La celebración del Centenario de la Constitución de 1917 fue el marco para refrendar, con muestras de fervor patrio, el pronunciamiento unánime de los titulares de los poderes, de los líderes de las fuerzas políticas y de dirigentes de las organizaciones sociales más representativas en favor de México y de la unidad nacional.

 

Al margen de diversos señalamientos sobre una constitución con más de setecientas reformas, de las críticas y la polémica sobre la fidelidad con que la Carta Magna expresa el sentido del pacto social y la respuesta a los anhelos y demandas de la sociedad actual, lo cierto es que fue declarado el consenso de igualdad ante la ley y la apremiante necesidad de la unidad nacional como respuesta a las amenazas internas y externas al interés nacional, en especial contra las políticas de Trump.

 

En paralelo se multiplican los llamados y convocatorias para exigir el respeto al país, la unidad nacional y el repudio unánime a las agresiones del nuevo presidente de los Estados Unidos. Destaca la convocatoria a un bloqueo fronterizo de viajes a Estados Unidos en el paso de Tijuana; el muro humano por la dignidad nacional en Ciudad Juárez y otras ciudades fronterizas; la iniciativa Monarca de senadores de distintos partidos y la marcha ciudadana por el respeto a México para este domingo en la Ciudad de México.

 

De ahí que definir el interés nacional se vuelve un asunto de la mayor importancia. Dejar claro qué es lo que verdaderamente nos une, distingue  y representa de manera incontrovertible, como para ser el cimiento de la unidad nacional y el motivo de nuestras luchas como país ante el mundo se vuelve esencial. Una definición como esta supone principios y valores fundantes que están másallá de un gobierno o una persona; por ello, bien se hizo en dejar claro que la unidad nacional no es en torno al presidente o a un gobierno y su partido lo que, siendo obvio,  no estuvo claro para el presidente del PRI cuando se atrevió a convocar a las fuerzas políticas a un acuerdo de unidad – sin autoridad moral ni política – durante los primeros escarceos con el nuevo presidente de los Estados Unidos. 

 

Tratándose de la defensa de México es claro que nos referimos – como enseñó Menéndez y Pelayo, un español universal – a ese “principio de soberanía que no empezó ni se agota en los textos jurídicos sino que nació como toma de conciencia de una vida tramada en el curso de los siglos”. Unirnos por la defensa de nuestra patria nos remonta necesariamente a intereses superiores, a lo que es trascendente, a lo que nos es común en medio de nuestra rica pluralidad. 

 

Por esa soberanía trascendente que supone, entre otras cosas, un pueblo que vive en dos o más países; también un territorio y nuestras fronteras; un camino propio y libre a lo largo de la historia; un marco jurídico y social; valores éticos y religiosos, en suma,la manera peculiar como nos valoramos y relacionamos con nosotros mismos, con los demás, con la biodiversidad de nuestra tierra y con las aspiraciones más profundas del ser humano, de las familias y comunidades mexicanas así como del ser nacional es por lo que vale la pena unirnos en defensa de nuestro país. 

 

Definir el interés nacional pasa por concretar una agenda que ponga en el centro de todos los propósitos la defensa de ladignidad humana de nuestros connacionales, migrantes o no, ante cualquier riesgo que ponga en peligro su integridad y sus derechos fundamentales. En ese sentido, son bienvenidas las iniciativas sin sesgo de líderes políticos, sociales y religiosos así como funcionarios que han cambiado su agenda para voltear a ver a los migrantes, para viajar a distintas ciudades norteamericanas al encuentro de nuestros paisanos y sus familias.

 

El interés nacional incluye la defensa de nuestro territorio y de los bienes nacionales que contiene ante las políticas intervencionistas y proteccionistas del gobierno de Trump. Pasa por la definición justa y mutuamente conveniente de la relación bilateral y comercial a lo que no ayuda el muro de la ignominia ni las restricciones inequitativas al flujo de bienes, servicios y capitales legítimos a través de nuestra frontera; tampoco ayudan las reiteradas muestras de desprecio xenofóbico a lo mexicano y a sus instituciones.

 

Por lo que se refiere al Partido Acción Nacional, a lo largo de su historia de 77 años, ha definido su posición a favor de la preeminencia del interés nacional sobre cualquier agenda particular o de grupo y ante cualquier coyuntura. Con base en este principio inalterable, el PAN ha expresado su apoyo a nuestras autoridades siempre y cuando el gobierno actúe frente a Trump con firmeza, dignidad y valentía. Toca al titular del Ejecutivo y al gobierno de la República, por mandato constitucional,poner al servicio de esta noble causa todos los recursos del Estado mexicano y definir las mejores estrategias de negociación y respuesta a estas amenazas. Y corresponde a cada fuerza política y a cada organización de la sociedad civil definir su posición para que los ciudadanos sepan a qué atenerse en este momento de emergencia nacional.

 

A todos nos compete contribuir a la unidad y la defensa del país. Se observan signos de un consenso social a favor de esta causa. Todos debemos cuidar que esta respuesta solidaria y muy mexicana quede lejos de cualquier maniobra o intento de manipulación del fervor patrio; quien así lo pretenda, se advierte, será abrumadoramente repudiado. 

 

@MarcoAdame

@OpinionLSR

 

> Lee más sobre el autor


Debe iniciar sesión para poder enviar información

Debe iniciar sesión para poder enviar información