Hay evidencias de que Luis Alberto Villarreal, el defenestrado coordinador del PAN en la Cámara de Diputados, es tenido por traidor en el equipo del presidente del partido, Gustavo Madero. 

Ese pudo haber sido y no otro, el sustrato de la revelación del irritante video en el que el político guanajuatense se divierte con compañeros de bancada y un grupo de teiboleras a principios de año en Puerto Vallarta, Jalisco, justo cuando los militantes del blanquiazul y el resto del país suponían que usaban recursos de los contribuyentes para planear su trabajo parlamentario.

La alianza Madero-Villarreal, que ambos construyeron por años y sostuvieron aun bajo el escándalo de los “moches” y los indicios de que parientes del segundo usaban sus ligas políticas para promover negocios con  casinos, se desplomó súbitamente por una razón singular: El hombre del presidente panista en la Cámara de Diputados cambió de caballo y selló su lealtad con el gobernador neopanista de Puebla, Rafael Moreno Valle.

Este político, famoso por sus caprichos, mareado con el poder desde que era el favorito de Elba Esther Gordillo, tomó de ésta, el coraje para decir que desea ser candidato presidencial en 2018. Eso ya se sabe. Lo que recién se conoce es que Madero abriga ahora el mismo propósito, lo que lo ha llevado a trazar una ruta de colisión con el poblano, quien según fuentes partidistas confiables, había ofrecido a Villarreal apoyo político y financiero para ser el próximo presidente del PAN, en diciembre de 2015, y seguir sustentándolo para buscar la gubernatura de su estado, Guanajuato.

La decisión de Madero de enfrentar a Moreno Valle lo hará salir al paso de la red de intereses que el poblano venía construyendo en el país, dentro y fuera del PAN, alentando y financiando a candidatos, a dirigentes partidistas y a un número no determinado de políticos variopintos, entre otros sectores.

Si Madero prosigue en esta ruta tendrá incluso que mutilar a su actual equipo, que refleja los acuerdos a los que llegó con varios gobernadores para lograr reelegirse.  La lista de los incrustados por Moreno Valle en la dirigencia panista incluye a la secretaria de Vinculación del PAN, la diputada federal, Blanca Jiménez, y al vocero del partido, Marcelo García.

La diputada Jiménez Castillo fue presidenta del Instituto Poblano de las Mujeres por designación de Moreno Valle. Por directrices de éste interviene cotidianamente en la vida interna del PAN en Puebla, lo que la hace ser su presidenta de facto

Derruidas las posibilidades de Villarreal como el candidato de Moreno Valle para la dirigencia del PAN, el poblano ha impulsado a otro político panista enajenado con el poder, el gobernador saliente de Sonora, Guillermo Padrés, cuya administración incuba diversos casos de corrupción, personal y de sus principales colaboradores.  El equipo de Padrés también está representado en el Comité Ejecutivo de Gustavo Madero. El mandatario sonorense incluso ha dicho en privado que tiene el compromiso del dirigente nacional panista para hacerlo diputado federal plurinominal en la próxima legislatura,  con lo que conservaría poder e impunidad. 

Como ocurre en otros estados, la influencia de Moreno Valle se extiende a la capital del país, donde el próximo año habrá elecciones de diputados federales, jefes delegacionales y diputados a la Asamblea Legislativa.

Se ha producido una recomposición total en el equilibrio de fuerzas del PAN en la ciudad de México. El viejo peso de dirigentes como Mariana Gómez del Campo y de otros personajes ligados con el ex presidente Felipe Calderón, fue arrasado en unos cuantos meses. Al menos uno de los bloques que controla ahora al PAN es cercano a Moreno Valle, según las fuentes consultadas por este espacio.

Este hecho, entre otros, tornará más compleja la posibilidad de que la esposa de Calderón, Margarita Zavala Gómez del Campo, sea una diputada federal con peso propio en la bancada blanquiazul que entrará en funciones en septiembre de 2015.

En ese escenario, Madero estará inclinado a definir a su propio candidato para ser relevado en 15 meses. La figura, si no desbarranca antes, sería Ricardo Anaya, el actual secretario general. Madero pediría una nueva licencia en su cargo para postularse a una diputación federal, lo que lo orientaría en automático a ocupar la coordinación parlamentaria. Desde ahí buscaría frenar a Moreno Valle y construir su propia postulación presidencial para el 2018.

Un arduo panorama para un partido que hace 22 meses ocupaba Los Pinos. La derrota del 2012 –apenas en julio se cumplieron dos años  abrió una de esas heridas que tarda años en sanar. Es posible que el paciente deba sufrir un largo lapso más antes de presentarse en público plenamente recuperado.

 

robertorock@hotmail.com



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