El martes de esta semana el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, definió la lista de 30 personas con las que integrarán las ternas que deben remitir al Senado de la República para que designen a 5 magistrados electorales de las Salas Regionales del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

 

Previo a la conformación de las ternas, el lunes y martes de la semana entrante, comparecerán ante la Corte las 30 personas seleccionadas previamente en el Pleno y de entre ellos saldrán los 15 nombres de las personas que integrarán las cinco ternas necesarias para colmar las vacantes que se generarán a partir del mes de marzo.

 

Sin intentar descalificar o cuestionar a las personas que integran la lista elaborada por la Corte este martes, resulta necesario señalar la forma poco transparente en que la que se determina su integración. El procedimiento que se llevó a cabo en el Pleno consistió en dar lectura a once tarjetas, una por cada ministro, que contenían los nombres de las personas que, a su juicio, debían integrar la lista de 30 que comparecerían en el Pleno. A cada tarjeta se le dio lectura dos veces en voz alta y se sumaron los votos recibidos para cada una de las propuestas. Solamente dos mujeres, de 107 candidatos, recibieron los votos de los once ministros y ministras. Por la votación que recibieron cada uno de las y los candidatos, la primera lista se conformó por 31 personas, 21 de ellas estaban en la conformación final de la lista de 30 en virtud de que recibieron de 11 hasta 6 votos y hubo dos rondas de desempate entre 10 que obtuvieron 5 votos para poder completar los 30 lugares disponibles.

 

La lista final quedó conformada por 11 mujeres y 19 hombres. Seis personas que integran esa lista no cuentan con ninguna experiencia electoral.

 

No se conoce ninguna metodología, criterios o procedimiento para la selección que cada ministro y ministra hizo de sus treinta candidatos. Sin dudar de los méritos de los que integraron la lista final, también es cierto que muchos otros que cuentan con todas las credenciales, no obtuvieron el voto favorable de los ministros. Si este proceso es poco transparente, el proceso al que se enfrentarán las personas que integren las ternas que finalmente se enviarán al Senado, corren peor suerte.

 

Ya lo vimos con  la integración anterior de las Salas regionales a principios de 2013. Las y los ministros y con mucha mayor frecuencia las y los senadores reciben a los candidatos a quienes, por la razón que sea, les interesa recibir, a los demás los hacen a un lado. La integración de los Tribunales Electorales de las Entidades Federativas ha sido un proceso, por decir lo menos, desaseado. El Senado de la República se ha conducido de forma por demás opaca en la conformación de los órganos autónomos, autoridades electorales y nombramientos de vacantes a lo largo y ancho de todo el país. Senadoras y Senadores se han quejado en tribuna respecto de los nombramientos realizados por el Senado: Violación a procedimientos aprobados, realización de reuniones inexistentes, toma de decisiones por unos cuantos y componendas entre los líderes de los partidos para dividirse el pastel.

 

La integración de las autoridades y órganos colegiados en nuestro país exige transparencia e información, no cerrazón y opacidad. El Poder Judicial de la Federación debe marcar la diferencia respecto a la forma en que se toman las decisiones en el Poder Legislativo. Las recomendaciones, amistades o compromisos no deben ser la directriz para definir la integración de un listado de personas entre los que serán seleccionados magistrados electorales por nueve años, quienes a su cargo tendrán la resolución del escenario electoral en el país.

 



Debe iniciar sesión para poder enviar información

Debe iniciar sesión para poder enviar información