El fantasma de una traición interna en su propio partido, el PAN,  acompaña a Josefina Vázquez Mota desde hace casi seis años. Ahora será la mayor sombra sobre su posibilidad de convertirse en candidata blanquiazul al gobierno del Estado de México, y eventual contendiente con el respaldo necesario para ser competitiva en la elección constitucional de junio próximo.

 

Vázquez Mota decidió registrarse en una lista que ya suma media docena de aspirantes, lo que ofrece un piso parejo para todos pero siembra el riesgo de una adulteración del proceso, sea mediante un padrón amañado, sea por una conspiración desde mafias como las que encabeza Ulises Ramírez, sea por la manipulación de fuerzas externas, incluso las del PRI y del gobierno de Eruviel Ávila.

 

En la anterior sucesión mexiquense, entre 2009 y 2010, con Felipe Calderón como huésped de Los Pinos y primero Germán Martínez y luego César Nava como dirigentes de Acción Nacional, Vázquez Mota fue invitada, seducida, presionada, chantajeada para lanzarse a competir por esa misma entidad, en un esfuerzo obvio para sacarla de la pelea por la postulación presidencial ante el favorito de Calderón, Ernesto Cordero.

 

Ella resistió, con el argumento de que era vecina del Estado de México casi por accidente; que ella –nacida en Teziutlán, Puebla, en 1961- tenía su asiento político en la capital del país y carecía de trayectoria regional. Ante la presión, sonreía, declinaba, se rehusaba, porfiaba en su postura…y se quedó.

 

El 4 de septiembre de 2011, siendo coordinadora de la fracción panista en la Cámara de Diputados, Vázquez Mota anunció que pedía licencia para pelear la candidatura de su partido para relevar a Calderón Hinojosa en la Presidencia de la República.  

 

Gustavo Madero, ya entonces líder nacional del blanquiazul, extendió un entorno gélido sobre las aspiraciones de Josefina, y tambores de guerra empezaron a sonar en la vida interna del PAN. Esos tambores siguen resonando hasta la fecha.

 

La elección interna fue celebrada el 11 de marzo de 2012. Los candidatos fueron la propia Josefina, el citado Cordero y Santiago Creel. Este último lo intentaba por segunda vez, pues en 2006, siendo secretario de Gobernación de Vicente Fox, se asumió con la postulación en la bolsa, pero en el último momento fue rebasado por Felipe Calderón.

 

El resultado del proceso interno fue contundente: Vázquez Mota logró 54% de los votos, Cordero, el 40%, y Creel un muy lejano 6%. Como dictan los principios clásicos: la suerte estaba echada.

 

A ese logro siguió una campaña desastrosa, saboteada por múltiples flancos y que exhibió las debilidades de la propia candidata. En una primera etapa se mantuvo equidistante del equipo de Calderón, con un lema que hablaba de cambio y sugería ruptura. Luego dio un giro dramático y se entregó en manos de Los Pinos. El coordinador de campaña, Ernesto Ruffo, la alertó una tarde: “En Los Pinos te van empinar…”.

 

El resultado fue dramático: luego de dos sexenios en el poder, el PAN cayó al tercer sitio como fuerza política. Josefina obtuvo 25.4% de los sufragios; Andrés Manuel López Obrador, el 31.5%, y Enrique Peña Nieto, el 38.2%.

 

Una vez que reconoció el triunfo del actual presidente, Josefina anunció que regresaría al día siguiente a dar la batalla del lado del PAN.  Pero el síndrome de la derrota, que ha desmoronado a más de uno,  la hizo mantenerse retraída. Luego apoyó algunas candidaturas estatales y municipales. Y durante los últimos meses deshojó la margarita sobre si se lanzaba a no a la política electoral, un estanque que contiene el mayor número de tiburones por metro cuadrado.

 

Aun en el PRI se sabe que Josefina sería entre la lista de aspirantes internos, el competidor más fuerte ante las aspiraciones especialmente del seguro candidato del PRI,  Alfredo del Mazo Maza.

 

Lo que resulta un enigma es si las pugnas internas en su partido la dejarán arribar a la postulación y en ese caso, si los diversos grupos internos, a los que ella  resulta tan ajena, aceptarán dejar de lado sus ambiciones personales y de facción para buscar juntos la proeza de imponer la primera alternancia partidista en el palacio de gobierno de Toluca.  De ser así, las luces dominarán el regreso de Josefina. Si fracasa, la historia será ruda con ella.

 

 

 

robertorock@hotmail.com

@OpinionLSR

 


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