Es común afirmar que “la información es poder”, idea fortalecida por la expansión de la política pública de transparencia y del ejercicio del derecho de acceso. Por ello, las instancias de gobierno deben esforzarse por proveer a las personas de datos útiles para la toma de decisiones en el día a día. Al respecto, en las semanas recientes, ha crecido el interés sobre el tema energético, debido a la actual coyuntura de la liberalización de los precios de la gasolina.

 

Es necesario advertir que ese interés encuentra correspondencia con la importancia de los combustibles, mercado cuyo valor supera los 716 millones de pesos, según el Censo Económico de INEGI; y que potencia el funcionamiento de la economía, sustentando desde la distribución de bienes y servicios, hasta la movilidad de la fuerza de trabajo.

 

Bajo esta lógica, destaca el Programa Nacional de Verificación de Combustibles a cargo de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), al promover el adecuado desempeño de los proveedores de este insumo a partir de la revisión periódica de los instrumentos de medición de suministro, y cuyos resultados publica en su portal institucional, en la sección ¿Quién es quién en los combustibles?, lo que contribuye a proteger los derechos de los consumidores y sus legítimos intereses económicos.

 

En el sitio se pueden conocer las inspecciones realizadas a cada gasolinera por entidad federativa, municipio, razón social de la estación y dirección, el número de mangueras despachadoras evaluadas, así como aquellas que fueron inmovilizadas y sus razones, las que se agrupan en nueve tópicos, destacando la calidad del combustible, a fin de cumplir características técnicas que garanticen la seguridad del consumidor y la protección del ambiente, las cualidades metrológicas, es decir la entrega de litros completos, y las cuestiones electrónicas, que garantizan, entre otras,  que la bomba se detenga automáticamente al concluir el suministro.

 

A través de esta herramienta es posible saber, por ejemplo, que en la delegación Iztapalapa de la Ciudad de México, la Profeco verificó las doce mangueras despachadoras de una gasolinera, las cuales, presentaron irregularidades en su calibración, lo que propiciaba que el consumidor recibiera una menor cantidad de producto a lo reportado por las bombas, por lo que éstas fueron inmovilizadas.

 

Lo anterior implica algunas consideraciones. En principio, este proveedor se encuentra en la intersección de dos importantes avenidas, donde hay un flujo importante de transporte de carga, razón por la cual el despacho de litros incompletos puede afectar la cadena productiva, ya que el combustible, al ser un insumo necesario para la movilidad de los bienes impacta sus costos, cuyo incremento frecuentemente se traslada a los consumidores. Por otro lado, también se ven afectados los automovilistas locales en sus ingresos, toda vez que tendrán que destinar una mayor parte de ellos para cubrir sus necesidades de movilidad, lo que se agrava si se toma en cuenta que Iztapalapa registra un alto índice de marginación.

 

El sitio electrónico de la Profeco también nos permite saber que en la zona se ubican tres gasolineras cuyas verificaciones resultaron aprobatorias, traduciéndose en opciones para que el consumidor opte por proveedores alternos, ubicados en calles circundantes.

 

Este portal contiene los resultados de la totalidad de verificaciones entre enero de 2016 y 2017, las cuales suman 7,066, lo que representa el 61.6% de las 11,469 gasolineras del país, y que implicó la revisión de 102,089 mangueras, la inmovilización de 6,937, el inicio de 1,843 procedimientos de infracción, y la aplicación de 1,346 multas por un monto total de 320 millones de pesos.

 

La disponibilidad de estos datos representa un avance en la protección de los consumidores y su empoderamiento; sin embargo, hay retos cuya atención puede facilitar la consecución de tales objetivos. Uno de ellos es utilizar un lenguaje sencillo, particularmente cuando se refiere a las causales de inmovilización, que es donde radica la información socialmente útil del portal, pues al comprender las inconsistencias, las personas podrán elegir a un proveedor según su historial de verificaciones e infracciones.

 

Otro es la necesidad de georreferenciar los datos a fin de visibilizar, por ejemplo, las vialidades en donde se identifiquen las estaciones con irregularidades, para valorar alternativas de gasolineras que sí entreguen el combustible completo. Asimismo, se requiere disponer de las bases de datos en formatos abiertos que permitan su fácil lectura e incluso modificación para mejorar su accesibilidad, con la finalidad de fomentar la reutilización social de la información.

 

El actual entorno económico del país exige a los individuos optimizar el cuidado de sus finanzas, de ahí que la difusión de los resultados de las labores sustantivas de la instancia defensora de los consumidores resulte de gran valor, ya que proveer al público de información oportuna y clara, propicia el cumplimiento de la normativa y facilita la toma de decisiones en las compras, en este caso de los combustibles, en una coyuntura en que sus precios se han visto ajustados a la alza.

 

A lo anterior debe sumarse la actuación firme de las entidades que son garantes de los derechos de las personas, como lo es la Profeco, con mecanismos de sanción rigurosos, a fin de lograr cambios en beneficio de quienes adquieren bienes y servicios como la gasolina, para garantizar que reciben completos los litros pagados.

 

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