Generalmente cuando hablamos de paz, viene a nuestras mentes la ausencia de guerra; sin embargo, es algo más que eso. La paz implica actuar con justicia, respetar la dignidad de las personas; garantizar la libertad y la justicia social.

 

La paz tiene que ver con la capacidad que tenemos como seres humanos para cambiar las situaciones violentas y destructivas, en acciones de diálogo, de comunicación y de tolerancia para resolver cualquier conflicto. El cambio está en nosotros mismos, como individuos nuestras relaciones deben estar determinadas por el amor, la justicia, el respeto, la tolerancia y la igualdad.

 

El miedo a lo desconocido es la raíz de toda forma de intolerancia y de violencia. La violencia en sus distintas formas y manifestaciones es reprobable, con la que hemos construido las relaciones sociales en todo el mundo.

 

Violencia derivada de la intolerancia, de la lucha por el “poder” de la necesidad de controlarnos unos a otros; de ese absurdo deseo de querer anular la otredad. Que los demás piensen como creemos que deben actuar. Muchos hechos violentos que ocurren diariamente en el mundo, ni siquiera son visibilizados.

 

La no violencia es una condición necesaria para vivir en paz, para convivir en sociedad, y para alcanzar el desarrollo de nuestra ciudad.

 

Paz significa educar bajo el término de no violencia. Respetar, conocer, promover y garantizar los derechos humanos y las libertades fundamentales, con el fin de eliminar cualquier conflicto e incluso amenaza de guerra, no es una tarea sólo del Estado sino que también nos incluye a todos. Sin el reconocimiento a estos derechos no puede haber paz.

 

La paz social es aquella en donde todos los individuos podemos convivir de manera pacífica, en donde juntos propongamos soluciones específicas a nuestros problemas, reconociendo la importancia que tiene en nosotros fomentar el diálogo y la tolerancia en el mundo entero, con la esperanza de vivir lejos de la guerra y de cualquier tipo de violencia.

 

La paz social se puede alcanzar cuando hay unión de voluntades, cuando el Estado y el individuo aceptan y reconocen sus derechos y libertades, sobre todo cuando los ciudadanos disfrutamos en total plenitud nuestros derechos humanos sin ningún tipo de discriminación.

 

La paz social implica generar los mecanismos necesarios para el bienestar de la sociedad por medio de Estados organizados, estableciendo metas y objetivos claros en sus políticas públicas, reconociendo también el papel que juega la sociedad civil como promotor de cualquier acto para solucionar los conflictos de la mejor manera posible.

 

No hay un camino para la paz, la paz es el camino, como bien lo señala Gandhi. La no violencia es una condición necesaria para actuar con justicia y llegar a la paz social.

 

Flor de loto: ¡La paz mundial comienza por la paz interior en cada uno de nuestros corazones!

 

Twitter: @drarmandohdz

@OpinionLSR



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