El sello de David Korenfeld en la Conagua no será su historia frívola sobre el uso compulsivo de un helicóptero de la institución, sino ser el autor de la iniciativa de reformas a la Ley General de Aguas, una propuesta controvertida que tiene al Congreso de la Unión sometido a presiones colosales de diverso signo.

 

Antes de que fuera debidamente discutida, el PRI intentó hace algunas semanas sacar adelante esta reforma, presumiblemente bajo insistencia de Los Pinos y con la operación abierta del coordinador de la fracción parlamentaria del Institucional, Manlio Fabio Beltrones. Todavía hasta la semana pasada se temía un “albazo” legislativo en San Lázaro para dictaminar este tema y forzar su votación en el pleno antes del día 30, cuando concluye el presente y último periodo de sesiones de la actual legislatura.

 

Se esperaría que la defenestración de Korenfeld pusiera en suspenso estas presiones, pero dentro y fuera de Conagua están vigentes los intereses a los que parece urgir la aprobación de una nueva ley en la materia. De ocurrir ello, Korenfeld, como el Cid Campeador, seguirá ganando batallas aun después de muerto –administrativamente.

 

Esta posibilidad se complica ante el enfriamiento que viene observando la relación entre el líder parlamentario Beltrones Rivera y el equipo de Los Pinos. El político sonorense ve languidecer su peso político en la medida en que se acerca el final de su mandato –que en los hechos, concluirá con abril, pues luego vendrá un receso en el Congreso-, y no hay claridad alguna sobre su futuro público. Antes incluso, cada vez se parece más lejana la posibilidad de que asuma la presidencia nacional del PRI, como él ha solicitado tanto en lo privado como en lo mediático.

 

Durante la gestión de Korenfeld hubo un activismo singular para contar con un nuevo marco legal en materia de los recursos hidráulicos del país. Aun hoy, tras la salida del que fuera su director general, siguen en el organismo personajes ligados con estos intereses, entre ellos Óscar Pimentel Engonza, coordinador general de Atención a Emergencias, y Roberto Salomón Abedrop, subdirector general de Infraestructura Hidráulica. Ambos, colaboradores cercanos de Korenfeld y tenidos como personeros de empresas privadas del sector.

 

Pimentel Engonza fue alcalde de Saltillo, capital de Coahuila (2000-2003), antes de desempeñarse como diputado federal. En su gestión como presidente municipal privatizó el sistema de municipal de aguas y saneamiento a favor de la compañía española “Aguas de Barcelona”, de la cual se le considera ahora –lo mismo que a Salomón Abedrop- como cabildero extraoficial.

 

La empresa “Aguas de Saltillo” es tenida hoy como un gobierno dentro del gobierno local: ajusta tarifas de manera arbitraria, realiza obras sin consultar con la autoridad y atropella derechos de consumidores valiéndose de “lagunas” en la ley que le dio creación, según ha dicho reiteradamente, Jorge Torres López.

 

Pimentel y Salomón Abedrop figuran en reportes de la Cámara de Diputados como gestores en nombre de Conagua, de la reforma a la Ley Federal de Aguas, que en realidad sería sustituida por todo un nuevo ordenamiento, con carácter reglamentario de la enmienda constitucional decretada en este campo en octubre de 2012, la cual  sigue careciendo de la normatividad necesaria debido al cruce de intereses que desata este ámbito.

 

Se ha publicado ya que la iniciativa otorga mayores garantías a inversionistas que desarrollen infraestructura hidráulica en el país, sea para el trasvase de aguas, sea para la administración de estos recursos.

 

La propuesta sustituye el término de “asignación” de reservas hídricas por el de “concesión”, la cual podría ser heredada o vendida. Ello permitiría se prevé, una amplia concurrencia de inversiones para acciones que pueden acabar emulando, a nivel nacional, lo que ya ocurre en Saltillo y en otras muchas ciudades del país. Esto es lo que en el medio político y legislativo era ya llamada como la “Ley Korenfeld”.

 

Tras la caída del ex director de Conagua, hasta oficinas, públicas, salas de Redacción de periódicos y los correos electrónicos de muchos periodistas han empezado a llegar comunicaciones de trabajadores de la propia dependencia con señalamientos diversos.

 

En una de ellas, enviada al autor de este espacio, se puede leer: “Hubo (con Korenfeld) múltiples acciones execrables, con opacidad y de manifiesta deshonestidad, incluido el equipo mexiquense que trajo: Bajísimo nivel escolar administrativo, sin expertise, y desconocedores absolutos del ámbito federal. Se podría generar un compendio como referente de la corrupción en todas sus modalidades”.

 

Sería una cruel ironía que a lo luz de lo ocurrido, este equipo sacara adelante, contra toda lógica legislativa, técnica y política, la sospechosa, polémica y maloliente  “Ley Korenfeld”.

 

robertorock@lasillarota.com

 



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