El jueves y viernes de esta semana el INE, junto con al FEPADE y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación llevan a cabo un foro internacional que lleva como título “Asimetrías y Estereotipos de Género en los medios de comunicación”. El tema es una de las tantas aristas que tiene que abordarse cuando se habla de igualdad de género.

 

La discriminación, estereotipos y violencia con la que son tratadas las mujeres en los medios de comunicación, es una constante en el mundo y en nuestro país muy poco se ha hecho para combatirla. En el ámbito internacional este foro contó con la presencia de la la Directora de Política Nacional de la campaña de Hillary Clinton, Amanda Rentería, quien para iniciar su conferencia, nos mostró una serie de videos en los que aparecen duras críticas y comentarios machistas contra la candidata por el hecho de ser mujer. En programas de televisión reporteros, periodistas y entrevistados discriminaban a la candidata porque les parecía lesbiana, hablaban del tipo de decisiones que tomaría cuando tuviera síndrome premenstrual y otras, la mayor parte, de lo más ofensivas y que no podría compartir en este espacio.

 

Las lecciones son muchas, pero la labor de los medios de comunicación es esencial. La manera de discriminar comienza por no escuchar lo que dice una candidata, por no valorar sus propuestas, por menospreciarlas frente a las de un hombre. Continúa con la falta de espacios y de interés en sus campañas y en sus planes de trabajo. Se les discrimina cuando se les pregunta qué opina su marido de su candidatura, quién va a cuidar a sus hijos, o cuestiones relacionadas con su aspecto físico, cosa que evidentemente no se les pregunta a los hombres en campaña.

 

Los datos no mienten: las mujeres tienen menos de la mitad de acceso a los medios de comunicación que los hombres y, en el caso de los partidos políticos, los tiempos en la radio y televisión no se reparten paritariamente entre ambos sexos. Hay paridad en el registro de candidaturas pero no en los recursos y en los espacios en medios que se otorgan a las mujeres.

 

Los medios de comunicación, como los ciudadanos, los políticos, los académicos, los empresarios y los funcionarios públicos, todos, son responsables de cuando se habla de igualdad sustantiva y discriminación de género. Los medios de comunicación no han hecho lo que les corresponde. No utilizan un lenguaje incluyente, no tratan por igual a hombre y mujeres, no les otorgan los mismos espacios en prensa, radio o televisión. No estudian las programas de trabajo de las candidatas ni les preguntan acerca de ellos. Con su actuación perpetúan el contexto de discriminación y violencia que marca la trayectoria de las mujeres, particularmente, al ejercer su derecho político a ocupar un cargo público.

 

Amanda Rentería decía con razón que es nuestro momento para hacer cosas, para generar cambios y modificar conductas. La obligación de las mujeres es abrir espacios para otras mujeres. Eso consiguió Hillary Clinton en Estados Unidos, demostró que una mujer puede ganar las elecciones internas de un partido político, contender por primera vez a la presidencia de ese país y obtener 3 millones de votos más que el que ahora dirige los destinos de ese país.

 

En otras palabras lo decía también Gisela Zaremberg: se tiene que hacer todo lo que esté a nuestro alcance –normativamente, culturalmente, socialmente, familiar y laboralmente, para garantizar los derechos y el pleno desarrollo de las mujeres.

 

Cada persona tiene una tarea para generar este cambio. Tenemos que evidenciar las prácticas casi normalizadas que discriminan y violentan a las mujeres. No dejemos pasar comentarios, acciones y usos que nos violenten. Los medios de comunicación tienen  mucho por hacer y las campañas electorales una y otra vez evidencian la desigualdad con que se tratan a hombres y mujeres en la competencia política.

 

@C_Humphrey_J 

@OpinionLSR


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