Los reacomodos y nombramientos del gobierno federal no son sino un ajuste dentro del mismo cuadro gobernante, un juego de sillas donde el peñismo modifica su alineación entre los mismos. Hacer como que cambian para que todo siga igual, mero gatopardismo presidencial.

 

El gobierno y el presidente peor evaluados de la historia moderna del país, con apenas un 34 por ciento de aprobación, quiso presentar como un gran cambio en su gabinete lo que en realidad no son sino ajustes sucesorios, donde varios de los nombrados no cumplieron en sus anteriores encomiendas y sin embargo se les sigue premiando con cargos, como es el caso de Rosario Robles que pasa de la SEDESOL a la SEDATU. A otros y a otras los mandan a áreas para las cuales nada en su biografía los avala, sólo el dedo presidencial, como en los casos de Turismo y Relaciones Exteriores.

 

En medio de la acusaciones no sofocadas de corrupción, conflicto de interés y contratismo de los altos funcionarios y cercanos, empezando por el presidente de la República, su esposa y el secretario de Hacienda, el Titular del Ejecutivo hace cambios cosméticos, en una lógica palaciega, ajena a la grave crisis económica, política, social y de moral pública que enfrenta el país. Mientras México se hunde y se desangra el grupo gobernante anda en la grilla interna y en las quinielas sexenales, en el esquema del viejo PRI. En su burbuja ajena a la realidad no miden o ignoran el descrédito del gobierno y la avalancha opositora que cada día crece.

 

No hay ningún cambio en Hacienda ni en Gobernación, cuyos responsables siguen inamovibles, aunque para el grave problema nacional lo que debería realizarse es un referéndum revocatorio del mandato presidencial, situación que no está prevista en nuestro orden jurídico por la cerrazón de la pactocracia que nunca le entró al tema. Lo ideal, insisto, sería la revocación del mandato para reorientar el rumbo del país frente a la dramática situación económica (devaluación, crisis y estancamiento), el fracaso de las reformas estructurales del Pacto por México y la descomposición social.

 

A unas horas de concluir la LXII Legislatura de la Cámara de Diputados una reflexión, es un orgullo haber defendido al país y denunciado los efectos nocivos de las reformas impuestas y de la corrupción gubernamental desde la más alta tribuna de la República. El bloque PRIPANPRD se pudo imponer, pero el tiempo ha demostrado que teníamos la razón. Desde Movimiento Ciudadano, encabezados por un gran parlamentario y dirigente Ricardo Monreal Ávila llegamos a San Lázaro con el compromiso de defender al país y promover iniciativas de beneficio social. Nosotros a diferencia de la mayoría mecánica del Pacto por México no avalamos ninguna de esas reformas enviadas desde la madriguera de corrupción ubicada en los Pinos.

 

De este grupo de mexicanas y mexicanos en la Cámara de Diputados, se destacó el abanderamiento de luchas como la defensa de los trabajadores de todo el país que fueron afectados por la aprobación de las reformas en materia laboral y energética, que ahora por las condiciones del entorno económico internacional son un obstáculo para la detonación del empleo en el país. Así como la denuncia por actos de corrupción que cometieron y siguen haciendo en los hechos los virreyes que encabezan las gubernaturas de los estados del país, también se denunció el uso faccioso de los recursos que realizan los funcionarios encargados de la cruzada contra el hambre con fines netamente electorales y que ha ocasionado de acuerdo a datos del CONEVAL un incremento en el número de ciudadanos en pobreza en lo que lleva el gobierno de Peña Nieto.

 

Pero no sólo fuimos la bancada de la crítica, también fuimos la bancada más productiva, así lo demuestran todos los indicadores independientes que llevan a cabo ese ejercicio en el Congreso de la Unión.

 

Sólo termino agradeciendo a quienes me brindaron su confianza a Movimiento Ciudadano, a mi líder político y amigo Luis Walton, a la ciudadanía muchas gracias. Un gusto compartir estas tareas, además de con Ricardo Monreal, con mis compañeras y compañeros Ignacio Samperio, con Francisco Coronato, Zuleyma Huidobro, Luisa Alcalde, José Luis Valle, José Antonio Hurtado Gallegos, Betty Córdoba, Víctor Jorrín, Aida Valencia, Juan Luis Martínez, José Soto, Mery Pozos, Gerardo Villanueva, Nelly Vargas, Rodrigo Chávez, Fernanda Romero, Lorena Méndez, Alfonso Durazo Montaño, todas y todos excelentes personas y mexicanos comprometidos. Por cuestiones políticas respetables algunos decidieron de común acuerdo formar su propio agrupamiento, pero las causas nos siguen uniendo. ¡Vamos hacia adelante!

 



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