Dentro de cuatro meses tenemos elecciones para elegir gobernador en Coahuila, en el Estado de México y en Nayarit, y también para elegir alcaldes en Veracruz. Cada lugar sigue su dinámica y su historia, los tres estados donde se juega gubernatura son gobernados por el PRI, y en el caso de Coahuila y el Estado de México nunca han tenido alternancia.

 

Analizando someramente el inicio del proceso electoral se puede notar:

 

  • Veracruz es un desorden desde el año pasado. El nuevo gobierno está intentando desarmar la rampante corrupción que se vivió el sexenio de Javier Duarte y cada vez son más indignantes las acciones que han documentado. En lo personal creo que es una elección en la que el PRI no va a tener nada que hacer… ya le hizo suficiente a Veracruz.

 

  • Nayarit es un estado que conoce la alternancia y que se encamina a una más. El PRI, que gobierna ahora está igual que el PRI de todo el país: hundido en su descrédito, en su corrupción y en su ineficacia. Las tendencias electorales le dan una ventaja significativa al PAN y aunque falta mucho para la votación es prácticamente imposible que el PRI se levante… los demás no compiten con posibilidades.

 

  • Coahuila es un caso emblemático. Es el laboratorio electoral del PRI; ahí nació la fragmentación partidista (práctica que se sustenta en tener muchos partidos políticos para difuminar a la oposición), ahí nacieron los estados endeudados por generaciones, ahí también se “heredó” el poder de un hermano a otro y llevan años metidos en el centro de la violencia. Aquí también hay una tendencia favorable al PAN que podría crecer mucho. El PRI con toda su estructura y con su extraña construcción de calendarios electorales (en Coahuila los diputados locales duran tres años, los alcaldes cuatro, el gobernador seis y no son concurrentes ni entre ellas ni con las de diputados federales y senadores) está en serios problemas y no se ve forma de que mantengan el poder.

 

  • El Estado de México, importante por su población y por el dominio que ha tenido el PRI durante toda su historia también está tambaleándose. Aquí la diferencia es que hay tres posibles ganadores: el PAN, Morena y el PRI. Hoy las encuestan ponen arriba al PRI por un punto del PAN y al PAN uno arriba de Morena, o sea es un empate. No se debe subestimar la estructura que tiene el PRI en todo el estado, tampoco se puede quitar de la ecuación que el presidente de la República es de allí y que en caso de perder sería el segundo presidente de la historia que no gana su estado durante su mandato… además el candidato del PRI es PRImo del presidente Peña. Ojalá veamos en cuatro meses la primera alternancia del Estado y se termine el poderío que fundó el llamado “Profe Hank”.

 

No serán campañas sencillas para nadie, el desgaste del presidente es evidente y les está pesando a los priístas de todo el país. Todas las gubernaturas que se juegan son del PRI y esto quiere decir que si el PAN o Morena ganan al menos una crecerían mucho. Sin embargo, no concuerdo con los analistas que insisten en que en el Estado de México se está jugando la presidencia del 2018 porque ya dos veces ha ganado el PAN la presidencia sin el Estado de México y Morena será un rival competitivo en el 2018 sin importar el resultado del 2017

 

@JulioCastilloL 

@OpinionLSR

 

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