“No basta con hablar de paz. Uno debe creer en ella y trabajar para conseguirla”.

Eleanor Roosevelt [1]

 

Las palabras de Eleanor, nos dejan una enseñanza clara, hablar de paz no es suficiente para alcanzarla; tras los miles de discursos que se han pronunciado hoy en día, los homicidios y la impunidad siguen arrastrando a nuestro país hacia una espiral de violencia y horror, ante la arrogancia, indiferencia y complicidades de los grupos en el poder.

 

Los resultados del Índice de Paz México 2017, dejan en claro que durante el último año (2016) la armonía en nuestro país se deterioró un 4.3 por ciento. La violencia en México costó el equivalente al 18 por ciento del Producto Interno Bruto del país, alrededor de 25 mil pesos por persona, según el estudio realizado por el Instituto de Economía y Paz.

 

La inseguridad afecta la vida económica, la cohesión social y el desarrollo, recuperar la tranquilidad debe ser el primer objetivo de aquellos estados que buscan generar crecimiento y bienestar social.

 

El incremento de los homicidios contribuyó al retroceso en los niveles de Paz, el 60 por ciento de esos homicidios, según la estimación de esa institución se realizaron con un arma de fuego, lo que deja en claro que los flujos de armas a la delincuencia sigue siendo uno de los principales factores de la violencia criminal en nuestro país.

 

Este tráfico de armas sin control, provenientes en su mayoría de los Estados Unidos, permite a los grupos delincuenciales sembrar el terror, concretar sus actividades delictivas y alterar la paz pública.

 

Los estados menos pacíficos del país, según el índice, son Guerrero, Sinaloa, Morelos, Baja California y Baja California Sur.

 

El índice de Paz "describe cuatro importantes áreas de política pública que son decisivas para alcanzar altos niveles de paz: combate a la impunidad, fortalecimiento de la policía, estrategias para disminuir las tasas de homicidio y el papel de los gobiernos locales en la solución del problema".

 

Estas áreas, sin embargo, no son desarrolladas por algunos gobiernos locales y municipales que prefieren mantener la inercia y esperar que la solución al problema de la violencia provenga de la federación o de la prevalencia de un grupo delincuencial por encima de los demás, lo cual es inadmisible.

 

En el caso de Guerrero la tasa de homicidios por número de habitantes es de 61.6 por cada 100 mil, el índice de paz lo colocó como el estado menos pacífico al cruzar los siguientes indicadores: homicidios, delitos cometidos con violencia, delitos cometidos con arma de fuego, crímenes de la delincuencia organizada y presos sin condena.

 

Pese a las barreras creadas por quienes guardan oscuros intereses para que la violencia siga imperando en las calles, en el Congreso de Guerrero los diputados de Movimiento Ciudadano hemos impulsado una agenda legislativa que busca hacer frente a los desafíos para alcanzar mayores niveles de paz y reducir la violencia en la entidad.

 

Pese a las resistencias, fuimos los primeros en proponer la legalización del cultivo, producción y comercialización de la amapola con fines médicos y científicos, para cerrarles el paso a los delincuentes, abriendo un mercado lícito en el que los agricultores tendrían la posibilidad de real de poner fin a la esclavitud que les impusieron las bandas delincuenciales; además de ello, la licitud de los opiáceos, permitiría que los pacientes con necesidades de cuidados paliativos, pasaran sus últimos días de una manera digna, viviendo sin dolor. 

 

Sin embargo, pese a las ventajas que traería consigo esta iniciativa la falta de voluntad de la mayoría parlamentaria ha frenado esta y otras tantas medidas que buscan contribuir a que recuperemos la paz en las calles.

 

Por ejemplo, pese a que las autoridades han señalado que los operativos policiacos para aprender a los delincuentes fallan por culpa de los llamados “halcones”, los intereses creados han sido el mayor obstáculo para que este Congreso apruebe la iniciativa sobre el delito de halconeo presentada por la Bancada de los Ciudadanos.

 

Lo mismo ha pasado con la iniciativa para dar cárcel a los extorsionadores, que ha sido congelada por los grupos en el poder, mientras que en las calles, los delincuentes siguen cobrando con sangre a quienes no pueden pagar el “cobro de piso”.

 

Estas conductas impropias de quienes conforman las mafias del poder, las podemos encontrar también en las policías, sobre todo en las municipales, como quedó demostrado con los trágicos hechos sucedidos en Iguala, donde el mundo se enteró de una triste y vergonzosa realidad: en Guerrero la mayoría de las policías están al servicio de los criminales y no de la población.

 

Por ello, los diputados Ciudadanos propusimos la conformación de una nueva policía municipal, donde todos sus elementos estén certificados a través de una profesionalización constante que les permita erradicar los delitos como las extorsiones y los homicidios, involucrando de lleno a los gobiernos municipales en el combate al delito, porque a diferencia de muchos presidentes municipales que se deslindan de su obligación de proteger a la ciudadanía, para nosotros lo más importante es su seguridad y lo demostramos con hechos.

 

El problema de la violencia y el deterioro de la paz no sólo es un tema de criminalidad implica, también, la falta de decisiones para transformar las políticas de seguridad pública y prevención del delito. Por nuestra parte seguiremos insistiendo una y otra vez en nuestra agenda ciudadana que busca recuperar la paz, la tranquilidad y el desarrollo.

 

@RicardoMeb

@OpinionLSR

 

[1] Anna Eleanor Roosevelt (Nueva York, 11 de octubre de 1884-ibídem, 7 de noviembre de 1962) fue una diplomática y activista estadounidense por los derechos humanos. Fue primera dama estadounidense y esposa del presidente de los Estados Unidos Franklin Delano Roosevelt. Está considerada como una de las líderes que más ha influido en el siglo XX.

 

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