El pasado 13 de febrero se efectuó en Berlín un encuentro sorprendente entre el presidente del Partido Acción Nacional, Ricardo Anaya, y la poderosa canciller de Alemania, Ángela Merkel, a su vez presidenta de la Unión Demócrata Cristiana (CDU, por sus siglas en alemán). Al margen de cualquier consideración logística, el encuentro fue crucial, oportuno y de enorme significado político dado el desafío populista a los sistemas democráticos en el mundo, el momento que vive México frente al nuevo gobierno de los Estados Unidos, el presente y futuro del PAN como partido humanista y ante los retos político-electorales de este año y de 2018.

 

Estamos ante un cambio de época. Diversos acontecimientos anuncian el agotamiento de los acuerdos que dieron sustento a la convivencia internacional después de la Segunda Guerra Mundial, en particular en la Unión Europea con el Brexit y el cuestionamiento a mecanismos multilaterales como la OTAN que han sido la base de la cooperación y estabilidad en el mundo occidental; adicionalmente, al interior de muchos países se viven procesos de cambio ante la desilusión democrática derivada de la falta de respuesta a las grandes demandas y, sobre todo, a los escándalos de corrupción e impunidad que han irritado a amplios sectores de la población. Ante estos fenómenos, no han faltado profetas de ocasión del populismo y falsos mesías del autoritarismo que proponen solucionessimples a problemas complejos y que aprovechan el descontento para hacer avanzar sus posiciones antidemocráticas a un alto costo económico y social para los países en esas condiciones. 

 

El diálogo de Anaya con Merkel se inscribe en la necesidad de ampliar el conocimiento y las coincidencias entre líderes y fuerzas políticas humanistas con capacidad para proponer una nueva alianza internacional capaz de dar respuesta a los grandes desafíos de nuestra época como por ejemplo el proteccionismo que propone el presidente de Estados Unidos, la expansión y la lucha por los mercados que involucra a naciones como Rusia y China, el abandono de responsabilidades económicas y financieras – con efectos internacionales – de países como Grecia o los millones de migrantes que se ven obligados a abandonar su país por guerras o crisis humanitarias como en Siria.

 

Al haber tenido la oportunidad de participar de cerca en la organización de este encuentro, estoy seguro que una parte central de su ánimo fue impulsar y darle agenda a la nueva alianza humanista a favor de la apertura, la integración y la cooperación internacional. Según lo ha referido el propio presidente del PAN, una recepción cordial y un tono muy positivo fue el que acompañó la plática de cerca de una hora entre los líderes del PAN y la CDU, ambos miembros de la Internacional Demócrata de Centro (IDC) y organizaciones políticas relevantes en América y Europa.

 

Respecto al momento que vive México frente a las amenazas del nuevo gobierno de los Estados Unidos, empeñado en modificar el Tratado de Libre Comercio y en construir un muro que agravia nuestra vecindad y relación comercial, nada más oportuno que un diálogo con la líder de un país como Alemania, nación eminentemente exportadora, ni más ni menos que la quinta economía del mundo, el cuarto socio comercial de México y nuestro primer socio en la Unión Europea, el séptimo destino de las exportaciones mexicanas y el quinto origen de nuestras importaciones. Para darse una idea, al día de hoy se han registrado en la Secretaria de Economía 1,835 empresas con participación de capital alemán. Seguramente habrán hablado de la necesidad de proteger una relación tan preciada y de la necesaria diversificación de nuestras relaciones y economías, pero ante todo, la canciller Merkel dijo a Anaya que está convencida, por experiencia propia y por convicción histórica, que los muros no son la solución para la protección de las naciones. 

 

Y para el PAN, en su proceso de regeneración, este encuentro viene a fortalecer su relación con un partido humanista con responsabilidad de gobierno como la CDU, que ha sustentado su bases financiera en la tesis de la economía social de mercado y en una agenda que sostiene como base la fortaleza de su economía y el bienestar de sus contribuyentes, la inclusión social, el orden y la seguridad de sus ciudadanos, en una frase, que asume el humanismo integral bajo la premisa de que sus valores son su futuro. Esto habrá de ayudar a fortalecer a un partido como el PAN – a través de experiencias compartidas, comunicación y colaboración democrática entre partidos afines – que se propone seguir ganando elecciones en el 2017 y que hoy sabe que si se mantiene unido, comprometido con propuestas responsables para el desarrollo del país y cercano a los ciudadanos, será una opción válida para ganar la presidencia de la república en el 2018.

 

El encuentro de Ricardo Anaya con Ángela Merkel también deja claro que la salida a los problemas del país y a la crisis en la relación bilateral con los Estados Unidos no está en la pasividad o en la claudicación ante el poderoso vecino, sino en una visión que haga valer las fortalezas de México ante el mundo y que explore nuevas vías de desarrollo con otros países y regiones con quienes compartimos valores democráticos e intereses económicos que, puestos en valor, serán de enorme beneficio para los ciudadanos mexicanos y sus familias.

Así que el Partido Acción Nacional reitera, por la vía de los hechos, su compromiso con el país y su capacidad para hacer valer la preeminencia del interés nacional sobre los intereses particulares, de grupo o de partido.

 

@MarcoAdame

@OpinionLSR


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