La instalación de videocámaras en las escuelas se ha incrementado en los últimos años, debido a los constantes robos de material y equipo escolar, así como para controlar quienes acceden a las instalaciones.

 

Existen más de 26 millones de estudiantes en el nivel básico, y hasta un 70% de ellos, ha sufrido violencia. Según la Encuesta de Cohesión Social para la Prevención de la Violencia y la Delincuencia, de los jóvenes de 12 a 18 años que asisten a la escuela, el 32.2% ha sufrido acoso escolar. http://bit.ly/1Kg5Y3T

 

Dentro de los planteles educativos, los alumnos no se encuentran exentos de sufrir alguna clase de violencia, ya sea por parte de los mismos compañeros, como del personal o de extraños, lo que plantea seriamente el cuestionamiento hasta dónde se deben llevar las medidas de seguridad en las escuelas.

 

Se han puesto en marcha diversos programas de prevención como medida de aproximación a las niñas, niños y jóvenes, a fin de darles información para cuidarse.

 

Sin embargo, también se han tomado otras acciones, como la implementación de la “operación mochila”, que ha provocado opiniones encontradas respecto a las funciones del Estado, y la responsabilidad de la familia.

 

Esta operación, es una medida que consiste en la revisión de las pertenencias de los alumnos para evitar que porten armas, drogas o cualquier objeto que pudiera resultar peligroso.

 

Lo anterior, es una falta a diversos principios constitucionales y de derechos humanos. La Convención sobre los Derechos de los Niños, reconoce que deben crecer en un entorno respetuoso y propicio, libre de violencia, lo que pone en juicio la efectividad de estas medidas.

 

Además, el artículo 16 Constitucional fundamenta que: “Nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento”.

 

No sólo se trata de controlar y limitar los efectos, también se requiere de identificar lo que sucede con los hijos, lo que están pensando y sintiendo, de lo contrario, ningún programa o medida de seguridad será suficiente para detener la violencia.

 

Los estudiantes estarán protegidos de ellos mismos, pero ¿quién los protegerá afuera de las aulas? Las causas de la violencia no pueden afrontarse con políticas cortoplacistas, que no contribuyen a fortalecer los principios de la no violencia.

 

Según el centro de investigación Rand Corporation, la tecnología ha tomado un papel central en el proceso, tanto de asegurar y prevenir, como de producir las agresiones, pero sin estrategias integrales, sólo crearemos espacios fortificados y poco acogedores, con actitudes negativas hacia la escuela. http://bit.ly/2kuPX4D

 

Educar en valores, debe hacerse en un marco de libertad y responsabilidad, porque cuando el miedo es el inhibidor de las acciones, en lugar de la consciencia y la moral, entonces no se está educando, y tanto la escuela como la familia pierden su función modeladora de individuos críticos y emocionalmente saludables.

 

@OpinionLSR

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