tasas también lleva dos movimientos en los últimos seis meses y acumula un incremento de 75 puntos base; con el anunció del jueves, la tasa de referencia mexicana quedó ubicada en 4.25%.

 

Con esto, lo que busca la secretaría de hacienda y Banxico, es detener la salida de capitales y eventualmente, seguir siendo atractivos para que los inversionistas continúen viendo en México, un refugio seguro para depositar sus dólares, pues el rendimiento ofrecido, es alto comparado con el 1% que otorgan los bancos centrales de Japón, Estados Unidos y la Unión Europea.

 

Las dos medidas adoptadas por Banxico, rompieron con el plan original de seguir a pie juntillas el camino que marcó la reserva federal de los Estados Unidos hasta diciembre pasado. La razón, las condiciones de la economía mexicana no son ni remotamente cercanas a las del vecino del norte, en realidad, la idea de ir detrás de FED obedecía a mantener una disciplina marcada por la teoría neoliberal, la cual hoy está siendo criticada en el mismo seno del Fondo Monetario Internacional (FMI).

 

¿Cómo afecta todo esto a la sociedad mexicana? La respuesta es sencilla, los créditos reclamarán mayores réditos debido al incremento de las tasas por parte da Banxico, veremos ahora sí un aumento tangible en la inflación en lo que resta del año, pues la meta menor a 3% para este 2016, ya no será posible y podría cerrar cercana a 4%, aunque en caso de que las autoridades vean una mayor presión, no descartarán otro recorte al gasto pues esa es la fórmula aplicada desde hace 20 años para mantener bajo el índice de precios al consumidor.

 

Con un dólar que cerrará por arriba de los 19 pesos al finalizar el año, se habrán hecho más caras las importaciones y eso se reflejará tarde que temprano en los precios al consumidor, por lo que después de septiembre, muy probablemente observaremos mayor presión inflacionaria. La llegada de remesas, ayudará a paliar un poco los efectos del alza de precios, pues este rubro continúa rompiendo records y mientras los connacionales no dejen de mandar dólares a sus familias, su poder de compra seguirá siendo favorable mientras la moneda verde, continúe ganando valor frente al peso.

 

Hay tres factores más que pueden ayudar a paliar un poco el vendaval, por un lado, esperar a que las exportaciones mexicanas mantengan el ritmo de cuando menos el último año y eso dependerá de la recuperación de la economía norteamericana, pues hacia ese país, se destinan el 80% de las mercancías nacionales que se venden fuera de México; así que el próximo dato de la actividad manufacturara que dé a conocer el INEGI será crucial para conocer cuál será el panorama para la economía nacional en lo que resta del año.

 

El otro factor es el empleo, es decir que de mantener el ritmo la producción manufacturera, podemos esperar la generación de empleos que se crean temporalmente en el último trimestre del año, pues esto mantendrá la dinámica interna aunque de forma presionada.

 

El último componente será la llegada de turistas veraniegos a México, ésta actividad considerada la tercera generadora de divisas del país, prevé la posibilidad de tener una buena temporada a mitad de año, lo que hace pensar que el ritmo se mantendrá por lo que resta del año, pues la fortaleza de dólar frente al peso, promueven la mayor llegada de vacacionistas extranjeros al país.

 

Las medidas adoptadas aunque no son las deseable, es lo único o lo poco que pueden hacer las autoridades mexicanas en materia económica, pues cuando se está atado al sistema económico globalizador y cuando el alumno está empecinado en aplicar a raja tabla y al pie de la letra la teoría del neoliberalismo económico, las posibilidades de aplicar otras opciones, se empobrecen.

 

Soluciones hay muchas, pero mientras la política sea entregar desdeñosamente los activos económicos al capital neoliberal, difícilmente las naciones podrán hacer frente a una crisis como la actual o cualquier otra.

 

Es simple, la riqueza se debe generar en casa y se debe quedar en ella, sólo de esa forma se pueden generar círculos virtuosos de desarrollo económico y social. Si los beneficios de la actividad económica no alcanzan para generar una distribución equitativa de la renta, entonces cualquier sistema económico está destinado a fracasar sea de la ideología que sea, ya sea comunista, socialista, capitalista o neoliberal.

 

Por lo pronto el gobierno mexicano parece no tener en cuenta esto, puesto que las reformas llamadas estructurales, no tienen como fin, una equitativa retribución de la riqueza, aunque los pregoneros del libre mercado aseguren lo contrario.

 

En mundo completamente interconectado económicamente, el aleteo de la mariposa se convierte en tsunami, y la decisión de Reino Unido fue levantar el vuelo. Esto hace más difícil la toma de decisiones por parte de los gobiernos y sus respectivos bancos centrales, ya que hoy día, puede ser más perjudicial extraerse de esa inercia global, que buscar mantener los hilos sobre los que se está parado, aunque éstos sean débiles, lo contrario, provoca escenarios como el que vivió el Reino Unido en la última semana, pues en ese lapso, la libra esterlina, sufrió una devaluación de 9.5% frente al dólar, la peor en más de treinta años y la posibilidad de que el parlamento inglés haga recortes presupuestarios, es cada vez más latente.

El mundo está cambiando y los mercados financieros, hoy son más confusos que nunca. Hace apenas dos semanas, todavía sin saber el resultado del referéndum en Reino Unido, los funcionarios del FMI;Jonathan D. Ostry, Prakash Loungani y Davide Furceri, publicaron un artículo en la página oficial del organismo en el que declaraban: "Hay aspectos de la agenda neoliberal que no han funcionado como se esperaba". Mencionan, entre otras cosas, que "los costos en términos de aumento de desigualdad son prominentes".

 

Tal vez sea momento de llevar acabo una reflexión a nivel mundial, pero ésta no nos debe llevar mucho tiempo, las respuestas tendrán que venir pronto, de lo contrario, podríamos presenciar una gran sismo en los sistemas económicos y políticos mundiales, el problema es que en esos escenarios, el costo de vidas llega a ser desmesurado.

 

@ijm14

@OpinionLSR



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