A una semana de las elecciones del 6 de diciembre para renovar la Asamblea Nacional de Venezuela, conformada por 167 diputados, el régimen de la Revolución Bolivariana de Nicolás Maduro se prepara para imponer por todos los medios su mayoría a través de una coalición denominada Gran Polo Patriótico Simón Bolívar (GPPSB).

 

En medio de graves acusaciones de inequidad, cerrazón, opacidad y violencia, líderes de la oposición agrupados en la coalición Mesa de Unidad Democrática (MUD) y, por primera vez, organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA) en voz de su secretario general Luis Almagrohan denunciado anomalías y graves violaciones a los derechos humanos incluido el atentado y asesinato del líder opositor Luis Manuel Díaz, quien hace unos días cayó abatido a unos metros de la lideresa Lilian Tintori, esposa del encarcelado líder opositor Leopoldo López.

 

La OEA ha calificado el atentado como "una herida de muerte a la democracia", asimismo, el organismo internacional lamentó la negativa para realizar una misión de observación electoral internacional, afirmando en notas oficiales, que estos hechos no son episodios aislados sino que se dan conjuntamente con otros ataques realizados contra dirigentes políticos en una estrategia que procura amedrentar a la oposición. 

 

En respuesta, Maduro, fiel a su estilo, tildó al secretario general dela OEA de "señor basura", le exigió una rectificación y aseguró que la Revolución Bolivariana ha logrado una "alianza perfecta" y "un milagro" para las elecciones del próximo 6 de diciembre. Afirmó que el Partido Socialista Unido –del que es presidente- junto con el Partido Comunista y otras fuerzas menores han dado"un gran ejemplo de unidad" y que por primera vez desde el inicio de la Revolución Bolivariana en 1999, acudirán a elecciones con una lista única de candidatos, sin excepciones. En otras palabras,  una aplanadora electoral con todo el apoyo oficial.

 

Como puede verse, los discursos de odio y descalificación están a la orden del día. Las muestras de inequidad también, lo que representa una amenaza para la democracia y para el pueblo venezolano. Pese a todo, la mayoría de los estudios de opinión pública, como el que realizó la encuestadora Datanálisis,ubican un crecimiento sostenido de la oposición en el último año hasta llegar al 63% contra un 28% del chavismo. Asimismo, las campañas electorales opositoras están más fuertes que nunca y cierran a tambor batiente.

 

Se podría decir con toda razón que no es la primera vez que los pronósticos electorales le dan la ventaja a la oposición, para luego ver con frustración un resultado adverso tras las maniobras fraudulentas del gobierno para perpetuarse en el poder. Sin embargo,en esta ocasión hay razones adicionales para afirmar que hay esperanza democrática en Venezuela gracias a la creciente participación ciudadana y a la organización y unidad de las fuerzas opositoras.  A diferencia del pasado,las redes sociales dan visibilidad de las elecciones ante la comunidad internacional y se ha mejorado la organización electoral y el liderazgo opositor a tal grado que hoy son ejemplo en la conducción democrática de la indignación social en medio de grandes pasiones gracias a la prudencia y valentía con la que se han conducido los demócratas venezolanos. 

 

Hoy que la comunidad internacional ha salido de su zona de confort y ha levantado la voz para exigir democracia en Venezuela es posible que triunfe la democracia y que ese país cuente con un Congreso independiente que actúe como verdadero contrapeso y órgano de control al poder. No hay que olvidar, por elemental humanidad, que a la tensión electoral que anuncia la posibilidad de un golpe de estado técnico por parte del gobierno si el resultado les es adverso, se debe agregar la efervescencia social ante la grave crisis económica que aqueja al pueblo venezolano, un país  con todos los indicadores de desarrollo económico y humano por los suelos y con férreas medidas de control y racionamiento que tiene exasperada a la población. 

 

Por lo anterior,  la comunidad internacional no puede ni debe ser indiferente. México debe reaccionar ante esta grave situación y modificar su posición reduccionista, restringida a asuntos económicos en la relación bilateral. En el Senado mexicano ha habido pronunciamientos en sendos puntos de acuerdo, impulsados por legisladores del Partido Acción Nacional, denunciando la grave situación.  Es urgente y necesario levantar la voz a favor del pleno respeto a los derechos políticos y sociales de los venezolanos y exigir, como lo ha hecho el presidente electo de Argentina Mauricio Macri, la revisión de la cláusula democrática y la permanencia de Venezuela en el Mercosur a condición de que se respeten los derechos humanos y que no se haga fraude en las próximas elecciones.

 

La comunidad internacional debe exigir elecciones democráticas y pacíficas en Venezuela y esperar activamente que el respeto a la voluntad popular permita mejores condiciones de vida para el pueblo venezolano y la vigencia del sistema democrático a través de un Congreso legítimo e independiente que sea un contrapeso al poder absoluto, notoriamente intolerante y antidemocrático de Nicolás Maduro.

 

@MarcoAdame

 

 

 

 



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