El coordinador del PRI en la Cámara de Senadores, Emilio Gamboa, encara una espiral de confrontaciones internas que debilita su liderazgo con vistas al ya próximo nuevo periodo de sesiones del Congreso.

 

Gamboa Patrón, que el próximo día 23 cumplirá 66 años de edad, es un ejemplo de sobrevivencia política, un decano del presupuesto, con cargos públicos relevantes en las últimas tres décadas, a lo largo de siete presidentes de la República. Y es considerado uno de los más notables operadores políticos del régimen, puente frecuente con intereses del sector privado.

 

Pero el mismo detonador que cimbró al PRI en las elecciones de junio pasado, cuando el Institucional fue derrotado en siete estados clave, parece haber cuarteado el liderazgo de Gamboa Patrón, que en semanas recientes lució desbordado no bajo presiones de la oposición, sino de sus propios compañeros de bancada.

 

Con el riesgo de una nueva crisis en su fracción, Gamboa deberá impulsar la definición que le sea ordenada para que uno de los senadores priístas encabece a partir de septiembre la presidencia de la cámara alta.

 

A la luz de las pasadas derrotas electorales del oficialismo, durante un reciente encuentro interno de senadores del Institucional surgieron señalamientos que alcanzaron incluso a la figura del presidente Enrique Peña Nieto, al que en voz alta se le reprocharon errores en la definición de candidaturas que trajeron fracasos para la causa del tricolor.

 

De acuerdo con datos que ya han trascendido, uno de los posicionamientos más airados habría sido el de la senadora priísta por Chihuahua, Lilia Merodio, quien buscó la postulación de su partido para disputar la gubernatura de su estado, pero la misma recayó en el ex alcalde de la capital de aquella entidad, Enrique Serrano, protegido político del actual gobernador, el controvertido César Duarte.

 

La protesta de la senadora Merodio calaba hondo porque Duarte y el senador Gamboa han sido por años aliados políticos. Desde que Duarte obtuvo una diputación federal, hace casi una década, Gamboa lo proyectó hacia la gubernatura, la cual logró. Es sabido que el mandatario norteño correspondió con largueza financiando desde su administración muchos proyectos personales de su padrino político.

 

Aarón Irízar, senador por Sinaloa, figuró también entre los legisladores priístas que durante semanas se inconformó abiertamente contra los errores que atrajeron la debacle de junio para el PRI.

 

No hubo una reacción pública de Los Pinos frente a esta amenaza de motín a bordo en la bancada del PRI, pero en varios espacios se filtró que Gamboa podría dejar la coordinación y su lugar ser ocupado por su compañero Enrique Burgos, ex gobernador de Querétaro y quien, singularmente, no ganó la elección que le permitió llegar a su actual escaño, pues ocupa esa posición como primera minoría, tras ser rebasado por el PAN y en particular por Francisco Domínguez, actual mandatario estatal.

 

Gamboa ha encarado otros predicamentos en el pasado reciente, entre ellos quejas por nombramientos internos arbitrarios, especialmente en áreas de control administrativo, señaladas por fuentes internas y externas como dominadas por una gran opacidad en el manejo del dinero público por parte de las diversas bancadas y en particular la del PRI.

 

Uno de sus protegidos debió ser removido en ese ámbito del Senado y se le intentó colocar como oficial mayor del Senado, cuya titular Arely Gómez, lo aceptó en principio pero finalmente lo descartó por las múltiples reservas que había sobre su desempeño.

 

Este episodio abonó a una percepción muy extendida de distanciamiento personal y político entre Gómez y Gamboa, que ha venido acompañada de una guerra de baja intensidad contra la procuradora desde diversos grupos de trabajo del Senado.

 

Un nuevo episodio está ya a la vista: en las próximas semanas debe determinarse quién será el senador que relevará al panista Roberto Gil Zuarth como presidente de la mesa directiva de la cámara alta.

 

EL turno corresponde al PRI, aunque la tensión interna en esa fracción ha fortalecido gestiones del PRD para que su coordinador, Miguel Barbosa, asuma nuevamente ese cargo, si bien ello se considera improbable.

 

Entre los aspirantes más viables en la bancada del Institucional para el puesto destaca el jalisciense Arturo Zamora, quien guarda una notable distancia del gobernador de su estado, Aristóteles Sandoval, con el cual colaboró como secretario general de Gobierno. Zamora es cercano a Manlio Fabio Beltrones, ex líder nacional del PRI, quien vería como una señal de cordialidad que su aliado arribara a esa posición.

 

La única mujer a la que se menciona también es la senadora Cristina Díaz, dirigente de la CNOP y con una trayectoria política propia. A Díaz se le considera un personaje que dialoga con el bloque de senadoras priístas, donde radica actualmente una parte central de la irritación dentro de la bancada.

 

También es mencionado el ya citado senador Enrique Burgos, cuyo perfil correspondería al que exhibe el nuevo presidente del PRI, Enrique Ochoa Reza, una especie de gerente encargado y garantía de lealtad para con el bloque tecnócrata del gobierno, que lidera el secretario de Hacienda, Luis Videgaray. Burgos no supondría riesgo alguno de sobresaltos.  En ningún sentido.

 

En días recientes el citado Ochoa Reza visitó el Senado y encabezó un acto público junto a Gamboa, con una lectura doble: la señal de que Los Pinos ratificaba su respaldo al maltrecho coordinador. O que el nuevo directivo partidista necesita tantos foros de proyección como le sea posible para edificar un liderazgo por ahora inexistente.  El balance de esa jornada parece haber arrojado una suma cero.

 

La tristemente famosa disciplina en el código genético priísta ha diluido paulatinamente los síntomas de una protesta mayor en el grupo tricolor del Senado. Habrá que esperar al desahogo de la agenda legislativa central para descubrir si la conducción de Gamboa Patrón sigue teniendo al menos los estrechos márgenes de maniobra exhibidos hasta ahora, o si sus capacidades menguan hasta formar parte de lo que los vientos de junio siguen sometiendo a una implacable erosión.

 

rockroberto@gmail.com



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